Panorama Global
El Covid-19 pone a la globalización contra la pared
Matías Abad Merchán

Matías Abad Merchán

Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca. Es profesor titular de Estudios Globales en la Universidad del Azuay.

Actualizada:

2 Jun 2020 - 19:00

La globalización es un proceso histórico de integración que nos ha llevado a vivir en un mundo cada vez más interconectado e interdependiente. 

Aunque el debate es amplio, hay cierto consenso de que a raíz de la terminación de la Guerra Fría se marcó el final del orden mundial bipolar entre el bloque socialista y el capitalista, y se dio inicio al proceso globalizador. 

Hoy el mundo es más multipolar. La Unión Europea, Rusia, Japón, Reino Unido e Israel comparten una razonable porción de poder e influencia; pero la agenda mundial sigue marcada por los Estados Unidos y, en los últimos años, también por China. 

Sin embargo, con la aparición del Covid-19, el futuro de la globalización tal como hoy la conocemos -al menos- está en debate. 

La realidad demuestra una penosa incapacidad de las potencias mundiales de dar una respuesta global a la pandemia, situación que ha provocado un renacer de los Estados-nación, así como un fortalecimiento de las identidades nacionales. 

Asimismo, el intercambio comercial mundial -considerado uno de los principales puntales de la expansión de la globalización- está fuertemente debilitado. Según estimaciones de las OMC, para este año el comercio global podría contraerse hasta en un 32% frente a 2019. 

Con el tiempo, seguramente los flujos comerciales irán mejorando pues ningún país está en capacidad de producir todo lo que necesita. 

Sin embargo, como respuesta a la crisis, los gobiernos están promoviendo encarecidamente el consumo de producto local, medida que probablemente será reforzada a través de la imposición de aranceles y barreras al comercio. Al final del día, el mundo será un mercado más cerrado y menos globalizado.

Por otra parte, la globalización se sustenta en complejas cadenas mundiales de suministro. El parón en la producción y el consumo que estamos viviendo sin duda afectará a todos los actores de esta cadena. Los más golpeados serán los países en desarrollo que, en muchos casos, sustentan sus presupuestos a partir de la venta de materias primas para la industria. 

Frente a lo expuesto, la globalización seguramente va a evolucionar. Nos queda ser optimistas, y esperar que el nuevo esquema priorice la integración y la cooperación mundial para así enfrentar de mejor manera esta y futuras crisis; al igual que otros desafíos globales pendientes como la pobreza, los problemas ambientales y el irrespeto a las libertades individuales.

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