Sin energía de Colombia, Ecuador enfrenta 18% de riesgo de apagones desde octubre de 2026, según Cenace
Un informe de Cenace advierte que incluso en épocas lluviosas, Ecuador requiere energía de Colombia, en un escenario en el que Coca Codo Sinclair tenga que salir de operación por altos sedimentos.

Línea de interconexión entre Ecuador y Colombia, el 27 de abril de 2024.
- Foto
Celec (página web)
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Los caudales de los ríos que alimentan a las principales hidroeléctricas de Ecuador han aumentado en lo que va de mayo de 2026.
Esto, luego de que durante marzo y las primeras semanas de abril de 2026, se registró una caída de los caudales en los sectores en donde está la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país, y el complejo Paute Integral.
De ahí que el Gobierno de Daniel Noboa tomó medidas como pedir la desconexión por ciertos períodos a las empresas mineras, acereras y a otros consumidores industriales.
Pero, pese a que en los primeros días de mayo ha mejorado el escenario climático para la generación hidroeléctrica, el sistema eléctrico del país tiene una vulnerabilidad estructural, según un reporte del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) del 6 de marzo de 2026.
En ese escenario, Cenace alertó que la importación de energía de Colombia es necesaria para reducir los riesgos de apagones para el estiaje de octubre de 2026.
Desde el 22 de enero de 2026, Colombia suspendió la venta de energía a Ecuador, como una respuesta a la tasa de seguridad que impuso el Gobierno de Daniel Noboa a las importaciones que llegan desde ese país.
La capacidad máxima de transmisión de energía desde Colombia a Ecuador es de 450 megavatios (MW), lo que equivale a alrededor del 10% de la demanda media en el país.
Según el informe de Cenace, sin las importaciones de energía de Colombia, existe una probabilidad de 18% de que el país atraviese apagones en el período de estiaje que se prevé comience en octubre de 2026 y se extienda hasta marzo de 2027.
El documento explica que, en un escenario de caudales mínimos en las centrales hidroeléctricas, sin la energía de Colombia, la generación local es incapaz de cubrir la demanda, "lo que evidencia una vulnerabilidad estructural en el sistema frente a escenarios hidrológicos críticos".
El estiaje ocurre cuando, por bajas lluvias, se reducen los caudales de los ríos, que son los que alimentan a las hidroeléctricas. Y, por lo general, en Ecuador el estiaje suele ocurrir cada año desde ese mes hasta marzo.
Aunque no siempre ocurre así con exactitud. Por ejemplo, en 2024, el estiaje se adelantó a agosto. Fue un año de grave crisis eléctrica en el que el país tuvo cortes de luz de hasta 14 horas.
Más lluvias también pueden traer problemas de apagones
Está previsto que en mayo de 2026 comience la época más lluviosa en la zona donde se encuentran las mayores centrales hidroeléctricas del país. Pero esto también plantea problemas al sistema eléctrico.
El informe de Cenace menciona que la salida de operación de la central Coca Codo Sinclair por mala calidad de agua, "constituye un evento recurrente cuya frecuencia ha aumentado, poniendo en riesgo la cobertura de potencia durante los períodos de mayor demanda".
Esto, porque cuando las lluvias son muy fuertes, se arrastran grandes cantidades de sedimentos que obligan a suspender las operaciones de la central.
En 2025, Coca Codo Sinclair registró al menos una salida por mes desde abril; en total, fueron 33 salidas de operación.
Cenace advierte que la probabilidad de ocurrencia de salida de operación de la central es mayor durante el período lluvioso. Y añade que si Coca Codo sale de operación y en ausencia de importaciones desde Colombia, el sistema eléctrico del país no podría atender la demanda, "por lo que sería inevitable la desconexión de carga en los períodos de mayor consumo".
"La recurrencia de esta situación evidencia la conveniencia de reforzar los niveles de reserva de potencia, a fin de disminuir el riesgo de déficit durante los períodos de mayor demanda"
Cenace
Ecuador necesita de Colombia en el escenario de estiaje
Las conclusiones de Cenace sobre la necesidad de comprar energía de Colombia se basan en las proyecciones hidrológicas que hay para este 2026.
Para 2026, Cenace ha hecho un análisis en el que prevé un "90% de probabilidad de excedencia hídrica".
¿Qué implica eso? Cenace hace estimaciones sobre qué tan seco se prevé que sea el año en curso. Así, se identifica un nivel de caudales mínimos que podría registrarse ese año, explica el experto en el sector eléctrico, Ricardo Buitrón.
"Ese porcentaje significa que en el año hay un 90% de que los caudales estén por encima de ese escenario de caudales críticos mínimos que se proyectó", añade Buitrón.
Y hay un 10% de probabilidad de que los caudales estén en los niveles críticos estimados para el año, acota el experto.
Así que el informe de Cenace advierte que el país requiere de la energía de Colombia en el escenario en el que los caudales caigan a los niveles mínimos proyectados en estiaje.
El impacto económico es millonario
En el informe, Cenace hace otra observación importante sobre el impacto económico de dejar de comprar a Colombia, dice Buitrón.
Y es que, aunque Ecuador no tuvo cortes de luz entre enero y febrero de 2026 luego de que Colombia restringió la venta, el país sí tuvo que comprar energía más cara, añade el especialista.
El reporte menciona que "los márgenes de reserva de potencia y energía sí han sufrido un ligero impacto, y también se ha venido despachando generación térmica más costosa, la cual se hubiese podido evaluar desplazarla si Colombia mantenía el esquema de venta a Ecuador".
El informe también advierte que la probabilidad de apagones en el estiaje de octubre de 2026 "representaría una amenaza económica severa para el país".
Si se calcula el valor de la energía no suministrada, el impacto económico esperado es de USD 41,31 millones; tomando en cuenta un precio de USD 1,53 por kilovatio hora, dice Cenace.
Y añade que, bajo condiciones más críticas de sequía, el valor ascendería a USD 252,4 millones o incluso ante una sequía extrema, las pérdidas podrían escalar hasta los USD 823,7 millones.
"Estas cifras confirman que la falta de disponibilidad de recursos de generación no solo compromete la continuidad del servicio eléctrico, sino que expondría al país a costos económicos masivos", según Cenace.
Compartir:









