La Revolución Americana y la tradición hispana de la libertad
Fellow en Estudios Latinoamericanos del Instituto Cato. Entre 2006-2026 escribió para El Universo (Ecuador). Es autora de En busca de la libertad: Vida y obra de los próceres liberales en Iberoamérica (Editorial Planeta, 2025).
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Cuando empecé la investigación para mi libro 'En busca de la libertad: Vida y obra de los próceres liberales de Iberoamérica' (Crítica, 2025), una de las primeras cosas que me sorprendió fue encontrar la tremenda influencia de la Revolución Americana en los padres fundadores de las repúblicas al sur del Río Bravo. Después de haber terminado de escribir el libro, aprendí que la Revolución Americana fue, a su vez, influida por la tradición hispana de la libertad. Ahora que el Papa León XIV destacó esta tradición en su discurso ante el Congreso español, conviene comentarla.
Cuando estudiamos qué corrientes de pensamiento influyeron en la Revolución Americana, que conmemorará su aniversario No. 250 en julio, los historiadores señalan acertadamente la influencia de las Ilustraciones inglesa, escocesa y francesa. Sin embargo, esta narrativa pasa por alto la importante influencia de las ideas de la tradición escolástica española del siglo XVI, fundada por el filósofo y teólogo Francisco de Vitoria. Esta sostenía, entre otras ideas, que todos los hombres son creados iguales y que la soberanía reside en el pueblo.
El jesuita Francisco Suárez, heredero intelectual de Vitoria, fue ampliamente leído en toda Europa, incluida la Inglaterra de Jacobo I. La publicación de su Defensio Fidei Catholicae en 1613 enfureció tanto a Jacobo I que mandó quemar un ejemplar en las escaleras de la catedral de St. Paul en Londres. En aquella época, Thomas Hooker, un joven puritano inglés, era catequista del Emmanuel College de Cambridge. Más tarde emigraría a las colonias y escribiría en 1639 lo que podría considerarse la primera constitución que contemplaba el autogobierno en lo que hoy es Estados Unidos: las Órdenes Fundamentales de Connecticut, un documento que hace eco de la doctrina de Suárez sobre la soberanía del pueblo.
John Locke, tal vez el filósofo más influyente en la Revolución Americana, leyó al jesuita Juan de Mariana. Fue Mariana quien sintetizó las principales enseñanzas de los pensadores escolásticos: Vitoria, un pionero de los derechos humanos y los límites al poder de los reyes, y Suárez, quien desarrolló una teoría del gobierno limitado por la soberanía popular y defendió el derecho a la rebelión contra los gobernantes injustos. La tradición culminó en la defensa que hizo Mariana del gobierno participativo y la justificación del tiranicidio —solo cuando se hayan agotado todos los demás medios pacíficos disponibles y si el rey sigue sin estar dispuesto a enmendar sus caminos—. Además, Mariana consideraba la manipulación monetaria como una forma de tiranía.
El escritor Ángel Fernández Álvarez señaló las sorprendentes similitudes entre las ideas de Locke y las de Mariana. Ambos coincidían en que los hombres se incorporan a la sociedad porque en el estado de naturaleza se encuentran en peor situación, y que la sociedad civil precede al gobierno. Estos derechos, así como ciertas obligaciones, son independientes de cualquier legislación positiva y pertenecen a los individuos “por naturaleza”.
John Adams también fue un estudioso de Mariana. Tenía 'Sobre el rey y la institución real' y la 'Historia general de España', ambos conservados en la Biblioteca Pública de Boston con anotaciones visibles en las copias digitalizadas. Fernández identifica claros paralelismos entre los argumentos de Mariana y los de Adams en sus 'Discursos sobre Dávila', así como en su distinción entre un rey y un tirano y en la justificación del derecho a la rebelión. Adams también utilizó los argumentos de Mariana para oponerse a la creación de un banco central con monopolio de emisión.
La francofilia de Thomas Jefferson es bien conocida, pero su hispanofilia lo es menos. El profesor Eric C. Graf ve en el interés de Jefferson por el Quijote de Cervantes —y en el hecho de que poseyera la 'Historia de España' de Mariana— una prueba de escepticismo generalizado hacia la autoridad, y sugiere que estas influencias sembraron las semillas de su oposición al banco central propuesto por Hamilton.
Estas no eran meras curiosidades intelectuales. Eran cuestiones de interés práctico para los Fundadores de Estados Unidos y los próceres de Iberoamérica, quienes compartían ese legado de ideas de libertad que contribuyeron a lo que hoy conocemos como la Civilización Occidental.