Incendio en La Bota: "Perdí mi negocio en solo 20 minutos", se lamenta uno de los afectados
Las llamas consumieron cinco hectáreas de vegetación en la entrada del barrio La Bota, en el norte de Quito. Moradores del sector relatan los momentos "desesperantes" que vivieron durante las ocho horas que duró el incendio. Además, piden la dotación de servicios básicos.

Luis Andrango (izquierda) limpia su casa el 15 de septiembre de 2026, tras el incendio ocurrido un día antes en el barrio La Bota, en el norte de Quito.
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Eran las 15:00 del lunes 14 de septiembre de 2026 cuando Luis Andrango se percató de que las llamas empezaban a propagarse rápidamente por la quebrada San Antonio, ubicada en el ingreso al barrio La Bota, en el norte de Quito.
Llamó al ECU 911 para pedir ayuda y la presencia de los Bomberos. Desesperado por ver que el fuego amenazaba su taller y su casa intentó con su hermano combatirlo con baldes, ollas y recipientes llenos de agua. "El lugar se prendió rápido y nos tocó salir corriendo. No pudimos hacer nada, ni los vecinos ni nosotros", cuenta un día después del incendio.
Con las manos sucias por las marcas del hollín y la ceniza, Andrango relata que en apenas 20 minutos las llamas avanzaron hasta el primer piso de su casa y consumieron el taller de carpintería, que era su única fuente de ingresos. "Perdí materiales, muebles, máquinas y las instalaciones de luz y agua. En total deben ser unos USD 4.000 o USD 5.000", dice consternado.
Mientras retira los escombros en medio del humo impregnado en el ambiente, relata que el trabajo de los bomberos frenó el avance del fuego a las casas contiguas.
"El helicóptero hizo descargas que evitaron una desgracia mayor. Los camiones y demás bomberos ingresaron por las casas porque el viento hacía que las llamas subieran rápido por los árboles".
Luis Andrango
Pese a que el incendio fue controlado pasadas las 23:00, la preocupación entre los habitantes del Comité del Pueblo y La Bota se extendió durante toda la madrugada. Andrango, por ejemplo, pasó a oscuras y sin agua en el segundo piso de su casa pensando en su futuro. "Nos tocó arreglarnos, pero aquí estamos", dice con una leve sonrisa.
Un día después del incendio, este hombre de 40 años solo piensa en la manera de recuperar sus herramientas para volver a trabajar y reconstruir su taller.
"Fueron momentos desesperantes"
El incendio en el sector de La Bota puso a prueba la unidad de sus moradores. En cuestión de segundos, decenas de hombres, mujeres y jóvenes salieron de sus casas para intentar controlar el fuego. Sin alcanzar su objetivo, algunos lloraron por miedo a morir o a perder sus casas y pertenencias.
Leonor Maisincho, moradora de la zona, recuerda que "fueron momentos desesperantes porque unas vecinas lloraban y otras no sabíamos qué hacer: si ayudar o correr porque las llamas estaban cerca".

Frente a su casa, policías y militares irrumpieron en una vivienda para rescatar a dos adultos mayores que no podían salir. "Hace muchos años que no vivimos algo así. Fue un susto terrible", dice cansada por la mala noche que pasó.
Y es que cuenta que no durmió por temor a que las llamas se reactiven y lleguen hasta su casa. "Estuve en la terraza espiando lo que pasaba afuera. Hubiera sido peor si me iba a otro lado. Por suerte, estuvieron los bomberos y los militares, y eso nos dio tranquilidad a todos".
Falta de servicios básicos
Las casas que se ubican en el borde de la quebrada San Antonio carecen de servicios básicos. No tienen alumbrado público, alcantarillado, ni recolección de basura. Tan es así que a un metro de la casa de Luis Andrango pasan las aguas servidas que producen decenas de barrios del norte de Quito.
Para botar la basura debe caminar una calle empinada hasta donde se ubican los contenedores. "En este lugar hemos vivido 30 años y nunca hemos tenido estos servicios, pero nos cobran como si los tuviéramos. La última vez pagamos USD 35 entre la recolección y el alcantarillado. Eso no es justo", reclama.

Andrango cuenta que este problema empeora en el verano, pues los olores nauseabundos se sienten hasta en el interior de su vivienda. "Con el calor que hace estos días, las aguas servidas se estancan y respirar se vuelve un martirio", dice con la mirada al piso.
Los moradores de La Bota esperan que las autoridades doten de servicios básicos al barrio para que puedan "vivir con dignidad".
Llamas de 300 °C
Alrededor de ocho horas de intenso trabajo emplearon los miembros del Cuerpo de Bomberos para controlar el incendio en La Bota. Durante ese tiempo, los efectivos utilizaron más de 5.000 litros de agua, tanto de descargas aéreas como de los 25 vehículos que se desplegaron hasta el sector.
Danilo Parra, jefe de la Brigada de Calderón, señala que el incendio en este sector dejó cinco hectáreas de vegetación consumidas. Es una cifra idéntica a la que dejaron las llamas en La Vicentina, el 13 de septiembre de 2026. "Tuvimos llamas de unos 300 °C que controlamos durante la noche. Por suerte, no tenemos heridos ni fallecidos", detalla.
Agrega que a lo largo del martes 15 espera enfriar los dos últimos puntos calientes que se registran en la quebrada San Antonio. "La disposición que hemos dado es que nuestros efectivos permanezcan en los lugares afectados para controlar el terreno y evitar un reactivación de las llamas".
Cifras del Cuerpo de Bomberos muestran que entre julio y la primera semana de septiembre se han registrado 154 incendios forestales, que afectaron 1.118 hectáreas de bosques.
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