¿Qué pasará con la Ruta Viva ahora que ya no pasará al sector privado y seguirá en manos del Municipio de Quito?
Instalación de peajes, intervención en los puntos más peligrosos y una mejor señalización son parte del plan de rehabilitación de la Ruta Viva que plantea el Municipio de Quito.

Uno de los sectores de la Ruta Viva en Tumbaco, 20 de abril de 2022.
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El Municipio de Quito suma un nuevo dolor de cabeza. Tras la cancelación del proyecto que buscaba la administración privada de la Ruta Viva, el alcalde Pabel Muñoz decidió que esta tarea recaiga en la Empresa Metropolitana de Obras Públicas (Epmmop).
La decisión, según Muñoz, se basa en que la firma encargada de la elaboración de la iniciativa de Asociación Público-Privada para el proyecto de rehabilitación, construcción, operación y mantenimiento de la Ruta Viva, en sus fases I, II y III, asegura que los costos de inversión superan los beneficios económicos esperados.
Esta conclusión causa sorpresa en el alcalde Muñoz, pues la Ruta Viva es la principal vía que conecta a Quito con el aeropuerto Mariscal Sucre y con las parroquias orientales como Tumbaco y Cumbayá. Además, es una de las avenidas con mayor flujo vehicular de Quito, con 80.000 carros diarios en sus seis carriles.
Durante la sesión del Concejo Metropolitano del 19 de mayo de 2026, Muñoz aseguró que el Municipio tiene la capacidad para rehabilitar esta vía, cuyo estado es preocupante por las decenas de baches que hay a lo largo de su recorrido y los más de 100 accidentes que se registraron entre el 1 de enero de 2025 y el 30 de abril de 2026.

El funcionario reconoció que la cancelación del proyecto provoca cambios en los planes iniciales que tenía el Municipio, ya que la administración privada de la Ruta Viva apuntaba a mejorar el estado de la vía por los próximos años sin depender de los recursos municipales, además de concretar la construcción de la fase III entre los sectores de Puembo y el conector de Alpachaca.
Ahora, con la vía en manos municipales, estos trabajos estarán supeditados a la capacidad económica de la Epmmop.
El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha, Vinicio Freire, considera que la mejor opción para la administración de la Ruta Viva es una concesión a una empresa privada por 20 o 30 años. "Está demostrado que el sector privado maneja de mejor forma este tipo de proyectos porque invierte sus recursos y necesita mantener la calidad para recuperarlos".
Freire agrega que la vía, al estar en manos del Municipio, corre el riesgo de no recibir los mantenimientos necesarios por falta de recursos o por los constantes cambios de funcionarios que hay en las alcaldías.
"Sabemos cómo es el sector público: hay muchas trabas burocráticas y constantes cambios de prioridades de acuerdo a los intereses de los funcionarios de turno, lo que puede derivar en que la Ruta Viva se sumerja en un estado peor", advierte.
Un plan de tres fases
La Epmmop presentó un plan de tres fases para ejecutarlo en la Ruta Viva entre agosto de 2026 y junio de 2028.
Fase 1
El gerente de la Epmmop, Wladimir Campoverde, explica que la primera fase contempla el cambio de la capa asfáltica en los cinco tramos más peligrosos: kilómetros 3 y 4; 5 y 6; 8; 9; y el Puente sobre el Río Chiche.
Estos trabajos durarán siete meses, entre agosto de 2026 y marzo de 2027. Además de estas intervenciones, la Epmmop prevé instalar señalización vertical y horizontal, y mejorar las condiciones de iluminación de la Ruta Viva.
Los cinco que registran el mayor número de accidentes en la Ruta Viva

Precisamente, la falta de señalización y de iluminación son las quejas más recurrentes de los conductores. "La vía es oscura en varios tramos y se vuelve peligrosa", dice Guillermo Pérez, usuario habitual de la Ruta Viva.
Él espera que los trabajos anunciados por el Municipio empiecen puntualmente para evitar un mayor número de siniestros.
Fase 2
Esta fase apunta a una rehabilitación integral de los 12,7 kilómetros de la Ruta Viva. Campoverde detalla que la Epmmop reemplazará el pavimento en las zonas que registren mayor deterioro y bacheará aquellas en las que los estudios técnicos lo permitan.
Estas obras empezarán en junio de 2027 y terminarán en mayo de 2028. "Con estos trabajos se recuperarán los indicadores de calidad", afirma Campoverde.

Fase 3
Esta es, quizá, la etapa más compleja para el Municipio de Quito. Desde agosto de 2026 deberá preparar la metodología para la sostenibilidad financiera de la Ruta Viva.
Una de las alternativas que manejan las autoridades de movilidad es la instalación de un sistema de peajes que genere recursos para el mantenimiento preventivo y correctivo que necesita la vía.
Si esta iniciativa gana adeptos en el Municipio, lo que quedaría por definir es la tarifa de este peaje y los puntos en los que se establecerán los pórticos de cobro.
Hay que recordar que a finales de 2025 surgió una iniciativa que planteaba cobrar el peaje de acuerdo al número de kilómetros que recorran los conductores.
Pese a que no fue tratada en el Concejo Metropolitano, es una idea que no ha sido descartada por el alcalde Pabel Muñoz.
El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha, Vinicio Freire, cree que el cobro de un peaje es la única herramienta que tiene el Municipio para evitar que la vía se deteriore en el corto plazo.
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