Orina estancada y olores a bordo: Reparar el inodoro de USD 23 millones de Artemis 2 ha sido misión imposible
El inodoro de la misión Artemis 2 ha dado problemas desde el lanzamiento y no puede descargar sus aguas residuales por más que lo hayan intentado los tripulantes.

Fotografía cedida por la NASA donde aparecen los integrantes de la tripulación de la misión Artemis 2.
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EFE/NASA
Autor:
Redacción Primicias /AFP
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Todo marcha bien en el viaje de retorno a la Tierra de la nave Orion, excepto por "el equipo más importante a bordo".
La NASA afirma ahora que una reacción química en el tratamiento de la orina podría haber atascado el inodoro de la cápsula Orion, la primera nave enviada al espacio profundo que cuenta con retrete porque en las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970 los astronautas carecían de un baño a bordo, por lo que debían usar bolsas para recoger los desechos durante su viaje.
El inodoro de Orion dio problemas desde el primer día de la misión arrojando una luz de alerta de avería a pocas horas del despegue desde Cabo Cañaveral, en Florida. La astronauta Christina Koch ajustó los controladores del sistema, los reinició con ayuda del centro de control y resolvió inicialmente el asunto.
"Me enorgullece llamarme plomera espacial. Me gusta decir que (el baño) probablemente es el equipo más importante a bordo", contó en su primera conferencia desde la nave que orbitó la Luna y que debe amarizar en las costas del Pacífico este viernes, en el final de la misión Artemis 2.
"Olor a quemado"

Sin embargo, la situación persistió cuando trataron de evacuar las aguas residuales -que habitualmente son liberadas al espacio- y el sistema no funcionó correctamente. La NASA pensó inicialmente que los filtros se habían congelado.
Koch describió el aroma que despedía el denominado Sistema Universal de Gestión de Residuos como "un olor a quemado de calefacción".
Entonces se activó el plan B y los astronautas tuvieron que utilizar “dispositivos plegables de contingencia para la eliminación de orina”, que son unos recipientes personales y reutilizables.
El problema es con el sistema para la orina. El sistema que maneja los desperdicios sólidos, en otro conducto, funciona correctamente.
"El inodoro sigue funcionando. El problema que estamos resolviendo es la evacuación del tanque de aguas residuales", dijo el martes el director de vuelo, Rick Henfling. "Así que tenemos que recurrir a otros medios alternativos, además del inodoro", agregó.
Reacción química, no hielo

El asunto ha sido materia de consultas constantes en las conferencias de prensa que se realizan en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas, aquel que en 1970 recibió el mensaje del astronauta Jack Swigert en la misión Apolo 13: "Houston, tenemos un problema", tras la explosión de un tanque de oxígeno que abortó el alunizaje.
Esta vez es otro el problema.
"Inicialmente pensábamos que podía tratarse de una formación de hielo en una boquilla, en la línea exterior de la nave espacial. Tenemos certeza de que no se trata de una formación de hielo. Hemos colocado la nave en una posición orientada hacia el sol para eliminar cualquier hielo, hemos activado calentadores y aún observamos una obstrucción", explicó Henfling.
"La teoría más reciente está relacionada con algún proceso químico que se utiliza para garantizar que las aguas residuales no desarrollen biopelículas (microorganismos), y es posible que se esté produciendo una reacción química en la que se generen algunos residuos como parte de dicha reacción y que estos se estén obstruyendo en un filtro", agregó.
Lori Glaze, administradora asociada de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA, aseguró que "tan pronto como pongamos a la nave en el suelo, podremos entrar y llegaremos a la raíz del problema".
¿Dónde está el inodoro?
Este trono, valorado en unos USD 23 millones, es similar al que se utiliza en la Estación Espacial Internacional, pero es la primera vez que se utiliza en un viaje tripulado al espacio profundo.
En la nave Orion, con un diámetro de cinco metros y un poco más de tres metros de alto, el baño está bajo el piso. Para usarlo deben abrir una puerta y colocarse de lado. Dentro tienen unos pasamanos y unas correas de sujeción.
Es un área donde hace mucho ruido, por lo que deben protegerse los oídos. Cuenta con sistemas de succión para compensar la microgravedad.
Tiene una vía para la evacuación de la orina, que es tratada antes de ser soltada al espacio. De hecho, Koch mostró hace unos días cómo se veía la orina en el espacio, a través de una ventana de la nave.
El otro sistema es para los desechos sólidos, que son colocados en bolsas desechables que se compactan y que amarizarán junto con los astronautas cuando vuelvan a la Tierra.
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