Ineval responde ante informe PISA y atribuye bajo rendimiento escolar en Ecuador a un "problema estructural"
"Ya sabemos cómo estamos. La gran pregunta es cómo vamos a hacer", reacciona la directora de Ineval, María de Lourdes Muñoz, ante informe PISA que revela bajo rendimiento escolar en Ecuador.

María de Lourdes Muñoz, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineval), en la presentación del informe PISA en Quito, el 8 de septiembre de 2026.
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El retroceso de los estudiantes ecuatorianos en matemática, lectura y ciencias responde a un problema estructural acumulado durante al menos una década, afirmó María de Lourdes Muñoz, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineval) este 9 de septiembre de 2026.
Los resultados de las pruebas PISA muestran un deterioro en las competencias de los estudiantes ecuatorianos de 15 años. En matemáticas, apenas dos de cada diez adolescentes alcanzan el nivel mínimo de desempeño, mientras que también se registró un retroceso en comprensión lectora y ciencias.
"Los resultados no son coyunturales, sino que vienen de unas trayectorias de por lo menos nueve a diez años", explicó Muñoz en Teleamazonas al analizar los resultados.
Los adolescentes evaluados tienen detrás una trayectoria educativa que comenzó alrededor de los cinco años, cuando ingresaron al sistema escolar.
"Lo que vemos es que el problema es estructural", insistió la funcionaria, quien consideró que los datos deben servir para identificar las áreas que requieren fortalecimiento y orientar mejor las políticas educativas.
Ecuador obtuvo 393 puntos en la evaluación PISA, 82 puntos por debajo del promedio de los países participantes.
Una comparación que requiere cautela
Muñoz pidió, sin embargo, cautela al comparar los resultados actuales con evaluaciones internacionales anteriores, debido a las diferencias entre ambas mediciones.
Ecuador participó previamente en PISA para el Desarrollo (PISA-D), destinada a países de ingresos medios y bajos. Esa evaluación tuvo, entre otras diferencias, una aplicación escrita y una población participante más restringida.
La participación actual corresponde al ciclo regular de PISA, promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que busca una mayor representatividad de la población estudiantil.
"Es una decisión valiente como país de poder mirarnos y ya no ser un PISA-D, sino ser un PISA 2025", sostuvo Muñoz.
La funcionaria reconoció que la ampliación de la población evaluada puede influir en los resultados, al incorporar a jóvenes de sectores que históricamente estuvieron marginados de este tipo de mediciones. Por ello, consideró que no es adecuado atribuir todo el retroceso a una sola causa.
A esto se suma, dijo, una pérdida de aprendizajes que ya se venía acumulando antes de la pandemia del covid-19. La emergencia sanitaria profundizó posteriormente las dificultades, pero no explica por sí sola el desempeño actual.
"Viene desde algunos años atrás cargándose y no es un tema además solo de la pandemia", afirmó.
Evidencias para tomar decisiones
El informe también muestra las desigualdades en las condiciones en que los estudiantes desarrollan su trayectoria educativa. El 51% de los alumnos en Ecuador asiste a establecimientos con carencias de material educativo e infraestructura.
Para Muñoz, estas condiciones forman parte de un escenario complejo que debe analizarse de manera integral, tanto desde la estructura del sistema educativo como desde las circunstancias sociales y económicas que rodean a los estudiantes.
"Nosotros presentamos evidencias para que se tomen decisiones. Lo que no evaluamos no se puede mejorar", resumió.
Con los resultados ya conocidos, el desafío para las autoridades ecuatorianas pasa ahora de medir el problema a determinar en qué momento de la trayectoria escolar se produce la pérdida de competencias y qué intervenciones pueden revertirla.
"Ya sabemos cómo estamos. La gran pregunta es cómo vamos a hacer", planteó.
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