Economía y Desarrollo
Desafíos para el desarrollo del Ecuador
Andrés Mideros

Andrés Mideros

Doctor en economía, máster en Economía del Desarrollo y en Política Pública. Decano de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Actualizada:

14 Ene - 19:00

El Banco Central proyecta que la economía ecuatoriana crecerá en 0,6% en 2020. La Cepal y el FMI son menos optimistas y prevén una tasa de crecimiento de 0,1% y 0,2%, respectivamente.

El efecto del estancamiento económico se da en la tasa de empleo inadecuado, que ha subido del 46,7% en 2014 al 56% en septiembre de 2019, según datos del INEC. Y esto repercute en menores ingresos y en una caída de la capacidad de consumo de los hogares.

Uno de los desafíos en términos de crecimiento es reactivar la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo, FBKF), que se encuentra estancada desde 2015.

Al tiempo que se ha reducido la inversión pública, la inversión privada no se activa. El Gobierno ha implementado, desde 2018, una serie de “incentivos tributarios” (subsidios) que no han dado resultados.

Las inversiones se mueven por expectativas. Para fomentarlas, es necesario dar estabilidad institucional (previsibilidad tributaria, independencia de la justicia, y políticas públicas claras con base en la planificación nacional).

Aquí hay un desafío importante para la clase política: priorizar objetivos nacionales por sobre intereses particulares. Es de interés nacional aumentar la credibilidad y confianza en las instituciones, para eso hay ponerla al servicio del desarrollo.

Un segundo elemento para reactivar la economía es el acceso a crédito productivo. Es necesario reducir los costos de servicios financieros a fin de que se pueda ampliar crédito para nuevas inversiones.

Esto se debe generar desde la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera tanto para bajar las tasas de interés como para fomentar el ingreso de banca internacional de inversión, para mejorar la competencia en el mercado financiero nacional.

En tercer lugar, es necesario establecer una política que priorice la producción nacional. Es indispensable, para el mediano plazo, salir de la dependencia de la extracción y venta de recursos naturales, y la compra de bienes manufacturados importados.

La industria nacional no puede conformarse con ser simples ensambladores, y nuestra economía no puede seguir basando en consumo de bienes importados.

Es necesario definir una política de fomento de la industria nacional, con regulación, incentivos y simplificación de trámites que apunten a objetivos de generación de empleo, valor agregado, y sustitución de importaciones y exportaciones. Debemos producir mejor, consumir local, y vender más de lo que compramos.

Finalmente, para cerrar el déficit fiscal, que es importante, no se puede poner en riesgo el bienestar de los ecuatorianos. El aumento de la pobreza, del trabajo infantil y de la desnutrición crónica infantil, son un costo inaceptable de las políticas austeridad.

Se debe sostener las inversiones públicas para garantizar derechos sociales y como instrumento de generación de empleo a través de obras que involucran a proveedores privados, especialmente de la economía popular y solidaria, y de la pequeña y mediana empresa, donde se concentra gran cantidad del empleo de los hogares que ahora están en riesgo de empobrecimiento.

No se puede alcanzar resultados distintos haciendo lo mismo. Es tiempo de volver a los objetivos de desarrollo.

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