“Es un camino de resistencia”: cuatro años del femicidio de María Belén Bernal y una sentencia ratificada
Elizabeth Otavalo recuerda a su hija María Belén Bernal, cuatro años después de su femicidio, mientras la sentencia de 34 años contra Germán Cáceres quedó en firme. La madre sostiene que aún falta determinar una posible responsabilidad estatal.

Conmemoración del femicidio de María Belén Bernal en Quito, 11 de septiembre de 2023.
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Este 11 de septiembre de 2026 se cumplen cuatro años del femicidio de María Belén Bernal, ocurrido en las instalaciones de la Escuela Superior de Policía, en el norte de Quito. La víctima fue asesinada por su esposo, el entonces teniente Germán Cáceres.
Hace un mes, la sentencia de 34 años y ocho meses de prisión contra el expolicía fue ratificada por unanimidad por la Corte Nacional de Justicia.
El 7 de agosto de 2026, los jueces declararon improcedente un recurso de casación presentado por la defensa de Cáceres, con lo que se agotó la tercera y última instancia ordinaria en la jurisdicción nacional.

El fallo dejó en firme la pena máxima contra el exoficial, declarado autor directo del crimen que conmocionó al país en 2022.
Un dormitorio del edificio de oficiales, escenario del crimen
Uno de los dormitorios del cuarto piso del edificio de oficiales de la Escuela Superior de Policía (ESP) fue el escenario del crimen.
En ese lugar, Germán Cáceres trabajaba como instructor. Su esposa, María Belén Bernal, acudió a buscarlo durante la madrugada del 11 de septiembre de 2022.

La víctima habría mantenido una discusión con el expolicía, que terminó en una agresión fatal contra la mujer, quien murió asfixiada con una llave de artes marciales.
Tras perpetrar el asesinato, el entonces teniente ocultó el cuerpo en el cerro Casitagua y huyó a Colombia. Fue deportado a Ecuador en enero de 2023, luego de ser capturado en Palomino a finales de 2022.
“El femicidio es un camino de resistencia”
Elizabeth Otavalo, madre de María Belén Bernal y quien mantiene una lucha en demanda de justicia, recordó en sus redes sociales los cuatro años del crimen de su hija.
Semanas atrás, Otavalo señaló que la ratificación de la sentencia contra Germán Cáceres no la convencía por completo, pues considera que también debieron ser sancionadas las personas que escucharon el ataque contra Bernal y decidieron no ayudarla.
Este 11 de septiembre, Otavalo escribió en su cuenta de X:
“Hija mía, cuatro años de tu partida. El femicidio es un camino de resistencia, con un sistema de protección ausente; un título de amor: ‘abuela mamá’. El dolor permanece, con la única opción de continuar la vida, sin importar lo que se pueda sentir".
Elizabeth Otavalo, madre de María Belén Bernal
El mensaje publicado este viernes por la madre de María Belén Bernal sigue la línea de pronunciamientos anteriores, en los que señaló que no descarta acudir a instancias internacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), para exigir justicia.

Otavalo sostiene que debe determinarse una presunta responsabilidad estatal, dado que el agresor era un servidor público en funciones y el femicidio ocurrió dentro de un recinto policial.
Tras el crimen, las autoridades de Ecuador realizaron varios ofrecimientos en los ámbitos judicial, político e institucional, con la promesa de marcar un precedente y evitar que este tipo de casos vuelvan a ocurrir.
2025, el año con más asesinatos de mujeres en Ecuador
Según datos de la Fiscalía, entre enero y el 16 de noviembre de 2025 fueron asesinadas 678 mujeres, la cifra más alta desde que se tienen registros. Sin embargo, solo 49 de esos casos fueron catalogados como femicidios.
La cifra dista de la recopilada por la Alianza para el Mapeo de los Feminicidios en Ecuador, que señala que hasta el 15 de noviembre se registraron 349 asesinatos de mujeres por violencia machista. De ellos, 112 fueron clasificados como íntimos o sexuales y al menos otros 224 estuvieron asociados a hechos criminales.

De acuerdo con el estudio, la reconfiguración de los feminicidios se evidencia en un mayor uso de armas de fuego para cometer estos crímenes, una ampliación del rango de edad de las víctimas y cambios en los espacios donde son perpetrados.
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