Con Criterio Liberal

Los dilemas morales en plena guerra

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

7 Mar 2022 - 19:00

Estamos en guerra, y en guerra los dilemas éticos se muestran en toda su crudeza, pues son la vida y la muerte lo que está en juego.

La mayor parte de los occidentales son pacifistas en un sentido cursi, creen que cantar canciones de John Lennon ayudará a solventar los conflictos.

Y por eso occidente ha decidido no confrontar a Rusia en el campo de batalla, que es Ucrania, y esto tiene consecuencias trágicas, pues no se detiene al ejército ruso.

En cambio, Occidente ha decidido sancionar a Rusia como país, aislándola del sistema de pagos internacional e impidiendo las exportaciones y las importaciones… excepto de gas y de petróleo, que es lo que más favorece al régimen de Putin, pero países como Alemania no pueden permitirse prescindir de ese suministro. Paradójico, por decir lo menos.

La realidad es que se está sancionando a los ciudadanos rusos por los actos de su Presidente totalitario, no electo en unos comicios con las mínimas garantías democráticas, ¿es justo esto? Es, como mínimo, cuestionable.

Pero no nos parece cuestionable, sino inaceptable, culpar o penalizar al pueblo venezolano por las atrocidades de su presidente, Nicolás Maduro, entonces ¿por qué sí con el pueblo ruso? ¿Son los ciudadanos responsables de sus gobiernos?

¿Es justo que todos los ciudadanos rusos, apoyen o no al régimen de Putin, sean condenados a la miseria por las acciones de su Presidente?

Además, las sanciones no solo afectan a los rusos, también empobrecen a los ciudadanos del resto del mundo que ya no pueden comerciar con Rusia, como los bananeros y floricultores ecuatorianos.

Algunos dicen que esto puede provocar que haya una rebelión interna contra Putin, pero es muy poco probable y también poco ético.

Poco probable pues las sanciones a Cuba, a Corea o a Venezuela no han tenido como efecto, por décadas, el que haya un golpe de Estado para cambiar el régimen tiránico. Y, teniendo en cuenta que el régimen de Putin lleva décadas manteniendo controlada la información, el conocimiento que tienen los ciudadanos comunes es muy limitado.

Aunque se produjese esa supuesta rebelión, sería poco ético por parte de Occidente, pues sería un último extremo, cuando el pueblo esté muy empobrecido que tendría que enfrentarse a la policía de un régimen tiránico que ya está encarcelando por miles a los valientes que se manifiestan en Rusia contra esta invasión.

Hay miedo frente a la amenaza de Putin de que un enfrentamiento directo con el ejército ruso pueda escalar el conflicto a una guerra nuclear. Pero el miedo no es un buen consejero, peor cuando no aplica la racionalidad.

Occidente ya está sancionando a Rusia, ya está dando apoyo financiero, logístico y armamentístico a Ucrania; Putin podría considerar cualquiera de estas acciones como excusas para una escalada bélica.

En lugar de enfrentar al ejército ruso en Ucrania, lo que hace Occidente es armar a las milicias ucranianas para que no profesionales se enfrenten al ejército ruso, sin lograr impedir que se bombardeen las ciudades.

Mientras sanciona a toda Rusia, empobreciendo a los ciudadanos rusos, con la esperanza de que en meses (o años) estén en situación tal de miseria que se enfrenten a la policía represora del régimen.

A mí me parece una estrategia cobarde y cuestionable.

Cobarde pues no enfrenta el problema real actual que es el ejército ruso invadiendo y bombardeando Ucrania.

Y cuestionable, pues supone la propagación del dolor de esta guerra a los civiles. A los civiles ucranianos que sufren la invasión de su país y a los civiles rusos, condenándolos a la miseria.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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