Hongos: cómo cultivarlos y por qué hacerlo, pueden salvar al planeta

Tecnociencia

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

19 Jun 2022 - 0:05

Fotografía de la especie de hongo ecuatoriano, Cotylidia Sp. - Foto: Cortesía Cristina Toapanta.

Hongos: cómo cultivarlos y por qué hacerlo, pueden salvar al planeta

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

20 Jun 2022 - 11:17

Los hongos tienen una infinidad de usos, más allá del comestible. Pueden ayudar en la construcción ecoamigable, a combatir el cambio climático y a limpiar los mares.

¿Sabía que Ecuador tiene una especie de hongo descrita en 2021? Se llama Polyporus taromenane y está en el parque Nacional Yasuní. ¿Sabía quizás que los hongos pueden ‘hablar’ entre ellos? 

Si desconocía todo esto no está solo, para la mayoría de personas los hongos son microorganismos verdes o amarillos que se pegan en la ropa, el pan o los pies. Y en su aspecto más positivo, son las setas que se colocan en la pizza. 

Pero en realidad, los hongos son tan inteligentes que hay toda una tecnología construida alrededor de ellos y que son capaces de incluso ayudarnos a colonizar otros planetas. 

“Hay hongos de una sola célula como las levaduras, hay otros multicelulares, y hay cientos de especies debajo de la madera o la tierra. Los que vemos en el bosque son los que producen cuerpos fructíferos”, explica Cristina Toapanta, candidata PhD en Fitopatología. 

Junto al Inabio y la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, Toapanta impulsa el I Congreso de Micología del país, que se realizará en agosto. 

Una de las temáticas del congreso científico es cómo cultivar hongos, pues pocos saben que es posible sembrarlos en el jardín y hasta en un balcón. 

Paso a paso 

El objetivo del Congreso, dice Toapanta, es divulgar las investigaciones científicas y tecnológicas de ecuatorianos en torno al ‘reino fungi’. 

“El boom del cultivo de hongos con fines alimenticios inició en Ecuador en 1968 y comenzó con el champiñón, que hoy se compra comúnmente en las tiendas”, expresa la doctora en Fitopatología. 

Cristina Toapanta, PhD en Fitopatología, en el laboratorio de Micología de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, en Quito.

Cristina Toapanta, PhD en Fitopatología, en el laboratorio de Micología de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, en Quito.  Cortesía

Debido a que el reino fungi tiene miles de especies, su cultivo varía según el tipo elegido. Si decide sembrar hongos, puede empezar así: 

  • Seleccionar el sustrato: puede usar tierra de cultivo o desechos orgánicos, y esto dependerá de la especie de hongos a reproducir.
  • Inocular: es el procedimiento cuando se introduce las esporas o la semilla del hongo en el sustrato. También se puede colocar una tierra previamente inoculada, pero que no contenga ningún otro organismo vivo.
  • Verificación de la humedad: según la especie, hay hongos que crecen en la oscuridad. 
  • Fructificación: es el paso cuando se expone el hongo a la luz. Habrá algunos que se quedarán bajo la tierra y otros cuyo cuerpo fructífero florecerá.

Hongos inteligentes

Entre los micólogos y apasionados por los hongos, como Toapanta, hay una frase que evoca a la inteligencia del bosque. Así es como se conoce a la habilidad de los hongos para comunicarse a través de impulsos eléctricos. 

“Actúan como una especie de neuronas, por ello no me sorprende que se analice la posibilidad de usarlos en dispositivos tecnológicos”, señala la investigadora. 

Especie de hongo patógeno, Nigelia martialis, que ayuda a controlar las poblaciones de insectos y plagas.

Especie de hongo patógeno, Nigelia martialis, que ayuda a controlar las poblaciones de insectos y plagas.  Cristina Toapanta

Precisamente, una de las aplicaciones de cultivar hongos es fabricar sensores a partir del micelio. Este es el conjunto de filamentos que forman parte de un hongo. 

Y es un componente vivo que puede utilizarse para desarrollar sensores electrónicos, que luego se incorporen en relojes inteligentes y otros dispositivos. 

Por otra parte, en Ecuador ya hay emprendimientos que han llevado el cultivo de hongos a un nivel industrial. 

Es el caso de BioFábrik que logró combinar el aserrín con el micelio de Ganoderma. A partir de esto, la empresa tiene un biomaterial capaz de reemplazar el plástico extendido o espumafón, empleado en el embalaje de productos. 

También hay un emprendimiento de diseño de interiores, Mush Bio, que fabrica paneles, y revestimientos para paredes con residuos industriales y micelios fúngicos. 

Y en el terreno del cultivo está Reino Fungi EC que comercializa invernaderos y setas para iniciar su propio huerto en casa, balcón o patio.

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