17 Vicepresidentes desde 1979: un cargo limitado y al acecho

Política

Autor:

Allen Panchana Macay

Actualizada:

17 Ago 2020 - 0:05

17 Vicepresidentes desde 1979: un cargo limitado y al acecho

Autor:

Allen Panchana Macay

Actualizada:

18 Ago 2020 - 22:15

En 41 años Ecuador ha tenido más Vicepresidentes que Presidentes. No hay un perfil claro del segundo mandatario ideal. La Constitución le da solo dos funciones: hacer lo que el Presidente le asigne o reemplazarlo.

Desde 1979 Ecuador suma: 41 años de una frágil democracia, tres Constituciones, tres golpes de Estado y más Vicepresidentes que Presidentes.

La figura del Vicepresidente de la República en Ecuador, según la Constitución de Montecristi, vigente desde 2008, se limita a dos funciones:

  • Hacer lo que el Presidente le asigne.
  • Reemplazarlo en caso de ausencia temporal o definitiva.

En concreto, el artículo 149 de la Carta Magna, precisa:

  • La Vicepresidenta o Vicepresidente de la República, cuando no reemplace a la Presidenta o Presidente de la República, ejercerá las funciones que ésta o éste le asigne.

El país ha tenido desde el retorno a la democracia, tras la dictadura del general Guillermo Rodríguez Lara (1972-1976), alias ‘Bombita’, y la Junta Militar o Consejo Supremo de Gobierno (1976-1979), un total de 17 Vicepresidentes.

De estos 17, nueve han sido elegidos en las urnas, junto al Presidente (binomio). Los otros ocho han sido escogidos de una terna por la Función Legislativa.

Esto ha ocurrido tras la ausencia del segundo mandatario: huyeron por problemas con la justicia (como Alberto Dahik), están detenidos (como Jorge Glas) o les tocó asumir la Presidencia de la República (Gustavo Noboa o Alfredo Palacio).

Electos en las urnas o por la Asamblea

Entre los designados por la hoy Asamblea Nacional ya se cuentan tres en el actual Gobierno de Lenín Moreno: María Alejandra Vicuña, Otto Sonnenholzner y María Alejandra Muñoz.

Todos han tenido distintas funciones, las asignadas por el Primer Mandatario.

Algunos, incluso, han sido relegados, como Jorge Glas cuando empezaron las denuncias en su contra. O luego del secuestro de Febres Cordero en Taura, en 1997, cuando se distanció de su vicepresidente, Blasco Peñaherrera.

Las dos Constituciones que antecedieron a la actual de Montecristi (la de Quito-1979 y la de Riobamba-1998) también establecían esas únicas funciones para el segundo mandatario.

El carrusel de Vicepresidentes ecuatorianos tiene diferentes colores y matices (ver línea de tiempo) desde 1979:

¿Conspirador a sueldo?

Para el analista político Oswaldo Moreno, no existe el perfil del  Vicepresidente ideal. “Las circunstancias lo llevan al Presidente o al candidato a Presidente a tomar la decisión de generar esa fórmula”.

Algo que ya sucede en la carrera presidencial de 2021: algunos precandidatos han anunciado que su binomio será un médico, algo estratégico en medio de una pandemia, cuando el sistema sanitario público ha sido duramente cuestionado por corrupción y una débil atención.

“Velasco Ibarra decía que el Vicepresidente es un conspirador a sueldo. Alfredo Palacio ya tenía designados a sus futuros colaboradores días antes de la caída de Gutiérrez. Jorge Zavala Baquerizo debió ser Presidente y una dictadura lo impidió. Rosalía Arteaga debió ser Presidenta y una mayoría desquiciada lo impidió”

Oswaldo Moreno, analista político

Moreno comenta que hay países donde el segundo mandatario preside el Senado o la política exterior. O algunos, como México, donde no existe el vicepresidente. “Cada país tiene su institucionalidad”.

1997: posesión del presidente Abdalá Bucaram, junto a su vicepresidenta Rosalía Arteaga y el titular del Congreso, Fabián Alarcón. Atrás, Lucio Gutiérrez, edecán de Bucaram. Todos ellos llegaron a ser presidentes.

1997: posesión del presidente Abdalá Bucaram, junto a su vicepresidenta Rosalía Arteaga y el titular del Congreso, Fabián Alarcón. Atrás, Lucio Gutiérrez, edecán de Bucaram. Todos ellos llegaron a ser presidentes. Archivo

“Ejecutivo no debe tener dos cabezas”

Ecuador es presidencialista, como toda Latinoamérica. “Nuestro país vota por el presidente, no por el Vicepresidente. Tampoco por el binomio”, opina Andrés Seminario, asesor de campañas y experto en marketing político. Y agrega:

“La Vicepresidencia es una figura más institucional que funcional: el Vicepresidente termina siendo la del golpista que asume la primera magistratura dándole un giro de timón radical a la nueva administración, como si no hubiese sido parte de todo lo anterior”.

Para Seminario, “estos últimos cuatro años, con cuatro Vicepresidentes, es un indicativo de la poca importancia que se le da a la función. La Función Ejecutiva no debe tener dos cabezas. No hay que darle mayor relevancia al rol del Vicepresidente”.

“En otros ejemplos de la realidad ecuatoriana, algunos Ministros de Gobierno han tenido más poderes que un Vicepresidente, Por eso, la Vicepresidencia tampoco es un trampolín político”.

Andrés Seminario
Experto en Marketing Político
El 25 de septiembre de 2019, el vicepresidente Otto Sonnenholzner y la entonces directora del SENAE, María Alejandra Muñoz, durante un recorrido empresarial. Muñoz es desde el 17 de julio de 2020 la nueva Vicepresidenta de Ecuador.

El 25 de septiembre de 2019, el vicepresidente Otto Sonnenholzner y la entonces directora del SENAE, María Alejandra Muñoz, durante un recorrido empresarial. Muñoz es desde el 17 de julio de 2020 la nueva Vicepresidenta de Ecuador. Vicepresidencia

La voz de Rosalía Arteaga

Para Rosalía Arteaga, vicepresidenta de Ecuador en 1996, en la Constitución debe haber atribuciones específicas para este cargo. “Es una figura disminuida, no creo que tenga que hacer exclusivamente lo que le diga el Presidente: esto deja en una situación incomoda al segundo mandatario.  Además, se presta a una interpretación subjetiva que podría anular el trabajo del Vicepresidente”.

“Creo que un Vicepresidente de la República coadyuva a la estabilidad democrática del país y establece un balance que es necesario en el sistema Presidencialista que nos rige”.

Rosalía Arteaga, exvicepresidente y expresidenta de Ecuador

Arteaga es partidaria de mantener esta institución y hacer cambios, como en Uruguay, donde el Vicepresidente de la República ejerce las funciones de Presidente del Senado. “No porque en un momento determinado existan problemas con una función se debe eliminar, porque nos veríamos abocados a eliminar a más de la mitad de las instituciones del Ecuador, y no creo que este sea el camino”.  

Para ella, el Vicepresidente ideal  sería el que tenga un perfil complementario al del Presidente: si el Presidente es un técnico o está más en el ámbito económico, “el Vicepresidente  podría ser quien se encargue de liderar la política social.  Si es que ocurre a la inversa, podría el Vicepresidente dedicarse a tareas de planificación y económicas”.

Otto también responde

Para el exvicepresidente Otto Sonnenholznner, la limitación constitucional de funciones del segundo mandatario tiene el objetivo de evitar restarle capacidad de gobernar al Presidente. “Si esto no fuera así, el rol del Vicepresidente podría verse en conflicto con los objetivos del Presidente”.

“El Vicepresidente debe garantizar estabilidad y certidumbre. Si este llegase a asumir, por alguna razón, debería convocar a elecciones en no más de seis meses para así evitar que la Vicepresidencia sea un espacio de conspiración y desestabilización”.

Otto Sonnenholznner, exvicepresidente del Ecuador.

Para Otto, el Vicepresidente ideal es uno “que sirva de complemento y apoyo al Presidente y al proyecto de país que deberían en condiciones normales haber diseñado juntos. La Vicepresidencia cumple un rol de estabilidad democrática, se podría analizar otras formas de designación, pero la institución es necesaria”.

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