Edwin Novillo, el juez ecuatoriano que creció viendo el esfuerzo de sus padres en Nueva York y hoy administra justicia en sus cortes penales
Llegó a Queens siendo niño, y en ese lugar icónico para la migración latinoamericana, creció viendo a sus padres trabajar jornadas interminables. Ahora, el ecuatoriano Edwin Novillo es juez supervisor de la corte criminal del condado, donde administra procesos judiciales relacionados con violencia, salud mental, desigualdad económica y miedo migratorio.

Tras casi 15 años como Defensor Público en Queens, Edwin Novillo hoy supervisa una de las cortes penales más activas de Nueva York.
- Foto
Cortesía
Autor:
Actualizada:
Compartir:
NUEVA YORK. Edwin Novillo nació en Ecuador y llegó a Nueva York cuando tenía casi tres años después de que sus padres emigraran desde Cuenca en 1980. Sus primeros recuerdos de esta ciudad todavía están ligados al ruido del tren 7 atravesando Queens, al movimiento permanente de la Roosevelt Avenue y a los restaurantes latinoamericanos, asiáticos e indios que convirtieron a Jackson Heights en uno de los barrios más diversos del mundo.
Se estableció en ese sector, un barrio que durante décadas se convirtió en uno de los principales destinos de la migración ecuatoriana en Estados Unidos y donde hoy viven más de 100.000 ecuatorianos, según los últimos censos. Ahí creció viendo a sus padres atravesar jornadas laborales agotadoras para sostener a la familia mientras intentaban abrirse camino en Estados Unidos.
Su madre trabajaba en una fábrica de costura. Su padre hacía turnos dobles como mesero en restaurantes italianos. Ambos pasaban la mayor parte del día fuera de casa.
“Ver cómo trabajaban mis padres me enseñó que nada viene fácil, que hay que luchar para salir adelante”, explica Novillo. “Desde muy joven entendí que el sacrificio que ellos hacían no era solo para que ellos progresaran, sino para darme a mí la oportunidad de avanzar y vivir una vida mejor”.
Décadas después, el hijo de esos migrantes ecuatorianos terminaría supervisando la Corte Criminal de Queens, una de las más grandes y complejas de Estados Unidos. En 2018 se convirtió en el primer juez de ascendencia ecuatoriana nombrado por un alcalde en Nueva York. En 2025 fue designado juez supervisor de la corte criminal del condado.
La historia tiene una dimensión simbólica difícil de separar de Queens. El mismo lugar donde creció viendo a sus padres salir de madrugada a trabajar es hoy el sitio donde administra procesos judiciales relacionados con violencia, salud mental, desigualdad económica y miedo migratorio.

La corte y el barrio
Entró a la primaria hablando solo español, una experiencia que terminó marcando su forma de entender cómo muchas comunidades migrantes enfrentan instituciones públicas en Estados Unidos. “Comenzar la escuela sin saber inglés me enseñó desde muy temprano lo que significa navegar sistemas desconocidos”, señala.
Después de terminar la escuela en Queens, estudió en John Jay College of Criminal Justice y luego obtuvo su título de Derecho en Touro College Jacob D. Fuchsberg Law Center. Durante su formación legal recibió el Dean’s Merit Scholarship y el Public Interest Law Center Certificate, reconocimientos vinculados al liderazgo académico y al trabajo en servicio público.
Su llegada a la judicatura ocurrió después de casi 15 años trabajando como abogado en The Legal Aid Society, representando a personas de bajos recursos acusadas dentro del sistema penal neoyorquino. Ahí pasó años entrando diariamente a cortes donde veía historias atravesadas por pobreza, adicciones, violencia doméstica y problemas de salud mental. “Aprendí que detrás de cada expediente judicial hay un ser humano, y no solamente papeles cargando un delito”, afirma.
Novillo reconoce que abrirse camino dentro del sistema judicial no siempre fue sencillo. Explica que durante años avanzó en espacios donde casi no encontraba personas con historias parecidas a la suya o con raíces latinoamericanas similares.
“Crecer en Queens influyó directamente en mi manera de administrar justicia. Haber vivido en uno de los condados más diversos de Nueva York me enseñó la importancia de actuar “with fairness, integrity and empathy”, (con justicia, integridad y empatía) especialmente frente a personas que llegan a las cortes sintiéndose desorientadas o desconfiando del sistema".
Edwin Novillo, juez supervisor de la corte criminal del condado de Queens, en Nueva York
Sus padres todavía viven en Jackson Heights y sus hijos continúan asistiendo a la escuela en la zona donde él aprendió inglés y empezó a conocer cómo funcionaba la ciudad.
Hoy, como juez supervisor de la Corte Criminal de Queens, administra operaciones dentro de una de las cortes penales más activas de Nueva York, donde diariamente comparecen acusados, víctimas, abogados, intérpretes y familias provenientes de decenas de países distintos. Parte de su trabajo consiste en supervisar procesos judiciales, coordinar el funcionamiento de las salas y enfrentar problemáticas que atraviesan actualmente al sistema penal de la ciudad, desde casos relacionados con violencia hasta situaciones vinculadas con salud mental y reincidencia.

Parte de ese trabajo, explica, también implica enfrentar el aumento de casos relacionados con salud mental dentro del sistema judicial. Agrega que una de las preocupaciones actuales de las cortes de Nueva York es identificar tempranamente a personas que necesitan asistencia psicológica o psiquiátrica para evitar que vuelvan a involucrarse repetidamente en procesos penales.
Las deportaciones: el mayor temor
El tema migratorio aparece constantemente en las salas judiciales. En medio de las tensiones nacionales por deportaciones y control migratorio, muchos latinos siguen evitando instituciones públicas por miedo a consecuencias legales o migratorias. “El temor existe y está bien documentado”. Agrega que Nueva York mantiene protecciones específicas para impedir arrestos civiles de inmigración dentro o cerca de las cortes sin una orden firmada por un juez federal.
Para la comunidad ecuatoriana, su presencia dentro del sistema judicial tiene un significado simbólico que va más allá del cargo. “Ver a una figura de su misma herencia, alguien que les resulta familiar y que creció en sus propias comunidades, representa un cambio inmenso”, afirma. “Tiene el potencial de transformar una desconfianza histórica en esperanza”.
Parte de esa desconfianza, explica Novillo, también nace de las barreras idiomáticas y del desconocimiento sobre cómo funciona el sistema judicial estadounidense. “Muchas comunidades migrantes crecieron sin ver personas que hablaran su idioma o compartieran experiencias parecidas dentro de las cortes”.
Queens, uno de los condados más diversos de Nueva York, opera actualmente con intérpretes gratuitos en al menos 25 idiomas, incluyendo español, quechua, bengalí y mandarín. Para Novillo, facilitar ese acceso resulta clave en un momento donde muchas familias migrantes siguen llegando a las instituciones públicas con temor o desorientación.
Además de su trabajo dentro de la corte, también participa en programas de mentoría y con organizaciones legales latinas orientadas a apoyar a nuevas generaciones de abogados hispanos en Nueva York. Parte de ese trabajo consiste en conversar con estudiantes y jóvenes profesionales interesados en carreras relacionadas con el Derecho y el servicio público, especialmente dentro de comunidades migrantes donde muchas veces no existen referentes cercanos dentro del sistema judicial.
Ahora, convertido en juez supervisor, suele conversar con jóvenes ecuatorianos y latinos interesados en estudiar Derecho o entrar al servicio público. Les insiste en algo que aprendió observando la rutina de sus padres en Queens: avanzar toma tiempo, pero también responsabilidad.
“Sus pasos están abriendo camino”, dice sobre las nuevas generaciones de migrantes. “Y una vez que alcancen sus metas, también ganan la responsabilidad de elevar a otros que vienen después”.
Compartir: