¿Cuál fue el origen del sismo de magnitud 2,8 sentido en Quito y por qué el Geofísico demoró en reportarlo?
Según el Instituto Geofísico, el sismo de magnitud 2,8, sentido en la capital este 14 de septiembre, estuvo relacionado con el Sistema de Fallas de Quito. Además, el organismo explica por qué se difundió el reporte una hora después del temblor.

Funcionarios de varias instituciones participan de un simulacro en Quito, en junio de 2026.
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Bomberos de Quito
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El sismo de magnitud 2,8 registrado en Quito este 14 de septiembre de 2026 tuvo su epicentro en una zona del Sistema de Fallas de la capital, donde este tipo de movimientos son frecuentes, explicó Sandro Vaca, director subrogante del Instituto Geofísico (IG).
Vaca señaló a PRIMICIAS que, aunque se trató de un sismo de baja magnitud, pudo ser sentido por la población quiteña debido a que fue muy superficial. El remezón fue tal que provocó que muchos residentes en el norte y valles de la ciudad despertaran con el temblor, a las 3:39 de la madrugada del lunes.
El especialista añadió que algunos movimientos registrados hacia el sector oriental de Quito, especialmente en la zona de Puembo y el valle de Tumbaco, pueden presentar una amplificación que favorece su percepción en sectores de la ciudad.
Vaca explicó que el Sistema de Fallas de Quito se extiende aproximadamente de norte a sur y está compuesto por varios ramales que se prolongan hacia los valles orientales.
Se trata de una falla de tipo inverso, cuyo movimiento durante cientos de miles de años ha contribuido a que Quito se encuentre entre 300 y 400 metros por encima de los valles circundantes.
La zona registra con frecuencia sismos pequeños, de magnitudes inferiores a 3. Vaca advirtió que la preocupación principal radica en la posibilidad de que en algún momento ocurra un movimiento de mayor magnitud, de alrededor de 6 o más, cuya energía liberada sería muy superior a la de los sismos pequeños que se registran habitualmente.

¿Por qué el reporte del sismo tardó?
El director subrogante del Instituto Geofísico explicó que la demora en la publicación del sismo no se debió a una falla en los sistemas de detección. Las estaciones sísmicas detectaron el movimiento, pero el protocolo nacional establece que los eventos se publican automáticamente cuando superan una magnitud de 3,5, sostuvo.
En el caso de sismos menores que son sentidos por la población, como ocurrió este lunes, un técnico debe revisar y validar el evento antes de su publicación. Por este motivo, la información oficial se difundió más de una hora después de que el movimiento fuera percibido y reportado por ciudadanos y aplicaciones móviles.
Vaca señaló que el Instituto Geofísico analiza la posibilidad de ajustar este protocolo específicamente para Quito y sus alrededores. Una de las alternativas sería publicar automáticamente los sismos de magnitud superior a 2,5 registrados en la zona, aunque insistió en que esta opción todavía está en evaluación.
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