Terrorismo de falsa bandera en la cárcel del Encuentro | Los Lobos montaron "fiestita" navideña con 15 cilindros bomba
Tres sospechosos declararon el 8 de mayo en la Fiscalía que un comando de 30 hombres disfrazados de militares protagonizó una caravana criminal y detonó la cárcel del Encuentro, en la Navidad de 2024. Al secuestrar a los obreros, gritaron que cumplían órdenes de 'Fito' y usaron la frase narco "se activó la fiestita" para empezar el ataque armado.

Una vista de los daños que dejó en una columna de la cárcel del Encuentro la explosión de uno de los 15 cilindros de gas detonados en un atentado el 25 de diciembre de 2024, durante la construcción de la prisión de Santa Elena.
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SNAI
Autor:
Redacción primicias
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La madrugada de la Navidad de 2024, un comando armado ejecutó un ataque coordinado contra la construcción de la cárcel del Encuentro en Santa Elena, bajo una estrategia de engaño y de terrorismo de "falsa bandera". Unos 30 hombres, disfrazados con uniformes militares, instalaron en la prisión 15 artefactos explosivos improvisados elaborados con cilindros de gas.
Las detonaciones provocaron cuantiosos daños materiales, provocaron la muerte de un trabajador y dejaron a un militar gravemente herido, con secuelas permanentes, y retrasaron la entrega de la obra -que finalmente entró en funcionamiento casi un año después-.
Aunque la banda criminal se identificó verbalmente con el grupo de Los Tiguerones y amenazó a trabajadores secuestrados gritando que cumplían órdenes del "Comandante Fito" -en referencia a José Adolfo Macías Villamar, extraditado líder de Los Choneros- un proceso judicial revela que el ataque fue orquestado por la facción R29 de Los Lobos.

Sabotear la construcción de la cárcel culpando a los rivales
El acta de audiencia de formulación de cargos, realizada el 8 de mayo de 2026, contra tres procesados por el caso, detalla que el objetivo del atentado era el sabotaje: Se trató de impedir que se termine la cárcel de máxima seguridad. Sin embargo, para desviar la atención, los atacantes utilizaron el nombre de bandas rivales.
Durante la incursión se produjo el secuestro temporal de seis trabajadores, entre ellos el jefe del campamento, un ingeniero en sistemas, un técnico hidrosanitario y guardias privados. Los criminales los golpearon, los amenazaron de muerte y le demostraron tener información precisa de sus familiares.
Al los secuestrados -quienes más tarde fueron dejados en libertad- les dejaron un mensaje intimidatorio: "Dejen de construir la cárcel, esto es orden del Comandante Fito, no les vamos a permitir que construyan esa mierda aquí".
Uno de los guardias testificó haber escuchado a los atacantes preguntarse: "¿A los guardias, los matamos?.
A pesar de la amenaza y de la supuesta identificación de los atacantes con Los Tiguerones -aliados de Los Choneros-, el análisis de los tatuajes de los detenidos y cruce de datos periciadas en sus celulares confirmaron que los procesados pertenecían en realidad a Los Lobos.
La frialdad del ataque quedó registrada en las comunicaciones internas de los delincuentes. Tras someter a los guardias, uno de los atacantes se comunicó por radio pronunciando una frase en clave: "Mi teniente, se activó la fiestita". "¿A los guardias, los matamos?, escuchó otro de los secuestrados.
Revise en este gráfico interactivo la cronología del ataque terrorista:
Así fue el atentado contra la cárcel del Encuentro
El atentado, planificado inicialmente para mediados de diciembre, y abortado por "órdenes superiores" de sujetos identificados con los alias de "Diablo" y "Vico", se consumó finalmente en la madrugada del 25 de diciembre de 2024, aprovechando la vulnerabilidad durante las fiestas navideñas. (Los implicados se habían replegado días antes a Ambato (Tungurahua) para reorganizar el atentado).
Los atacantes trasladaron en el balde de una camioneta los explosivos para plantarlos en el recinto. Se movilizaron desde Guayaquil 15 cilindros de gas amarillos, equipados con un sistema de mechas lentas que ofrecían un retardo de más de 37,5 minutos, según consta en el expediente.
En el convoy criminal participaron cuatro vehículos con placas alteradas. La vestimenta militar y el uso de vehículos con logotipos del Ejército contribuyeron a facilitar el sometimiento del personal de guardia.

De los 15 cilindros bomba, 11 artefactos lograron detonar, dejando cráteres y destruyendo parte de la infraestructura por entonces en construcción. Además, dos de los artefactos explosivos improvisados fueron neutralizados posteriormente por el Grupo de Intervención y Rescate (GIR).
La toma de las instalaciones y la plantación de los explosivos les tomó a los perpetradores una media hora. Y el ataque se saldó con la muerte de un trabajador y con un cabo segundo del Ejército herido de gravedad por la onda expansiva, a quien el atentado lo dejó con discapacidad permanente.
Aunque un pelotón militar de apoyo con base en la cercana comuna de Juntas del pacífico fue alertado a las 02:30 horas de la incursión en la cárcel, el equipo tardó 25 minutos en llegar al campamento en medio de las fiestas navideñas, debido a la lluvia y el lodo en la ruta de cinco kilómetros sin asfaltar que conduce a la cárcel. La acción de este pelotón de respuesta se centró en la evacuación del personal.
Revise en el siguiente gráfico interactivo el impacto del atentado contra la cárcel en cifras:
La trama del infiltrado y el error que condujo a las capturas
La Policía Nacional logró afectar a parte de la red tras un año y medio de investigaciones, gracias a los errores de los perpetradores, que obtuvieron información privilegiada de un infiltrado.
- Las autoridades identificaron días antes del ataque a un operador de grúa, Cristian Alexander V. I., quien filtró videos del interior de la construcción a través de su celular. Aunque las autoridades lo despidieron por vulnerar el acuerdo de confidencialidad, la información ya había llegado a la banda.
- Una de las mayores pistas la proporcionó uno de los atacantes, horas después del atentado. A las 03:55 del 25 de diciembre, Joan Sebastián Mora Jácome -uno de los tres procesados-, cometió el error de abastecer de combustible al vehículo KIA negro usado en el atentado. Solicitó una factura electrónica en una gasolinera de la vía Perimetral en Guayaquil y registró su número de cédula real, dejando un rastro documental clave para la investigación.
- Con ese nombre, los investigadores descubrieron que Joan Sebastián Mora Jácome había sido detenido nueve días antes junto a otro implicado en el caso: Luis Fernando Romero Calle.
- Ambos resultaron detenidos el 16 de diciembre de 2024 en Durán (Guayas), por receptación (adquirir, recibir, ocultar o comercializar bienes robados). Se los aprendió en posesión de un vehículo Cherry rojo robado y con placas clonadas, pero quedaron en libertad poco tiempo después lo que le dio el margen de maniobra para atentar contra la cárcel, según la acusación del caso.
- Las pericias a un teléfono incautado previamente en Durán a los sospechosos revelaron chats donde se coordinaba la logística, se atrasó la fecha del atentado y se emitían directrices de reserva sobre los detalles de la planificación: "Pilas muchachos con la info a nadie más".
"Quería darle por la cabeza a esos manes, pero llamaron de arriba para la otra misión"
Chat entre dos de los procesados por el atentado.
*Revise en este gráfico la ubicación de la cárcel del Encuentro en Santa Elena:
Captura de presunto cabecilla
En un megaoperativo policial ejecutado el pasado 6 de mayo de 2026 se logró detener a los tres procesados, presuntos miembros de la facción R29 de Los Lobos.
- Ángel Luis Macías García (alias "Monito" o "Luna y Túnez"): Señalado como el líder de la facción R29 y objetivo de alto valor. Según las autoridades coordinó el ataque, transmitió "órdenes superiores" ("abortar la misión" o cambiar de carro) y condujo una furgoneta en la caravana criminal. La Policía lo capturó en Guayaquil.
- Joan Sebastián Mora Jácome: Identificado en las cámaras de los peajes como conductor de un de vehículo todoterreno implicado y señalado por el desliz de colocar gasolina con su cédula. La información clave sobre la logística del caso se extrajo de su celular.
- Luis Fernando Romero Calle: Se lo identificó en los videos de los peajes y se vinculó a la organización por sus tatuajes y fotografías incautadas. La caravana criminal ingresó por el peaje de Chongón -desde Guayaquil- y escapó por el peaje de Olmedo -en dirección a Santa Elena-.
La Fiscalía formuló cargos a los tres sospechosos por el delito de terrorismo el 8 de mayo de 2026, y un juez les dictó prisión preventiva. A pesar de los argumentos de la defensa, que alegó que uno estaba en rehabilitación en Riobamba (Chimborazo) y otro en Portoviejo (Manabí), el juez ordenó su reclusión.
La defensa de Joan Sebastián Mora solicitó medidas especiales de seguridad advirtiendo de un supuesto peligro inminente contra su vida si era trasladado a la cárcel de Latacunga (Cotopaxi) debido a la presencia de "enemigos manifiestos".
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