De la Vida Real

Un nuevo grupo de WhatsApp: ‘Los Chéveres 24 horas’

Valentina Febres Cordero

Valentina Febres Cordero

Es periodista y comunicadora. Durante más de 10 años se ha dedicado a ser esposa y mamá a tiempo completo, experiencia de donde toma el material para sus historias. Dirige Ediciones El Nido. 

Actualizada:

30 Ago 2020 - 19:01

Dicen que en la madrugada pasan las mejores cosas. Y creo que es verdad. Fue hace más de un mes. En un grupo de Facebook un chico publicó que sería genial crear un grupo de WhatsApp para los desvelados.

¿Quién se apunta? Preguntó. Como buena novelera que soy, puse: “Yo”, pensando que ahí quedaría la propuesta. No hay nada que odie más en este mundo que estar dentro de un grupo de WhatsApp. 

No me acuerdo, pero seguramente dejé mi número de celular en el post. En la madrugada y mal dormida por el constate cambio de cama de mis hijos, no suelo estar muy lúcida.

Resulta que a la mañana siguiente estaba dentro de un grupo que se llamaba “Somos los que estamos”. No paré bola. Un tal uruguayo me había ingresado y empezaron miles de mensajes: “Hola ¿Qué tal?”, “Hola, soy guayaco”, “Hola, soy de Quito”, “Hola, ¿qué tal? Yo vivo en Vietnam”.

Ya me iba a salir, cuando un tal JP mandó un meme chistosísimo. No hay nada más divertido en estos días que reírse por tonteras. Me quedé.

Las reglas del grupo eran simples: respeto, presentarse y el que se sale no vuelve. Debo ser la persona más aburrida en cuanto a stickers de WhatsApp se refiere. Tenía, hasta ese entonces, no más de tres: uno de corazones de colores y dos de El Chavo.

Pero ahora debo tener más de mil. Cada vez que mandan uno, lo guardo en “Agregar a favoritos”. He aprendido que hay cómo llevar una conversación completa y profunda a punto de stickers. Alguien por ahí mandó un GIF un poco subidito de tono, pero nada grave en verdad. Y salió la lista completa de moralismos y discursos éticos tan aburridos, que me dio pereza leer.

Ya cansa que en toda plataforma virtual haya polémica por tonteras. ¿Para qué dar la opinión de todo? Si no estás de acuerdo, sal, pasa, pero no comentes lo obvio. Eso lleva a insultos, a peleas entre personas que ni se conocen, a dar juicios de valor. Es armar un culebrón sin sentido y morirse de las iras de gana. 

El rato en el que ya me iba a salir, por segunda vez, alguien propuso armar otro grupo en el que no haya conflicto: “Los Chéveres 24 horas”. Me uní. La única regla es el respeto al otro. Nada más. Una regla clara, precisa y concreta. Y la verdad, es el mejor grupo en el que he estado.

Ya han pasado cuatro semanas en que no dejamos de reírnos. Al principio, nadie se conocía con nadie, pero ahora ya siento que somos amigos. Hablamos temas tan variados que van: desde pedagogía, chistes sin sentido y recetas de cocina. Nos contamos las cosas cotidianas.

Hay un chico que tiene coronavirus. Todos estamos pendientes de su salud. Otro dejó de participar en el chat, y preguntamos por él. Resulta que había tenido un accidente regresando de la playa. Hay una chica, Pepa74. Es la más chistosa, la que mejores memes y stickers comparte, pero eso sí, es seria cuando hacemos preguntas técnicas. Ella responde sin rodeos ni enredos del tema que sea.

Los hombres y las mujeres somos iguales. En este lugar no hay machismos ni feminismo, ni discriminación racial ni social. Somos lo que somos. Poco a poco, van saliendo personas que se conocen entre sí. Yo no conozco a nadie, pero, de tanto leerles, ya les ubico su estilo, su forma de pensar, hablar y de ser.

No entiendo cómo se ha ido dando esta sintonía tan increíble. Claro, abro el chat, y hay más de mil mensajes, pido resumen y son otros mil mensajes aclarando el resumen. Todo en son de chiste y molestarnos entre nosotros. Vane puso que parecemos un grupo de coaching.

Entonces empezamos a presentarnos con nombre, apellido y foto. Los 16 hombres y las 15 mujeres cumplimos perfectamente las instrucciones.

Una chica, Estefanía, mandó una foto de ella con una amiga en la playa. Todos creo que nos quedamos admirados con su belleza y contestamos: “Qué guapa, qué linda. Qué linda foto”. Hasta que Esteban puso: “Con todo respeto, qué belleza de mujer”. Ese comentario dio para días enteros de risas y burlas. 

Tanto así, que el uruguayo cambió el nombre del grupo a “Con todo respeto 24 horas”.

Es delicioso pertenecer a un grupo en el que no se comparten cadenas aburridas ni se habla de política ni religión. Es un alivio pertenecer, a estas alturas de la vida, a un espacio virtual donde todos somos adultos con pensamiento y humor de adolescentes, donde no hay ofensas ni ofendidos. Es un alivio ser libre dentro de tanta opresión virtual.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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