¿Por qué la bandera del 10 de Agosto de 1809 no se convirtió en la bandera de Ecuador tras la independencia?
Ecuador hizo del 10 de Agosto de 1809 en uno de los principales símbolos de su nacimiento político, pero no convirtió en símbolo nacional la bandera que utilizaron aquellos revolucionarios de Quito.

Representación de la bandera del 10 de Agosto de 1809 y del Estado de Quito creada por Inteligencia Artificial.
- Foto
Gemini
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Todo lo que gira alrededor del 10 de Agosto de 1809 es sumamente valorado por los historiadores, al punto que durante muchos años fue la fecha oficial para los cambios de mando presidenciales de Ecuador y el día es conmemorado con un feriado nacional.
Además, los nombres de los protagonistas de estos sucesos han sido perpetuados en textos, calles, colegios y divisiones territoriales administrativas. Pero, aunque la Junta de Gobierno de Quito fue clave para el posterior período independentista de América Latina, curiosamente su símbolo no fue tomado en cuenta para la futura República del Ecuador. ¿Qué pasó?
La bandera asociada a la Revolución de Quito de 1809 era roja con una cruz o aspa blanca, es decir, la cruz en diagonal de San Andrés. Era un diseño exacto a la bandera del imperio español, pero con los colores invertidos.
Un documento del Ejército ecuatoriano señala que los revolucionarios la utilizaron como símbolo de la insurrección y que la bandera fue capturada y destruida por las tropas españolas después de la derrota de los quiteños en la Batalla de Ibarra de 1812. Y nunca más volvió a usarse.
La razón está en que esa bandera era un símbolo revolucionario, pero también tenía una fuerte herencia española por la naturaleza misma de la llamada Revolución Quiteña. El aspa blanca sobre rojo recuerda a la Cruz de Borgoña, uno de los símbolos utilizados por la Monarquía Hispánica. Por eso, la bandera de 1809 no representaba necesariamente una ruptura simbólica absoluta con España.
De hecho, la revolución quiteña de 1809 fue inicialmente mucho más ambigua de lo que suele sugerir la fórmula escolar de "Primer Grito de Independencia".
La Junta Suprema instalada el 10 de agosto no proclamó de inmediato una república independiente. Su movimiento se produjo en el contexto de la crisis de la monarquía española provocada por la invasión napoleónica y la captura de Fernando VII.
Por eso, resulta más preciso hablar de un movimiento de autonomía y de reasunción de la soberanía que de una independencia nacional consumada.
El Estado de Quito
Después de la represión realista y de la matanza del 2 de Agosto de 1810, el movimiento se radicalizó. La Constitución quiteña de 1812 llegó a formular un proyecto político (el Estado de Quito) mucho más cercano a la independencia, con soberanía popular, gobierno representativo y poderes independientes.
El proceso evolucionó hasta la reunión del Congreso Constituyente de Quito y la aprobación del Pacto Solemne de Sociedad y Unión entre las Provincias que formarían el Estado de Quito, el 15 de febrero de 1812. La bandera de paño rojo con la cruz blanca se mantuvo, en parte porque una facción de los revolucionarios (los 'montufaristas', cercanos a Juan Pío Montúfar y Carlos Montúfar) preferían un gobierno representativo en la forma de una monarquía constitucional, aunque independiente del Virreinato de Nueva Granada.
La derrota militar puso fin al Estado de Quito en diciembre de 1812. Las crónicas cuentan que el oficial español Juan Sámano capturó la bandera roja de cruz blanca, que fue destruida. Y aquí nació un curioso error histórico que saltó a los textos y láminas escolares: el mito de la bandera totalmente roja, sin la cruz blanca.
La fuente primaria que sustentaba esta descripción fue el inventario militar elaborado por Juan Sámano tras vencer a las tropas quiteñas en la Batalla de Ibarra, donde se registró expresamente "una bandera de tafetán encarnado con aspa blanca". Pero la palabra correcta era "aspa", no "asta". ¡Cuántas láminas estaban equivocadas!
Nuevo ciclo independentista
El segundo ciclo de la independencia del actual territorio de Ecuador comenzó en Guayaquil, el 9 de octubre de 1820, y terminó militarmente con la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822.
Entre ambos acontecimientos apareció otra bandera: la de Guayaquil. La revolución guayaquileña utilizó una bandera celeste y blanca, con tres estrellas en su versión inicial. La Academia Nacional de Historia incluso sostiene que aquella bandera pretendía representar no solamente a Guayaquil, sino al territorio de la antigua Presidencia de Quito.
No obstante, el 25 de mayo de 1822, un día después de la Batalla de Pichincha, las fuerzas unificadas de José Antonio de Sucre enarbolaron el tricolor amarillo, azul y rojo inspirado en Francisco de Miranda y que se convirtió en el símbolo de la independencia de Nueva Granada, que pasó a llamarse Colombia.
Ahí aparece la ruptura definitiva con la simbología de 1809, porque Ecuador (que se llama así desde 1830) no comenzó a construir su identidad exclusivamente alrededor de Quito, por lo que fue necesario usar una bandera que unificara a todas las ciudades del territorio.
¿Y por qué Quito tampoco adoptó la bandera de 1809?
Esta es la segunda parte de la paradoja: Si el 10 de Agosto fue la gran fecha histórica de Quito, ¿por qué la capital no utiliza la bandera de los revolucionarios de 1809? Después de todo, Guayaquil sí adoptó como suyos los colores de su Revolución y sigue vigente el lema "Por Guayaquil Independiente" de su escudo, que data de 1820.
Cuando Quito decidió institucionalizar sus símbolos en la década de 1940, no recuperó como bandera oficial el paño rojo con aspa blanca de 1809 porque se consideró que representaba una revolución y un proyecto político desaparecidos.
La bandera municipal oficializada en 1944 necesitaba representar a Quito como ciudad y no reconstruir el Estado quiteño de 1812.
Compartir: