Columnista Invitado
Una alianza económica al servicio de una relación franco-ecuatoriana ambiciosa
Ministro delegado de Comercio Exterior y Atractividad de Francia.
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Una gira regional que me lleva también por Panamá, El Salvador y Costa Rica, me trae al Ecuador del 15 al 17 de septiembre. Si bien la última visita ministerial francesa a este país se remonta a 2021, este viaje tiene un significado especial: deseo reiterar el interés de Francia y de las empresas francesas por Ecuador, con el objetivo de establecer alianzas duraderas.
¿El motivo? En primer lugar, las excelentes relaciones entre nuestros dos países, que se pusieron de manifiesto durante las dos visitas del presidente Noboa a Francia en mayo de 2024 y mayo de 2025. En segundo lugar, porque hoy en día Ecuador ha recuperado la estabilidad institucional, el crecimiento económico, y porque el país ofrece perspectivas de desarrollo y oportunidades de negocio. Finalmente, porque nuestras empresas quieren apostar por Ecuador. Es por esta razón que vengo acompañado de una delegación de 15 de los grupos franceses más importantes, que participará junto a mí en reuniones con los socios ecuatorianos.
Por supuesto, este interés se enmarca en una historia común rica y antigua; y en unos sólidos vínculos económicos y comerciales. Las relaciones económicas entre Ecuador y Francia atraviesan actualmente uno de sus momentos más dinámicos. Por primera vez, los intercambios comerciales superaron en 2025 los USD 1.000 millones, y las inversiones francesas continúan creciendo en sectores estratégicos como en infraestructuras, energías renovables, movilidad y transporte urbano, así como en agua potable y saneamiento. Las empresas francesas están al frente de proyectos emblemáticos como el tranvía de Cuenca, la Aerovía de Guayaquil, el metro de Quito. Nuestros grandes grupos empresariales participan en la transición energética del país en proyectos de energías renovables, como el futuro proyecto fotovoltaico Conolophus en la isla Santa Cruz del Parque Nacional Galápagos o el proyecto eólico Villonaco en Loja. Gracias a su experticia, nuestros grupos también pueden contribuir a la política de seguridad del Gobierno.
En las dos últimas décadas, Francia se ha posicionado como el tercer inversionista europeo en Ecuador. En el sector agroalimentario, las empresas francesas también han consolidado su presencia en Ecuador gracias a inversiones en sectores como el banano ecológico, el cacao y el camarón, productos muy apreciados en mi país.
Con esta visita, deseo contribuir al desarrollo de la presencia francesa y de nuestras relaciones económicas bilaterales. En primer lugar, haremos conocer mejor la tecnología francesa, la oferta de nuestras empresas y las capacidades de financiación de las que disponemos. En este sentido, quiero destacar la importancia del accionar de la Agencia Francesa de Desarrollo en Ecuador. Gracias a este banco de desarrollo, Francia se ubica hoy en día como el segundo prestamista bilateral del país y, mediante el financiamiento de grandes proyectos, contribuye a su desarrollo sostenible. Asimismo, dialogaremos con las autoridades ecuatorianas sobre las condiciones de acceso al mercado local, sobre la aplicación del acuerdo comercial con la UE y sobre nuestro futuro acuerdo de facilitación de las inversiones. Mientras más garantizada esté la seguridad de sus inversiones, nuestras empresas se inclinarán por Ecuador.
Mi visita es también la oportunidad para estrechar los lazos entre nuestras comunidades empresariales y dar a conocer el mercado francés a los empresarios ecuatorianos que deseen desarrollar sus actividades en Francia. En este sentido, la creación del comité local de la red de consejeros de Comercio Exterior de Francia abrirá nuevas perspectivas para las empresas francesas que estén dispuestas implantarse en el Ecuador. Esta iniciativa y las alianzas que buscan consolidar las empresas que me acompañan contribuirán a dar una nueva dimensión a las relaciones que nos unen. Una relación fundada en la colaboración, la excelencia tecnológica y la búsqueda del desarrollo sostenible en beneficio de nuestros dos países.