Al menos 460 hospitales y centros de salud de Ecuador están en riesgo ante la llegada de El Niño
La llegada del Fenómeno de El Niño amenaza con daños estructurales, inundaciones y vías destruidas. Además, abre la puerta al rebrote de enfermedades como el dengue, la leptospirosis y afecciones estomacales graves, dejando a ciudadanos expuestos en momentos en que los puestos médicos locales podrían quedar desabastecidos o inaccesibles.

Un hombre camina por una zona inundada llevando parte de sus bienes en la parroquia de Pimocha, Cantón Babahoyo, provincia de Los Ríos, en febrero de 2024.
- Foto
César Muñoz / API
Autor:
Actualizada:
Compartir:
El Fenómeno de El Niño pondría en riesgo a al menos 460 hospitales y centros de salud en Ecuador. Si las predicciones internacionales de que este año el fenómeno tendrá una alta intensidad se cumplen, se podría complicar la situación de salud a lo largo del país.
El Fenómeno de El Niño empezó el pasado 11 de junio de 2026, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Aunque las autoridades ecuatorianas dicen que la mayor intensidad para el país se sentirá a partir de octubre de 2026, la ONU ha advertido que el episodio fuerte se dará entre julio y septiembre de 2026.
En este escenario, la infraestructura de salud está en riesgo. Un análisis realizado por PRIMICIAS con base en datos del Ministerio de Salud halló que 20 hospitales y 440 centros de salud funcionan en las 491 parroquias que están en alerta amarilla por el Fenómeno de El Niño.
Los principales problemas que podrían enfrentar los establecimientos de salud en zonas de riesgo son inundaciones y deslaves. José Ruales, quien fue ministro de Salud entre 2022 y 2023, sostuvo que también puede haber afectaciones por las lluvias a la infraestructura, esté o no en zonas inundables, pues hay muchos hospitales que tienen problemas de cubiertas.
El Ministerio de Salud Pública no ha informado sobre un plan de contingencia para este evento climático. PRIMICIAS solicitó una entrevista el 22 de junio de 2026 con el Ministerio de Salud para conocer el plan de preparación para el Fenómeno de El Niño de este año. Desde esa cartera de Estado dijeron que iban a enviar la información tras solicitudes al área técnica, pero hasta el cierre de este reportaje la misma no ha sido enviada.
El impacto en la infraestructura de salud
Los establecimientos de salud que funcionan en las 491 parroquias declaradas en alerta amarilla son 20 hospitales, 396 centros de salud tipo A, 30 centros de salud tipo B y 14 centros de salud tipo C. Es decir, la mayoría son centros de salud que brindan atención básica, generalmente pequeños, y que se ubican en parroquias rurales.
La mayoría de estos establecimientos se concentra en las provincias de Manabí y Guayas.
Informes sobre fenómenos de El Niño pasados y planes de acción de años recientes señalan que el Estado debe priorizar la mitigación de daños a la sanidad y afectaciones a infraestructuras, que pueden generar limitaciones en una atención médica adecuada cuando el evento climático llegue con intensidad.
Ruales, quien encabezó el plan de acción para el Fenómeno de El Niño de 2023-2024, aseguró que en el caso de los centros de salud de menor tamaño, es decir los de tipo A, un posible plan de contingencia a adoptar puede ser el traslado del personal y equipos a infraestructuras provisionales en caso de ser necesario.
"Hay hospitales que tienen algún riesgo especial, que suelen inundarse. Si se inundan, en la planta baja están los equipos de diálisis, de emergencia, entonces hay que prever y movilizar esos equipos dentro del mismo hospital en este caso", expone el salubrista.
Un caso crítico reciente en el que hubo afectaciones a un hospital fue el ocurrido en Chone en febrero de 2024, cuando las inundaciones provocaron la pérdida de USD 30.000 en insumos y medicinas.
El Plan de Acción de la SNGR para el fenómeno de 2023-24 sostiene que, en ese entonces, el MSP había identificado un presupuesto de USD 21,3 millones para medidas de prevención, incluido USD 4,6 millones en mantenimientos preventivos y correctos en infraestructuras potencialmente afectadas.

Otro riesgo a la salud: las enfermedades
Un informe publicado en el año 2000 por la Corporación Andina de Fomento (ahora Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe), recoge que por el fenómeno de El Niño de 1997-1998 al menos 92 establecimientos de Salud (34 hospitales, 12 centros de salud y 45 subcentros fueron afectados por las inundaciones y deslaves.
El organismo internacional también señaló que hubo un daño estimado de 94 millones de sucres (unos USD 18,8 millones al cambio de entonces) al sector salud por El Niño de esos años.
Esos USD 18,8 millones, que ajustados a la inflación actual en Estados Unidos serían equivalentes a USD 38,6 millones en 2026, se concentraron principalmente en gastos como mayores costos operacionales y en medicamentos, así como daños en la infraestructura hospitalaria o en equipos y mobiliarios.
De las 288 muertes reportadas en Ecuador por los impactos del Fenómeno de El Niño de 1997-98, cerca de un 15% estuvieron relacionadas a patologías, según el informe del CAF.

Por consecuencia del fenómeno, el país vivió un brote de cólera, malaria, dengue y leptospirosis en esos años. Los casos de malaria aumentaron un 37% hasta llegar a los 16.530 en 1997. Para el dengue, los casos pasaron de 1.787 del segundo semestre de 1996 a 3.828 en el primer trimestre de 1998. En cuanto al cólera, los casos pasaron de 1.060 en 1996 a 3.738 en 1998. Por último, mientras de 1982 a 1996 solo se reportaron 36 casos de leptospirosis en Ecuador, esa cifra se disparó a 338 casos confirmados y 445 casos dudosos en 1998.
Una capa más de complejidad ante esto fue que, debido a las afectaciones a la infraestructura vial, la población tuvo dificultades para recibir atención médica, mientras que las autoridades tuvieron problemas para trasladar materiales e insumos médicos.
Ruales considera que dentro del plan de contingencia para el Fenómeno de El Niño de este 2026-2027, se debe dotar de insumos, materiales y medicamentos, teniendo en cuenta que la gente no podrá salir fácilmente y que las medicinas tampoco podrán llegar. Todo esto probablemente se dará en medio de un escenario en el que se pueden presentar enfermedades diarreicas transmisibles por el agua, como la salmonelosis o la shigelosis.
Compartir: