Familiares despiden a Adriana Sáenz, docente asesinada en Quito: "Fue muy querida y una gran deportista"
En la velación de Adriana Sáenz, docente asesinada en Quito, se viven momentos de indignación y dolor. Familiares la recuerdan como una niña inquieta que amaba el deporte y se convirtió en una futbolista destacada de Cotocollao.

Los restos de la docente Adriana Sáenz son velados en el norte de Quito, este 2 de julio de 2026.
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PRIMICIAS
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Redacción Primicias
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Los restos de la docente Adriana Sáenz, asesinada en Quito, son velados en el norte de la ciudad este 2 de julio de 2026 en medio del dolor, la indignación y los recuerdos.
A la sala de velaciones llegaron familiares y amigos que recuerdan a Sáenz como la niña inquieta que se enamoró de los deportes.
Este gusto le llevó a practicar fútbol en Cotocollao y fue seleccionada por sus habilidades y talento, dice su tío José Sáenz.
Adriana era una niña inquieta, pero con los años se convirtió en una mujer dedicada a los estudios. Se graduó como Licenciada en Educación Física.
Francisco Sáenz, su padre, mencionó que todos los días hablaban y cada día le daba la bendición. Contó que el interés de su hija por enseñar deporte le llevó a convertirse en docente de la Unidad Educativa 'Manuel Abad'.
Destacó el apoyo de los compañeros donde daba clases para que cumpla sus sueños de seguir sus estudios y se convirtió en Máster en Educación Física.
"Fue muy querida y una gran deportista", dijo su padre, mientras los restos de la docente Adriana Sáenz se velan en el norte de Quito.
Sueños truncados por el asesinato
Los sueños y planes de Adriana Sáenz, madre de dos hijos, se truncaron tras ser asesinada el miércoles cuando salía de su casa para ir a trabajar.
Un compañero la recogió en un carro, ella de despidió de su madre y subió al auto, pero no cerró la puerta porque un hombre que estaba cerca le iba a dar un ramo de flores.
En su lugar le disparó y terminó con su vida.
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