La Aerovía opera al 23% de su capacidad con un pasaje al alza | ¿Cómo evitar que el sistema siga subutilizado?
La alternativa de transporte aerosuspendido entre Guayaquil y Durán se construyó a un costo de USD 134 millones como un sistema masivo para mover a 30.000 pasajeros diarios, pero solo lo usan 7.000 usuarios. El Municipio de Guayaquil aprobó un aumento del pasaje de la Aerovía a USD 0,76.
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Aunque ofrece un viaje que conecta a Durán con Guayaquil en poco más de quince minutos, la Aerovía no logra despegar comercialmente. El sistema de transporte aerosuspendido que atraviesa el río Guayas apenas alcanza los 7.000 usuarios diarios, muy por debajo de los 30.000 pasajeros proyectados, que justificaron su construcción a un costo de USD 134 millones.
En medio de un escenario de uso limitado -marcado por el desconocimiento sobre las rutas alimentadoras de buses en Durán y la falta de conexión con barrios alejados del cantón vecino- el Concejo Cantonal de Guayaquil aprobó incrementar la tarifa del pasaje de USD 0,74 a USD 0,76.
Además, la empresa Viviendas Masivas Ecuatorianas (Vimare) reclama a la Alcaldía de Durán la falta de pago de valores correspondientes a los terrenos expropiados donde se asientan la estación de Durán.
La Aerovía se inauguró en diciembre de 2020 con 154 cabinas, un recorrido de cuatro kilómetros, tres estaciones en el centro de Guayaquil y una en la orilla de Durán -en la ciudadela Abel Gilbert-. La tarifa arrancó en USD 0,70 por viaje. Pero el contrato municipal con las operadoras -Poma/Sofratesa-, obliga a la actualización del pasaje cada dos años, en base a la variación de precios al consumidor.
La baja afluencia de usuarios -la Aerovía opera al 23% de su capacidad- pone en debate la efectividad del sistema de transporte, concebido como una solución de movilidad masiva, mientras autoridades y usuarios proponen soluciones para evitar que la infraestructura tipo teleférico siga subutilizada.
Lo frenos de la Aerovía
Los usuarios habituales reconocen la rapidez y comodidad del servicio, pero señalan obstáculos como el temor de ciertos usuarios a las cabinas soportadas por cable -a entre 13 y 14 metros sobre el nivel del río Guayas- y la desconexión terrestre en Durán.
Fernando Parreño, usuario frecuente, dice que se trata de un sistema mucho más seguro que el de los buses urbanos. “Es un sistema muy práctico y rápido para llegar a Guayaquil, desde Durán, y viceversa. Hay muchas personas que quizás no la utilizan por temor. Siempre da un poquito de miedo a las alturas, pero es muy muy bonito viajar en el Aerovía”.
Johnny Basurto, quien toma el sistema ocasionalmente, sobre todo cuando está retrasado, señaló que muchos usuarios prefieren el transporte tradicional: “La gente está más confiada en el transporte público terrestre. No tienen tanta confianza en un sistema de cableado y suspensión”, dijo.

Los pasajeros coinciden en que la cobertura de buses alimentadores en Durán supone otra barrera, sobre todo la falta de rutas a los lugares más lejanos del cantón como El Recreo, al norte. También apuntan a un desconocimiento de las rutas existentes y al costo de las tarjetas de cobro (USD 2).
Julio Guerrero, otro usuario, señaló que en el costo del pasaje del sistema aerosuspendido incluye por convenio dos supuestas rutas de buses alimentadoras (4B y 5A) en Durán. Pero estos buses no aceptan a menudo la tarjeta de Aerovía como pago y cobran aparte el pasaje urbano interno (USD 0,35).
El costo de la tarjeta es otro problema -según Guerrero-, pues adquirirlas toma actualmente USD 3,50 incluidos dos pasajes, una barrera para muchos durandeños, dijo. “Se deberían realizar campañas de distribución gratuita de tarjetas, como se hizo en Guayaquil con la nueva Troncal de la Metrovía”.
Estrategias y contrapropuestas para la Aerovía
La Autoridad de Tránsito y Movilidad (ATM), ente regulador de la concesión, reconoce que la baja afluencia se debe a que la mayor cantidad de usuarios potenciales, que residen en las diferentes etapas El Recreo -en el extremo norte de Durán-, no tienen un acceso fácil a la estación.
Edgar Lupera, gerente de la ATM, anunció una estrategia de coordinación con el taxismo: habilitar una berma en la estación de Durán para que operen "taxirrutas" con un precio que no supere USD 1,50.
César Cárdenas, director ejecutivo del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, cuestionó la propuesta de la ATM y calificó al sistema como un negocio fallido que perjudica a la ciudad, que financió la mayor parte de la infraestructura (USD 114 millones), pero que en 28 años no recibirá nada a cambio.

Cárdenas sostiene que la solución de los taxirrutas a USD 1,50 no es sostenible, pues el costo total del viaje sumado al pasaje de la Aerovía (USD 0,76) superaría lo que actualmente pagan los pasajeros de taxirrutas informales por vía terrestre entre Durán y el centro de Guayaquil. El costo del pasaje en estos taxis compartidos es de USD 1,50 y el de los buses urbanos entre los dos cantones es de USD 0,50.
Como alternativa, el observatorio sugirió que la ATM implemente una línea de buses que traslade a los usuarios desde la estación de Durán a El Recreo, para abaratar el costo total del trayecto. El activista concluye que el sistema “está condenado al fracaso” si no amplía su trazado en el mediano plazo.
A este panorama se suman los reclamos de Vimare, que denuncia al Municipio de Durán porque los montos económicos de la expropiación de sus terrenos donde opera la Aerovía de Durán aún no han sido consignados a la empresa. Los fondos seguirían depositados en el Contencioso Administrativo, lo que la empresa pide confirmar al procurador sindico, a fin de que se ejecute la transferencia.
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