Al Partido Roldosista Ecuatoriano, ‘se le pasó el tren’ de la política

Política

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

5 Dic 2021 - 0:04

Abdalá Bucaram en sus múltiples facetas al frente del PRE. - Foto: Ilustración PRIMICIAS

Al Partido Roldosista Ecuatoriano, ‘se le pasó el tren’ de la política

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

5 Dic 2021 - 7:24

El Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) se formó casi dos años después de la muerte del presidente Jaime Roldós, pero los escándalos judiciales de su líder Abdalá Bucaram terminaron por liquidarlo.

El Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) nació de la tragedia, casi dos años después de la muerte del presidente de la República, Jaime Roldós Aguilera, ocurrida el 24 de mayo de 1981, cuando el avión presidencial chocó contra el cerro de Huayrapungo, en Loja.

En el accidente también fallecieron su esposa Martha Bucaram, el ministro de Defensa, Marco Subía Martínez, y ocho personas más.

Ese trágico hecho, sumado al vacío político que dejó el deceso del caudillo cefepista Assad Bucaram, fue la génesis de un partido que luego fue protagonista de escándalos judiciales y políticos durante tres décadas.

En la actualidad, del PRE solo queda el recuerdo y su líder Abdalá Bucaram Ortiz, todavía involucrado en casos de corrupción. El partido fue eliminado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) en julio de 2014 por los malos resultados en las elecciones generales de 2013.

Dos meses después, el hijo de Bucaram, Dalo, intentó resucitar al partido creando uno nuevo, Fuerza Ecuador, que también fue eliminado de los registros electorales.

“Eso no fue roldosismo, sino un movimiento personal de él (de Dalo) y de sus amigos”, aclara Alfredo Adum, exdirigente del PRE.

“El PRE fue un partido de verdadera raigambre popular, con una línea de acción permanente, con un ideario, basado en la ideología política de Jaime Roldós“, sostiene Adum, una de las figuras más polémicas del gobierno de Bucaram.

Los viejos partidarios “eran ladrones” 

Adum cuenta que el Partido Roldosista comenzó a fraccionarse a inicios de 2000, cuando Dalo Bucaram “dijo que él era la nueva era y que los viejos partidarios eran ladrones que rodeaban a su padre. Ahí la cosa se puso difícil”.

En esos años, Bucaram, quien se denominó “El loco que ama”, estaba exiliado en Panamá, dejando el partido a la deriva, sin un líder que lo suceda y sin cuadros nuevos que asuman retos políticos. Además, los dirigentes ya no quisieron participar por el resentimiento hacia Dalo Bucaram.

¿El roldosismo está muerto y no resucitará? Totalmente, dice Adum, quien acepta que el partido no renovó sus filas “porque pensamos que ni íbamos a envejecer”.

Víctor Hugo Sicouret, ex ministro de Desarrollo Urbano y Vivienda durante el gobierno de Bucaram, está retirado de la política.

“Me he alejado totalmente del aspecto político, no hablo de ningún partido, ni de las acciones buenas o malas del Presidente de la República”, asegura. Agrega que la declaratoria del CNE es terminante y que el partido Fuerza Ecuador se ha extinguido.

PRIMICIAS contactó a Bucaram, quien prefirió no hablar del tema porque está concentrado en su defensa en un caso de delincuencia organizada relacionada con la compra y venta irregular de insumos médicos durante la pandemia de coronavirus.

El origen del PRE

La carrera política de Abdalá Bucaram Ortiz comenzó en 1979, cuando fue nombrado Intendente de la Policía de Guayaquil en el gobierno de su cuñado, el presidente Jaime Roldós.

El 18 de enero de 1983 Bucaram fundó el PRE, uno de los partidos políticos más controversiales desde que Ecuador regresó a la democracia.

Pero la decisión no fue del agrado de sus sobrinos Martha, Diana y Santiago Roldós Bucaram, quienes cuestionaron el hecho de que Abdalá usara la imagen de sus padres para hacer proselitismo con postulados contrapuestos a la llamada doctrina Roldós.

Martha Roldós lo resume así: “Ese partido fue denunciado por mis hermanos y yo desde que se creó. Mi papá no creía en el culto a las personalidades, él era un hombre de principios, plasmados en documentos como la Carta de Conducta de Riobamba“.

El “roldosismo” de Bucaram, que se definía como de centro-izquierda, no era sino un populismo visceral, enraizado en los sectores más pobres de Guayaquil, donde el PRE estableció sus bastiones.

Bucaram era el PRE, rodeado de un círculo de amigos cercanos, como Jorge Manuel Marún, Homero López Saud, Mario Coello, Mario Minuche, Marco Proaño Maya, Alfredo Adum y Omar Quintana.

Con ellos inició una carrera política que se caracterizó más por los fracasos que por los triunfos.

Primero llegó a la Alcaldía de Guayaquil en 1984, que dejó un año después para exiliarse en Panamá por conflictos legales con el entonces presidente León Febres-Cordero.

La lista 10, “la de los pobres”, se hizo a pulso, con creativas campañas de marketing político creadas por el mismo Abdalá, quien usó la canción del español José Luis Perales, Un velero llamado libertad, para resumir su vida en el exilio y la promesa de volver.

En la tarima, Bucaram era imbatible. Al ritmo del Rock de la cárcel, interpretando temas de Los Iracundos, sus amigos personales, o analizando mensajes bíblicos, el líder del PRE hipnotizaba a cientos de simpatizantes que deliraban con sus mensajes.

Regresó a Ecuador en 1987 para postularse a la Presidencia, pero fue derrotado por Rodrigo Borja. Insistió sin suerte en 1992, año en el que Sixto Durán-Ballén ganó las elecciones. La victoria llegó en 1996, cuando Bucaram se impuso al socialcristiano Jaime Nebot.

Por fin el PRE consiguió llegar a Carondelet con objetivos ambiciosos como la convertibilidad monetaria, planes de vivienda populares y la paz con Perú, tras las guerra del Cenepa en 1995. Pero con la victoria llegaron los escándalos.

Su plan de vivienda “Un solo toque”, el programa de alimentación escolar con la leche “Abdalac” y la “Mochila Escolar” recibieron críticas por parte de la clase política, que ya comenzaba a calentar las calles.

También fue señalado por nepotismo cuando nombró a su hermano Adolfo ministro de Estado y a su hijo Jacobo como director de Aduanas, quien celebró a lo grande su primer millón de dólares.

En febrero de 1997, diversas organizaciones sociales realizaron marchas en rechazo a la gestión de Bucaram, que fue destituido por el Congreso por “incapacidad mental” para gobernar, por lo que el caudillo regresó a Panamá.

El líder populista dejó de nuevo el partido a la deriva, tras una ausencia que esta vez duraría hasta 2005, cuando la denominada “Pichi Corte” anuló los juicios en su contra luego de un pacto con el Gobierno de Lucio Gutiérrez para destituir a la Corte Suprema de Justicia.

Pero el acuerdo no resultó como esperaban y esa acción le costó el puesto a Gutiérrez, así como el retorno de Bucaram a Panamá, país que le concedió el asilo político en 2009. Su último regreso al país se registró en 2017, cuando prescribieron los procesos judiciales.

Sin embargo, la madrugada del 12 de agosto de 2020, Bucaram fue detenido para investigaciones por supuestos casos de corrupción cometidos en hospitales públicos de Ecuador durante la pandemia.

Abdalá Bucaram ha dedicado más tiempo a defenderse de la justicia que organizando su partido, cuyas huellas solo quedan en algunas paredes desgastadas de Guayaquil. ¿La carrera política del “Loco que ama” terminará con el partido? Con Bucaram nunca se sabe.

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