Entre el hospital y la corte | El derecho a un intérprete gratuito que miles de migrantes desconocen en Estados Unidos
Desde diagnósticos médicos erróneos hasta condenas sin entender la acusación, la barrera del idioma puede poner en riesgo la vida y la libertad de miles de migrantes en Estados Unidos. La ley federal garantiza el acceso a intérpretes gratuitos y calificados en hospitales y cortes, pero el desconocimiento obliga a muchos a depender de vecinos, familiares o de cobros informales para poder hacerse entender.

Un oficial de ICE detiene a una persona a la salida de su audiencia migratoria, en Nueva York, el 16 de julio de 2026.
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AFP
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NUEVA YORK. Cuando Fabián Muenala conoció a aquella ecuatoriana, la parte más grave de su historia ya había ocurrido. Era indígena, no hablaba inglés ni español y estaba detenida. Había llegado embarazada a Estados Unidos, dio a luz sola y abandonó al bebé. Fabián, intérprete de kichwa, fue convocado cuando el proceso judicial ya estaba avanzado. Antes, otra persona había interpretado para ella. Cuando pudo hablarle en su lengua, quiso comprobar algo elemental: si había entendido lo que le habían dicho. Ella respondió que no.
Muenala recuerda que enfrentaba una condena de 15 años, aunque no conoce todos los detalles del expediente ni atribuye el resultado del caso a la interpretación. Lo que sí recuerda es la fragilidad de aquella conversación. Para él, interpretar no consiste únicamente en sustituir palabras de un idioma por otras. En una corte o un hospital, un error puede alterar la comprensión de una acusación, un consentimiento o una decisión. “Estamos a punto de salvar vidas, estamos a punto de condenarle a un compañero”, dice al describir la responsabilidad del oficio.
La ley reconoce ese riesgo. En las cortes estatales de Nueva York, una persona con dominio limitado del inglés puede recibir un intérprete sin costo en procesos civiles y penales; el sistema judicial ofrece servicios en más de 100 idiomas.
En salud, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) establece que los programas cubiertos por las normas federales de derechos civiles deben ofrecer asistencia lingüística gratuita cuando sea necesaria. Eso incluye a muchos hospitales y proveedores que reciben fondos federales. La interpretación debe ser precisa, oportuna y realizada por una persona cualificada.
El problema es que muchos pacientes no saben que esa ayuda existe. Christopher Guano llegó desde Quito hace más de 12 años y vive en Queens, Nueva York con su familia. Entiende parte del inglés, dice, pero no consigue expresarse con suficiente seguridad. Tiene una empresa de mudanzas y, por una enfermedad relacionada con su trabajo, necesita atención de un especialista.
Durante años, concertar cada cita comenzaba mucho antes de entrar al consultorio:
“Primero tenía que encontrar a un vecino que pudiera acompañarme y hablar por mí, luego ese vecino me cobraba 14 dólares la hora, porque las citas médicas podían tomar hasta cuatro horas, porque no siempre te atienden a tiempo”.
Christopher Guano, migrante ecuatoriano en Nueva York

La dependencia terminó cansándolo. Christopher cambió de médico y encontró un centro donde desde la recepcionista y las enfermeras hasta el especialista hablan español. La solución tiene otro precio: debe trasladarse unos 45 minutos y ajustar sus citas a una oferta más limitada. Solo recientemente, durante una reunión, escuchó que, en determinados servicios de salud, podía pedir asistencia en su idioma sin tener que llevar consigo a alguien que tradujera.
Cuando el intérprete es el hijo, el vecino o un amigo
La escena se repite fuera del consultorio. Una vez Christopher necesitó llamar al 911 porque su esposa requería asistencia. “I don't speak English. Please speak Spanish”, puntualizó, pero nadie del otro lado de la línea hablaba español. No logró explicar qué le ocurría a su esposa ni hacerse entender cuando intentó dar la dirección.
Los servicios de emergencia terminaron ubicando la vivienda mediante el rastreo de la llamada. Cuando llegó la ambulancia, la dificultad continuó y tuvieron que recurrir a una aplicación para poder comunicarse con él y entender qué estaba pasando.
En Estados Unidos, 71,1 millones de personas mayores de 5 años hablan en sus hogares un idioma distinto del inglés, lo que equivale al 22,5% de la población de ese grupo de edad, según la American Community Survey de 2023. Entre ellas, 25,8 millones reconocen que no hablan inglés “muy bien”. HHS también desaconseja recurrir a familiares o amigos, especialmente a niños, para interpretar información médica importante, ya que pueden desconocer términos especializados, omitir información o tener conflictos de interés.
Muenala habla de una dificultad adicional. “Ser ecuatoriano no significa necesariamente tener el español como primera lengua”. Ha trabajado con migrantes kichwas que creen poder defenderse en castellano aunque su comprensión sea limitada. “A veces las palabras los traicionan. Una palabra tan común como ‘guagua’. Para un ecuatoriano puede ser un niño; para un intérprete de otro país, la palabra puede significar otra cosa”.

Con términos médicos o jurídicos la dificultad aumenta. Muenala explica que algunas palabras técnicas no tienen un equivalente directo en kichwa y debe describir primero el concepto. “Con la palabra ‘juez’, por ejemplo, primero debo explicar quién es esa persona, qué función cumple y qué decisiones puede tomar”. Solo después utiliza el término durante la interpretación. “El intérprete necesita conocer no solo las lenguas sino el contexto en el que está trabajando.
Cómo pedir un intérprete
Hablar dos idiomas no convierte automáticamente a alguien en intérprete. En los servicios de salud sujetos a las normas federales, la asistencia debe ser prestada por una persona cualificada, capaz de interpretar con precisión e imparcialidad y manejar el vocabulario necesario. En las cortes de Nueva York también existen requisitos de competencia para realizar esta tarea.
Muenala insiste en que el primer paso es saber que el servicio puede solicitarse.
- En las cortes de Nueva York, quien necesite un intérprete puede pedirlo en el Chief Clerk’s Office y no tiene que pagar por él.
- En el ámbito sanitario, HHS establece que los programas y proveedores sujetos a las normas federales de derechos civiles deben ofrecer asistencia lingüística gratuita cuando sea necesaria. Eso permite que una consulta, una emergencia o una comparecencia judicial no dependan de que un hijo, un vecino o un amigo pueda acompañar a la persona.
Después de años interpretando, Muenala identifica otro riesgo, menos evidente. Le preocupa escuchar a alguien responder “sí entendí” cuando en realidad no ha entendido. En una conversación cotidiana quizá la confusión pueda corregirse después. Frente a un médico o un juez, ese “sí” puede significar aceptar una explicación que no se comprendió, responder una pregunta de forma equivocada o tomar una decisión sin conocer exactamente sus consecuencias.
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