En Ecuador, 10 menores de edad son detenidos cada día en medio de estados de excepción y 'conflicto armado interno'
Entre enero y mayo de 2026, las aprehensiones de menores de edad en Ecuador subieron un 32,46% en comparación con 2025, al registrar 1.465 casos. El hacinamiento en los centros de internamiento llega al 64,8%. El creciente involucramiento en delitos graves, como el sicariato y el tráfico de armas, expone la constante captación de adolescentes por las redes del crimen organizado a nivel nacional.

Composición fotográfica de los dos detenidos y la víctima mortal que dejó el ataque armado en el aeropuerto de Guayaquil el 17 de junio de 2026.
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La participación de menores de edad en actos delictivos dejó de ser una circunstancia aislada para el crimen organizado en Ecuador. Las cifras oficiales de detenciones muestran un récord alarmante entre enero y mayo de 2026. Con 1.465 aprehensiones, el promedio mensual alcanzó los 293 incidentes, casi 10 diarios.
Esto significa un aumento del 32,46% frente a las 1.106 retenciones del mismo periodo en 2025; y del 50% respecto a los 976 del primer quimestre de 2024.
A esto se suma que el hacinamiento en los centros de adolescentes infractores subió al 64,8%. Y a que, en este período de 2026, el país contabilizó 3.485 muertes violentas, de las cuales 237 correspondieron a menores de edad.
En algunos casos documentados en las cifras oficiales, jóvenes detenidos portan fusiles y enfrentan cargos por sicariato, tráfico de drogas y terrorismo.
Escalada de aprehensiones en menores
La evolución de la delincuencia juvenil en el país expone una curva de ascenso crítica tras la pandemia por Covid-19.
Los datos estadísticos reflejan que en 2021 se documentó el punto más bajo, con 890 menores detenidos entre enero y mayo, lo que dejó un promedio mensual de 165 casos.
Pero, a partir de 2023, la cifra superó la barrera de las 1.000 aprehensiones en los primeros cinco meses y, para 2026, el panorama alcanzó niveles históricos con 1.465 casos acumulados hasta mayo.
Este volumen superó con creces los 1.340 detenidos del periodo equivalente en 2019, evidenciando un incremento del 9,32% respecto a los niveles de prepandemia y consolidando un promedio de 293 capturas por mes.
En paralelo, mientras Ecuador atraviesa un conflicto armado interno declarado de manera repetitiva por el Gobierno, la violencia letal acompaña estas cifras de detenciones. Solo en el primer trimestre de 2026, el país reportó 148 homicidios de adolescentes, lo que representa un aumento del 4,2% en comparación con el mismo lapso de 2025.
¿Por qué son detenidos los menores de edad?
La revisión de los datos oficiales indica un cambio en el comportamiento criminal de los menores. Durante 2019 y 2020, las detenciones se asociaban predominantemente a contravenciones de tránsito, tenencia de drogas en dosis mínimas o delitos contra la propiedad (robos).
Sin embargo, la tipología delictiva de 2025 y 2026 evidencia que los menores ya no son aprehendidos solo robos comunes, sino que enfrentan procesos judiciales complejos por terrorismo y su financiación, delitos contra la inviolabilidad de la vida (homicidios) y producción o tráfico de drogas.
Este violento quiebre queda expuesto en los partes policiales recientes, que detallan cómo los menores operan con armas de fuego de tipo militar.
Un caso representativo ocurrió el 9 de marzo de 2026, cuando un adolescente de 17 años fue neutralizado y aprehendido en el sector de Pascuales, en Guayaquil, portando un fusil de asalto para presuntamente custodiar operaciones de narcotráfico.
De igual forma, el 6 de enero de 2026, un menor de 16 años fue capturado en la ciudad de Manta y procesado penalmente bajo la figura de terrorismo y su financiación. En este mismo cantón de Manabí, las autoridades documentaron el aislamiento de un adolescente de apenas 14 años, quien confesó a los agentes haber recibido un pago de USD 300 por ejecutar de forma selectiva a un joven de 17 años.
Además, el reclutamiento de menores como gatilleros y operadores tácticos se evidenció a escala nacional con el sicariato de Carlos Suástegui, cabecilla de la facción Los Águilas, ejecutado a quemarropa al interior del aeropuerto de Guayaquil por dos adolescentes de 15 y 16 años, quienes fueron enviados de inmediato a internamiento preventivo.
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