Los caídos y los que no se dan por vencidos apuntan a Carondelet en 2021

Política

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

31 Ene - 0:04

El expresidente Abdalá Bucaram Ortiz anunció que será candidato a la Presidencia si Jaime Nebot lo hace también, el 30 de enero de 2020, en Quito. - Foto: API

Los caídos y los que no se dan por vencidos apuntan a Carondelet en 2021

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

31 Ene - 0:04

Entre los precandidatos presidenciales están dos exmandatarios, que fueron derrocados, y dos aspirantes que esperan que su tercer round sea el que les de la victoria. Todos ellos deberán convencer a un electorado mayoritariamente joven y tecnologizado.

La carrera presidencial empieza a tomar a fuerza, aunque las votaciones estén a un año de distancia. Pese a que la campaña electoral será a inicios de 2021, varios aspirantes a Carondelet ya recorren el país y buscan la manera de acercarse a sus posibles electores.

Entre los precandidatos están dos exmandatarios que perdieron el cargo: Lucio Gutiérrez y Abdalá Bucaram. Así como también dos políticos con experiencia en campañas presidenciales, pero no en victorias, Guillermo Lasso y Jaime Nebot, exalcalde de Guayaquil y exdiputado.

Los que ya ocuparon Carondelet

El entonces presidente Lucio Gutiérrez, durante una reunión de Gabinete en Carondelet, en diciembre de 2003.

El entonces presidente Lucio Gutiérrez, durante una reunión de Gabinete en Carondelet, en diciembre de 2003. EFE

Lucio Gutiérrez, coronel retirado, ganó las elecciones de 2002 con el Partido Sociedad Patriótica (PSP) y ocupó Carondelet desde el 15 de enero de 2003 hasta el 20 de abril de 2005, cuando fue destituido por abandono del cargo.

El exmandatario fue parte del golpe de Estado contra el entonces presidente Jamil Mahuad, cuando era parte activa de las Fuerzas Armadas, el 21 de enero de 2000. Tras ese episodio empezó a conformar el PSP, con el cual inició su vida política.

Su gestión atravesó por varios escándalos de corrupción. Pero el problema más grande fue cuando, con la ayuda del Congreso, destituyó a los jueces de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Constitucional, en diciembre de 2004.

Esa movida facilitó el regreso del expresidente Abdalá Bucaram, en abril de 2005, y desencadenó una crisis política que desencadenó la rebelión de los forajidos y las protestas por el descontento social crecieron tanto que Gutiérrez huyó de Carondelet en un helicóptero.

Ahora, bajo la misma bandera verde y roja, Gutiérrez quiere ocupar nuevamente la silla presidencial. Anunció el 21 de enero pasado, a los 20 años del golpe, que regresará a la contienda y terciará en las próximas elecciones de 2021.

El expresidente Abdalá Bucaram junto a miles de simpatizantes el 2 de abril de 2005, en Guayaquil.

El expresidente Abdalá Bucaram junto a miles de simpatizantes el 2 de abril de 2005, en Guayaquil. EFE

Abdalá Bucaram Ortiz presidió el país entre el 10 de agosto de 1996 y el 6 de febrero de 1997. Ganó la elecciones con el extinto Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), cuyo heredero es Fuerza Ecuador (FE), liderado por su hijo Abdalá Bucaram Pulley.

Bucaram Ortiz venció en la segunda vuelta electoral del 96 a Jaime Nebot. Y estuvo en el poder apenas cinco meses y 25 días. Su gobierno fue también cuestionado por casos de corrupción conocidos como la “mochila escolar”, “fondos reservados”, casos de nepotismo, entre otros.

Tras una fuerte oposición política y el inicio de movilizaciones en contra del excéntrico Mandatario, el Congreso lo destituyó alegando incapacidad mental, obligándolo a huir hacia Panamá.

En 2017, tras 20 años de autoexilio, prescribieron los dos juicios por peculado en su contra y regresó al país. Dos años después, el 30 de enero de 2020, el exmandatario anunció que se encargará de la estructura partidista de FE y que si Nebot es candidato él también participará en la contienda.

Los que vuelven a intentar

Jaime Nebot participó del lanzamiento del libro “Jaime Nebot el camino a la prosperidad”, en Guayaquil, el 4 de diciembre de 2019.

Jaime Nebot participó del lanzamiento del libro “Jaime Nebot el camino a la prosperidad”, en Guayaquil, el 4 de diciembre de 2019. API

Tres veces diputado y cuatro veces alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot intentó llegar a Carondelet en 1992 y 1996. La primera la perdió contra Sixto Durán Ballén y la segunda contra Abdalá Bucaram Ortiz.

Aunque, tras la segunda derrota, Nebot dejó de lado su interés por llegar a la Presidencia, siempre se mantuvo como un político de proyección y presencia nacional, por ser el alcalde de la ciudad más poblada del país.

Siempre miembro del Partido Social Cristiano (PSC), Nebot convirtió a Guayaquil en su bastión político, donde ha hecho varias demostraciones de poder popular en las calles, frente a los gobiernos de turno.

Desde que dejó el cargo en el Municipio a su sucesora, Cynthia Viteri, el líder socialcristiano se ha dedicado a transmitir mensajes con aires presidenciales. Aunque aún no ha confirmado su candidatura.

Guillermo Lasso, líder del movimiento Creo, en un evento en Quito, este 22 de enero.

Guillermo Lasso, líder del movimiento Creo, en un evento en Quito, este 22 de enero. @LassoGuillermo

Esta es la tercera vez consecutiva que el empresario guayaquileño y líder de Creo participará en la contienda electoral por la Presidencia. En 2013 perdió contra Rafael Correa en la primera vuelta y en 2017 perdió por 1% contra Lenín Moreno en la segunda vuelta.

Sin embargo, nunca ha dejado de hacer campaña y recorrer el país, apuntando a las votaciones de 2021. Lasso está convencido que la tercera es la vencida.

Sus pocos cargos políticos fueron: embajador itinerante en el gobierno de Lucio Gutiérrez, gobernador de Guayas durante un año con Jamil Mahuad y también su ministro de Economía durante un mes, entre el 17 de agosto y el 24 de septiembre de 1999, también con Mahuad.

Por este último cargo es que el correísmo lo desacredita políticamente y lo acusa como uno de los implicados en el feriado bancario de ese año. Aunque nunca lo hayan acusado de nada formalmente.

Un electorado ‘millennial’ y ‘centennial’

Estos posibles precandidatos no solo comparten pedazos de la historia política del país sino también pertenecen a una misma generación. Y, si llegan a la campaña electoral del próximo año, deberán enfrentarse a un electorado joven, una generación distinta y que, tal vez, poco conozca de sus pasado político.

Andrés Seminario, especialista en narrativas y análisis de comunicación estratégica, considera que ninguno de los precandidatos llega a entender lo que sucede en las bases de la sociedad ecuatoriana.

El analista advierte que hay un sentimiento generalizado en contra del capitalismo y que la población cuestiona el modelo por injusto y porque no ha resuelto los problemas latentes, ya que la pobreza y pobreza extrema van creciendo en el mundo.

Sobre los candidatos, Seminario sostiene que es cierto que una gran parte del electorado, por ejemplo, puede no recordar a Bucaram como alcalde o presidente, pero sí han vivido su regreso como actor político. Con las implicaciones que ha tenido el proceso en los últimos años. Seminario cree que fue gracias a su imagen que su hijo ‘Dalo’ Bucaram llegó a la Asamblea.

Lo mismo sucede con los otros precandidatos, señala. Y ve a las manifestaciones de octubre pasado como la oportunidad que tuvieron varios precandidatos para presentarse públicamente, por lo que ahí muchos votantes también midieron sus preferencias y rechazos.

Seminario, además señala que sería un error pensar que no hay un imaginario político en los millennials y centennials, más allá del presidente Lenín Moreno y de Rafael Correa.

Pero resalta que el PSC, el correísmo, Creo y el Gobierno sí están prestando atención a los jóvenes, con programas, plataformas o figuras, como el vicepresidente Otto Sonnenholzner.

“Los números no mienten, la población joven es más numerosa. Y aquel candidato que movilice el voto facultativo tiene una oportunidad interesante, si logra capitalizar esos votos”, dice el analista.

El problema, insiste en si los candidatos están o no conectando con los intereses y necesidades de la mayoría. Y le parece que no, que todos están usando recetas clásicas, pese a que las narrativas ya cambiaron, porque gracias a la tecnología hay una mayor participación política y cuestionamientos al sistema.

El lenguaje es clave y lo ha sido siempre, sentencia. Ya que es la forma de comunicar el mensaje y este se ve reflejado en las etiquetas y mensajes de redes sociales, con los que la población se identifica o rechaza. Pero que los candidatos deben saber utilizarlo sin dejar de ser ellos mismos.

También le puede interesar:

Noticias relacionadas