“Hornado solidario por Alejandrito” | Madres hacen rifas y venden comida para comprar medicinas ante escasez en hospitales públicos
La escasez de medicamentos en los hospitales públicos agrava la salud de quienes padecen enfermedades catastróficas, mientras familiares buscan recursos para salvar a sus pacientes.

Gabriela Gavilánes, madre de niño con cáncer, organiza bingos y rifas para recaudar fondos y comprar las medicinas que no tiene el hospital del Ministerio de Salud en Guayaquil. 29 de julio del 2026.
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Redacción Primicias
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Bingos, rifas solidarias o venta de postres y hornado. Las madres de niños diagnosticados con cáncer no solo luchan contra esta enfermedad catastrófica que amenaza la vida de sus hijos, también batallan contra la falta de medicinas en el sistema de salud pública de Ecuador.
Desde catéteres y sueros salinos hasta costosos medicamentos para las quimioterapias han tenido que comprar los padres de los pacientes para que los médicos de los hospitales del Ministerio de Salud no suspendan los tratamientos que necesitan niños como el pequeño Dylan.
Hace un año le detectaron un tumor en una vertebra, cerca del pulmón derecho, en el octavo arco costal. Su madre Gabriela Gavilánes, de 27 años, se dio cuenta una tarde cuando el pequeño alzó los brazos durante un juego y quedó visible una masa grande que no se movía.
“Yo lo llevé a hacer ver, me dijeron que era un lipoma, pero me quedó la duda y le hicimos una ecografía, ahí nos dijeron que era un tumor que venía del hueso. Lo llevé a Solca, pero no lo cogieron, fui al Roberto Gilbert, a los ocho días me dijeron que era cáncer de hueso”.
Gabriela Gavilánes, madre de niño con cáncer
Dylan fue derivado al hospital Francisco de Ycaza Bustamante, del Ministerio de Salud. Ahí le sometieron a una cirugía, le extrajeron un hueso y comenzó el tratamiento de quimioterapia.
“Yo hago bingos, rifas, vendo comida, vendo postres. Con eso costeo las medicinas que no hay en el hospital. Mandan a comprar Paracetamol, Ondansetrón, a veces uno mismo tiene que costear las quimios. Se me ha hecho como USD 200, a veces más, porque ellos le ponen una inyección para las defensas, Filgastrim, hice lo imposible por conseguir, vale USD 94”, comentó.
El 17 de agosto le toca la última quimioterapia, para luego seguir con las radioterapias. Gabriela ya está organizando el cuarto bingo desde que su hijo está en tratamiento. En su natal Babahoyo, en la parroquia Febres Cordero, sus familiares y vecinos donan los premios que se entregarán a los participantes. Cada bingo le representa unos USD 300 para las medicinas.

Gabriela también se ayuda con rifas. Ha hecho unas 15 rifas en el año del tratamiento de su hijo Dylan, con quien se hospeda en el albergue Soldaditos de Dios, cada vez que viene para los tratamientos contra el cáncer. Ahí le ofrecen no solo un techo, también comida y la amistad de otras madres que como ella luchan contra el cáncer y la crisis hospitalaria de la salud.
Ahí conoció a Génesis Marcillo, la madre del pequeño Alejandro, de 2 años y 5 meses. El 15 de diciembre de 2026, mientras lo bañaba, le sintió una masa de cuatro centímetros cerca del riñón derecho, que luego fue diagnosticado como un nefroblastoma o tumor de Wilms.

Génesis tiene 30 años y vive en el recinto Limón Chico, en el cantón El Empalme, donde su niño recibió las primeras atenciones. “Lo llevamos al centro de salud, por emergencia le mandaron a hacer una ecografía, pero no había en el hospital, la radiografía sí le hicieron. Ahí nos confirmaron que tenía un tumor”, recuerda la madre.
Sin embargo, le dieron cita para el 6 de enero, porque “no había sistema para hacer derivaciones”. Ella no quiso esperar. Viajó a Guayaquil y llegó al hospital Francisco de Ycaza Bustamante, donde los médicos revisaron su caso y lo ingresaron el mismo día.

Durante tres meses, Alejandrito estuvo hospitalizado hasta que el 19 de febrero le operaron, le sacaron el tumor y su riñón derecho. Mientras su mamá cuenta su historia, él corre, se cae y se levanta en la sala del albergue, donde llevan 22 días asilados.
“Tuvimos que gastar en la cirugía, nos mandaron a comprar hilos, otras cosas, como USD 300 y en la biopsia también otros USD 300, porque el doctor nos dijo que la hagamos por fuera. En el hospital no hay medicamentos así usted ingrese por emergencia, le mandan a comprar desde el catéter, porque no hay, no juzgo a los doctores”.
Génesis Marcillo, madre de niño con cáncer
Cuando no tiene para las medicinas, Génesis acude a la fundación Esperanza de Vida. Así consiguió las inyecciones de Vincristina, un fármaco que actúa impidiendo que las células cancerosas se dividan y multipliquen, lo que provoca la destrucción del tumor.
“Gracias a Dios tuvimos el apoyo de amigos, de todas las personas. Cuando iniciamos hicimos rifas, bingos, nos ayudaban con los obsequios para nuestro hijo. Vendemos comida, hornado de chancho, empanadas, corviches, la gente sí nos colabora”, comentó Génesis.
Los esfuerzos que Gabriela y Génesis hacen no se comparan con la felicidad de ver a sus hijos superando batallas, venciendo los pronósticos, jugando y sonriendo. Pero sí cuestionan el desabastecimiento hospitalario que pone en riesgo la vida de muchos pacientes. “No es culpa de los médicos, sino de los administradores”, reclama Génesis.
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