Ya ni el acueducto funciona en la inexistente Refinería del Pacífico

Economía

Autor:

María Teresa Escobar

Actualizada:

23 Ene - 10:24

La planta Centinela, construida por el GAD de Montecristi, procesa el agua cruda que recibe del acueducto La Esperanza en la Refinería del Pacífico. - Foto: rpp.ec

Ya ni el acueducto funciona en la inexistente Refinería del Pacífico

Autor:

María Teresa Escobar

Actualizada:

23 Ene - 10:24

Todas las bombas del Acueducto La Esperanza se han detenido. Era el único servicio que funcionó durante más de dos años en el terreno de 540 hectáreas donde debía haberse levantado una planta de refinación que nunca fue.

Una falla eléctrica en el rectificador apagó las dos últimas bombas que que aún operaban en el Acueducto La Esperanza. Las otras cuatro ya se habían averiado.

El acueducto dota de agua a cerca de 200.000 personas en tres cantones de la provincia de Manabí: Jaramijó, Montecristi y Manta.

Pero, el suministro de agua se detuvo la mañana del jueves 16 de enero, cuando se dañó el rectificador principal.

Esa pieza es clave para proveer la electricidad necesaria para mover las bombas, según relató a PRIMICIAS Christian García, liquidador de la Compañía de Economía Mixta Eloy Alfaro.

Acueducto la esperanza

Acueducto la esperanza Fuente: RDP-CEM

La empresa, actualmente en proceso de liquidación, nació para llevar a cabo el ambicioso proyecto de construcción de la Refinería del Pacífico, una planta que iba a procesar 300.000 barriles diarios de petróleo.

Pese a que era uno de los proyectos bandera del gobierno del expresidente Rafael Correa, la refinería nunca salió del papel.

Ecuador es el dueño del 51% de las acciones de este fantasma, a través de la petrolera estatal Petroecuador. El 49% restante le pertenece a la venezolana PDVSA.

Demasiado calor

El daño en el rectificador del acueducto se veía venir. En junio de 2019, el acueducto paralizó sus operaciones durante 30 horas por falta de liquidez para comprar una serie de repuestos e insumos para mantenerlo en buenas condiciones.

Al tratarse de una empresa en liquidación, la Compañía de Economía Mixta Eloy Alfaro no tiene fuentes de ingreso para comprar los equipos, así que intentó ‘pasar el sombrero’ a los municipios de Jaramijó, Montecristi y Manta.

Esto considerando que el costo mensual de generar electricidad para mover el acueducto es de USD 70.000. Y lo paga la empresa en liquidación, de acuerdo con García.

Para que el funcionamiento del acueducto fuera sostenible en el tiempo era necesario conseguir los fondos para comprar varios equipos y repuestos como:

  • Aires acondicionados industriales para mantener refrigerados equipos clave como variadores y el rectificador, por USD 85.000.
  • Baterías para suministro eléctrico, por USD 50.000.
  • Repuestos para reparar los variadores de velocidad, por USD 40.000

El 12 de junio de 2019 se reunieron en Manta los representantes de la empresa y de los tres cantones. Jaramijó y Montecristi se mostraron abiertos a colaborar, pero el acuerdo nunca se concretó, dice García.

La Compañía de Economía Mixta Eloy Alfaro hizo trabajos de mantenimiento del acueducto para que pudiera volver a funcionar, con apoyo de la empresa estatal Corporación Nacional de Electricidad (CNEL), pero al cabo de un mes el sistema paró nuevamente.

Sin estos equipos la operación se consideraba riesgosa porque bajo las condiciones de humedad y de calor en la parroquia El Aromo (Manabí), donde se encuentra ubicado el acueducto, podrían producirse mayores daños.

Y así fue.

“La falta de refrigeración y de respaldo eléctrico han hecho que las seis bombas del acueducto se hayan ido dañando, primero salieron de servicio cuatro y luego se apagaron las dos restantes por falta de electricidad”, explica García.

Hasta el rectificador principal también fue víctima del calor. Para repararlo, es necesaria la compra de tarjetas electrónicas importadas.

Las tarjetas no son costosas, pero son escasas y el proceso de importación tardará entre 4 y 6 semanas.

Hay daños también en un equipo conocido como UPS, que funciona con baterías y cuyo cometido es mantener la carga eléctrica por periodos cortos de tiempo a manera de respaldo por si falla la fuente principal de electricidad.

“Nos quedamos sin backup de energía eléctrica. Ya no tenemos respaldo”, dice García.

¿Y ahora?

“Estamos buscando métodos alternativos para tener electricidad, estamos trabajando con los municipios y la Gobernación de Manabí en una solución”, dice García.

La empresa espera que reiniciar el acueducto no se demore más de una semana, siempre y cuando puedan conseguir una fuente de energía alterna como, por ejemplo, generadores eléctricos, pero los municipios que se benefician del agua tendrán que poner dinero.

Si no, retomar el suministro de agua tardará hasta dos meses, mientras la empresa importa las tarjetas para el rectificador.

El acueducto será vendido

La construcción del acueducto La Esperanza estuvo a cargo de la brasileña Odebrecht, y los estudios previos los hizo la empresa de ingeniería coreana SK.

La obra costó USD 273,77 millones.

El plan a corto plazo es que la Empresa Pública del Agua se haga cargo de la operación y el mantenimiento del acueducto, para que éste se vuelva sostenible, con un modelo de negocios adecuado.

La idea es traspasar en el primer trimestre del año la administración del acueducto a la empresa Pública del Agua hasta que se complete el proceso de liquidación de la Compañía de Economía Mixta Eloy Alfaro.

Una vez liquidada la empresa, el acueducto valorado en libros en USD 290 millones saldrá a la venta.

“Lo pueden comprar la Empresa Pública del Agua, inversionistas privados y empresas interesadas en tener una fuente de agua para la agricultura o se lo pueden vender a los municipios que ya lo usan y a otros que están interesados en el agua, según García.

Historia de un fantasma

De la gran refinería que proyectaron Rafael Correa y el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, solo quedan el acueducto, hoy averiado, un terreno aplanado de 540 hectáreas, un campamento, oficinas, vías de acceso, una empresa en liquidación y un rosario de deudas y disputas.

Ecuador y Venezuela gastaron USD 1.500 millones en el proyecto de refinería, entre estudios y obras complementarias, como el acueducto.

Una cuenta que fue pagada casi en su totalidad por Petroecuador, que desembolsó USD 1.200 millones, mientras que Venezuela cumplió parcialmente con los aportes que le correspondían.

La liquidación de la Compañía de Economía Mixta Eloy Alfaro busca vender los activos como el acueducto, el campamento, el terreno aplanado y las oficinas para pagar la deudas pendientes, entre ellas los USD 1.200 millones que puso Petroecuador.

El dinero que se obtenga de la venta de los activos será para pagar pasivos y obligaciones, más el mantenimiento y operación del acueducto.

Hay también otras deudas por pagar por un valor total de USD 68 millones, este dinero se le debe a contratistas como SK, con la que existe un proceso judicial, a la firma australiana WorleyParsons, a la propia Odebrecht, a exfuncionarios que esperan sus liquidaciones y a otros contratistas más pequeños.

Mientras que a PDVSA no le sobrará prácticamente nada tras la liquidación de la sociedad.

El plazo de liquidación de la Compañía aún no se conoce. “Solo la contratación de consultorías para los planes de abandono y la aprobación por parte del Ministerio del Ambiente toma meses”, dice García.

Los mismos de siempre 

La construcción del acueducto La Esperanza estuvo a cargo de la constructora Odebrecht, y los estudios previos, de la coreana SK.

De acuerdo con una auditoría de la empresa de consultoría de RPS Energy, contratada por Ecuador a través de las Naciones Unidas, la oferta que Odebrecht presentó era una de las más altas (USD 259,9 millones).

Ese presupuesto ni siquiera se acercaba al costo referencial de USD 168 millones que WorleyParsons había elaborado. Aún así, se adjudicó la obra a la constructora brasileña.

El acero que Odebrecht usó para la tubería de conducción de agua fue 2,3 veces más caro que el del mercado en 2013.

El valor cargado al acueducto es de USD 6,70 por kilo, mientras que el precio de mercado resultaría en unos USD 2,69 por kilo. Al final, la construcción del acueducto tuvo un sobreprecio de USD 72,72 millones.

El acueducto y la estación de bombeo, dice la consultoría de RPS Energy, tienen mantenimiento escaso y limitado; el acueducto está subutilizado y existen problemas de robo de agua.

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