Colombia: Petro asume la Presidencia con una abultada lista de promesas

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Autor:

EFE / Redacción Primicias

Actualizada:

6 Ago 2022 - 0:03

El presidente electo Gustavo Petro y la vicepresidenta electa Francia Márquez, durante el acto de entrega de sus credenciales, en Bogotá, el 23 de junio de 2022. - Foto: EFE

Colombia: Petro asume la Presidencia con una abultada lista de promesas

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EFE / Redacción Primicias

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6 Ago 2022 - 0:03

El presidente electo, Gustavo Petro, tomará posesión este domingo 7 de agosto. Asegura que impulsará reformas agrarias, tributarias y energéticas, además retomará las negociaciones de paz en Colombia.

Durante más de 40 años, Gustavo Petro buscó llegar al poder en Colombia y este 7 de agosto será investido como presidente. Será una responsabilidad que asumirá con las luchas sociales de la izquierda como bandera.

El presidente ecuatoriano Guillermo Lasso confirmó su asistencia a la ceremonia de posesión. Viajará con una comitiva de tres funcionarios, el canciller Juan Carlos Holguín, el secretario Anticorrupción, Luis Verdesoto, y el secretario de Comunicación, Leonardo Laso.

Según Lasso, el viaje busca mantener los lazos con el nuevo gobierno colombiano, para continuar con el trabajo en áreas estratégicas, como seguridad y desarrollo fronterizo.

Además, el gobierno ecuatoriano sigue adelante con su intención de ingresar definitivamente a la Alianza del Pacífico. Para ello tuvo el apoyo del presidente saliente Iván Duque y perseguirá lo mismo con Petro.

Mayoría en el Congreso y el Senado

De momento, el presidente electo Gustavo Petro se ha garantizado una mayoría en el Legislativo, con el apoyo de diversas facciones políticas.

Esto en principio le dejaría impulsar las principales medidas ofrecidas, como la reforma tributaria, con la que pretende recaudar unos USD 11.500 millones.

Las aspiraciones de Petro también pasan por retomar las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

En la agenda también está una política medioambiental ambiciosa para una transición energética, que saque a Colombia de la dependencia del carbón y el petróleo.

Además, en su lista está la reforma agraria o medidas para la seguridad alimentaria, que impulsen la producción de alimentos en el país.

Todo esto planea hacerlo con la ayuda del Legislativo, donde la mayoría de los senadores y representantes a la Cámara pertenecen a la izquierda, que por primera vez no será oposición.

Las mujeres ocupan más del 30% de las curules y las víctimas del conflicto tienen representación parlamentaria.

Petro cuenta con el apoyo de 63 de 108 senadores, y 106 de 188 representantes en la Cámara. Y logró que dos de sus aliados, los congresistas Roy Barreras y David Racero, se quedaran con la presidencia del Senado y la Cámara.

Los primeros 100 días

Impulsar los diálogos con la guerrilla del ELN, suspender los pilotos de fracking (extracción de gas), conseguir la libertad de los detenidos por protestar o una moratoria minera son algunas de las metas de Petro en sus primeros 100 días.

Así lo dice el informe final del proceso de transición entre el gobierno saliente y el entrante, presentado el 1 de agosto. El documento detalla las políticas públicas que el nuevo gobierno considera erróneas, otras que conservarán y propuestas a futuro.

De ese modo, el equipo de Petro cree que algunas políticas de Duque van en contra del acuerdo de paz como la erradicación forzada de cultivos, al promover la aspersión aérea con glifosato o cuando el riesgo para los líderes sociales lo evalúa el Ministerio de Defensa y no un organismo civil.

El futuro Ejecutivo, del que aún solo se conoce la mitad de los nombres, quiere impulsar el Acuerdo de Escazú, un marco internacional de protección ambiental.

También plantea una serie de medidas anticorrupción como el establecimiento de una Comisión Internacional contra la Impunidad o cosas más simples como hacer públicas las agendas de los altos funcionarios del gobierno o un inventario de lobistas.

Otras promesas de campaña 

En materia energética, Petro, quien propuso durante la campaña no otorgar nuevas licencias de exploración petrolera, ahora plantea una moratoria minera.

El objetivo es revisar “el cumplimiento de las obligaciones mineras, ambientales y económicas por parte de los actuales concesionarios”. Y con base a esto, se diseñe un “nuevo modelo minero”, con prohibiciones y restricciones ambientales.

El Ejecutivo también quiere medidas más concretas como la declaración de Patrimonio de Sierra Nevada de Santa Marta o un proyecto cinematográfico con Netflix que impulse territorios empobrecidos.

Incluso se prevé la condonación de deudas universitarias de al menos 4.500 jóvenes.

Para abordar la inseguridad creciente en los territorios, derivado del empoderamiento de grupos armados, el nuevo equipo de Gobierno propone un “plan de emergencia para la protección a la vida de los líderes sociales” y los diálogos con el ELN.

Por otro lado, cree positivo conservar programas sociales, como uno de viviendas de bajos ingresos de Duque, otros para llevar tecnología a zonas rurales o el de matrícula cero en la educación superior hasta que “se consolide la política de educación superior pública y gratuita”.

Del M-19 a la Casa de Nariño

Petro nació en 1960 en Ciénaga de Oro, en el departamento caribeño de Córdoba. Creció y estudió en el interior del país, en Zipaquirá, un pueblo andino cercano a Bogotá.

Y su lucha por el poder la comenzó como guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19), aunque nunca se ha considerado combatiente sino más bien “revolucionario”. En 1978, con 18 años, entró a la agrupación, donde hizo labores de enlace urbano y no tanto de lucha armada, hasta su desarme en 1990.

Al presidente electo lejos le quedan ya esos años y seguramente le pese más su etapa de parlamentario. En la Cámara de Representantes y en el Senado ganó popularidad por sus denuncias de los nexos entre políticos y paramilitares.

Luego llegó a la Alcaldía de Bogotá y quienes trabajaron con él dicen que no es fácil de tratar, que no es muy dado a trabajar en equipo y que toma las decisiones solo. Eso provocó numerosas renuncias y el cambio de más de medio centenar de altos directivos en sus cuatro años de gestión.

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