Leyenda Urbana

Pólit desciende a los infiernos; los correístas, enmudecen

Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

4 Abr 2022 - 19:03

Los ‘gringos’ lo hicieron de nuevo, y en el momento exacto. La captura del excontralor Carlos Pólit, en Miami, difundida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, fue un bombazo que sacudió al país, causando efectos conmovedores, en una sociedad que clama justicia y solo encuentra impunidad.

Sucede en instantes políticos dramáticos, cuando al haber perdido la mayoría en la Asamblea Nacional, y la tirantez amenaza con una indeseable pugna de poderes; se especula que, a cuenta de alcanzar gobernabilidad, y aunque resulte inverosímil, el Ejecutivo estaría en tratativas con el correísmo. 

De ser así, la detención de Pólit habría sido tan oportuna, que hasta podría bloquear cualquier intento de acuerdo, a todas luces antinatura, porque pactar con la corrupción, es despreciable. Y riesgoso.

El caso de Carlos Pólit tiene en Ecuador identidad propia: Gobierno de Rafael Correa.

Y ese Gobierno tiene a figuras icónicas como Alexis Mera, secretario Jurídico de la Presidencia, y Jorge Glas, vicepresidente de la República, tras las rejas, y a Rafael Correa, el “jefe de todos los Poderes del Estado”, como se autoproclamaba, sentenciado y prófugo.

A estos personajes hay que añadir una lista de ministros y de altos cargos, también procesados por corrupción, presos o prófugos.

Durante la década correísta, las arcas fiscales fueron vaciadas y el país, esquilmado. Pólit les cubría las espaldas; por eso, lo endiosaban.

Como contralor, alcanzó cotas de poder nunca antes registradas. Tenía a los funcionarios del país en sus manos. Esto explicaría la batalla por hacerse de esta entidad que, hoy, presenciamos.

Correa lo llamaba “contralor de lujo”, adulando a quien había convertido a la institución en una lavandería de glosas, a precios colosales.

A Odebrecht, la corrupta empresa brasileña que tuvo problemas en la central San Francisco y fue expulsada por Correa, pero traída por él mismo de vuelta y premiada con mega proyectos, Pólit le desvaneció, al menos, siete glosas.

Por esas glosas y los informes favorables de los proyectos: Poliducto Pascuales-Cuenca, Refinería del Pacífico, Acueducto La Esperanza, Hidroeléctrica Manduriacu y el trasvase Daule-Vinces, habría recibido USD 10 millones.

Siete millones en efectivo, lo que implicó una extravagante logística, pues la empresa debió hacerse de un departamento en el Swissotel de Quito, donde vivía el Pólit. Y utilizar un carrito para transportar los billetes.

Pero un día, Odebrecht lo convenció de transferirle el dinero a un banco, y allí quedó el rastro del delito. 

Al menos, USD 3 millones habrían sido depositados en bancos de Panamá, y luego enviados a la cuenta de una empresa en Florida. 

Fue el comienzo del fin.

Estados Unidos tiene en alta prioridad todo lo concerniente a Odebrecht desde que, en 2016 ante una corte de Nueva York, la empresa se declaró culpable de haber pagado alrededor de USD 800 millones en sobornos a funcionarios públicos de 12 países, entre los que consta Ecuador.

El nombre de Pólit debía estar en la lista. 

La justicia lo investigó y desenredó el entramado de empresas formado para adquirir casas, edificios y otros bienes, sin dejar rastro de sus nombres, y usando los de otras personas, que ni siquiera lo sabían.

Como siniestra metáfora, Pólit, lavador de capitales, había adquirido también una tintorería.

De ser hallado culpable de los cargos que se le imputan, se le decomisarán todos sus bienes.

El Tribunal Federal del Distrito sur de Florida que lo investiga le ha fijado una fianza de USD 18 millones, arresto domiciliario, con el uso de GPS, y le ha retirado su pasaporte y el de su esposa. Pero, hasta la fecha, continua en un centro de detención.

¡Se le acabó la fiesta! 

Pólit se instaló en Miami, para vivir a cuerpo de rey, bajo la creencia de que, siendo ciudadano estadounidense, nunca le juzgarían por los delitos cometidos en otro país. 

La ignorancia le costó caro.

Una Ley de Estados Unidos establece que sus ciudadanos que comentan delitos en cualquier parte del mundo serán juzgados. Es el caso de Pólit. 

Podría ser sentenciado a 100 años, aunque con la cooperación eficaz, se rebajaría la pena.

En Ecuador, desde 2018, está sentenciado a seis años de prisión y al pago de USD 40 millones como reparación, por concusión. El delito es imprescriptible, pero el proceso está estancado, porque él huyó.

Hoy, atrapado en su propia trampa, con una justicia a la que no podrá sobornar, Carlos Pólit, el contralor 100/100, ha descendido a los infiernos, pero no querrá arder solo.

Él sabe mucho y de eso tienen conciencia no solo los correístas que compartieron el poder durante 10 años, sino otros influyentes políticos que, tras la detención, han enmudecido. 

Pero el país, quiere que cuente todo. Que revele los nombres de sus poderosos aliados. Y que termine la impunidad. ¡Hay que cuidar a Pólit!

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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