Así es la zona donde se ubica el proyecto Llurimagua, uno de los 10 yacimientos de cobre más grandes del mundo
El Gobierno de Daniel Noboa prevé licitar en 2026 el proyecto minero de cobre Llurimagua, actualmente suspendido. Comuneros de la zona de influencia temen por los posibles impactos ambientales y sociales que pueda ocasionar su reactivación.

Las 'Cascadas Gemelas' dentro de la concesión minera de cobre Llurimagua, en la parroquia García Moreno, cantón Cotacachi, provincia de Imbabura, 1 de marzo de 2026.
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Patricia González / PRIMICIAS
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En la comunidad de Junín, el área de influencia del proyecto minero de cobre Llurimagua, en la provincia de Imbabura, el rumor permanente del río se junta al canto de las aves y cigarras. Quien se aventure a caminar sus bosques por la noche no tendría problemas en escuchar el croar de las ranas, y con suerte, observarlas.
Esta comunidad está dentro de la zona ecológica de Intag, un lugar de montañas y bosque nublado, reconocido por su biodiversidad, donde habitan osos de anteojos, olinguitos, jaguares, colibríes, mariposas y ranas endémicas.

El trayecto desde Quito hasta Junín, en la parroquia García Moreno, del cantón Cotacachi, demora unas cuatro horas y media en carro. Se realiza mayoritariamente por caminos de tierra por las laderas del Valle de Intag, desde donde se pueden ver varias cascadas, uno de los atractivos turísticos de esta zona.
Llegando a la parroquia García Moreno se lee un letrero con la frase "Cuidemos los ríos" y, más adelante, otro con el nombre de un río y abajo, escrita a mano, la consigna: "Libre de minería".
Esos carteles evidencian que algunos pobladores de Junín, y otras comunidades cercanas, temen que la reactivación del proyecto minero de cobre Llurimagua —como se lo ha planteado el Gobierno para 2026— "ponga en riesgo la riqueza natural de este lugar".
Reactivación del proyecto
La Empresa Nacional Minera (Enami) es la titular de la concesión minera Llurimagua, inscrita en el catastro el 9 de diciembre de 2011. Este yacimiento de cobre está en el top 10 de los más grandes del mundo. Su superficie es de 4.829 hectáreas, de las cuales el área operativa para las perforaciones de exploración avanzada es de 700 hectáreas.
Según la ficha técnica del proyecto registrada en el catastro minero, se encuentra en fase de exploración avanzada y, actualmente, es catalogado dentro del régimen de mediana minería.
El exviceministro de Minas, Javier Subía, señaló en diciembre de 2025 que la compañía pública Enami lanzaría la licitación de Llurimagua en 2026, a través de un concurso internacional.
Subía detalló que había varias opciones para este proyecto, entre ellas, una asociatividad con varias empresas, debido al tamaño de la concesión.
El fallo de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional, de julio de 2025, marcó la salida definitiva de la la estatal chilena Corporación Nacional del Cobre (Codelco) del proyecto Llurimagua, tras un largo proceso de arbitraje internacional, iniciado por Codelco en 2021.
La Corte falló a favor del Estado ecuatoriano, al rechazar las pretensiones de la firma chilena, que reclamaba más de USD 567 millones a Ecuador, y ordenó solo el reintegro de USD 25,3 millones, más intereses, por costos de exploración.
El laudo confirmó que Enami mantiene la propiedad de la concesión Llurimagua y el control sobre el 100% de este proyecto.
Retiro de la licencia ambiental
El ingreso de Codelco al proyecto Llurimagua comenzó en 2011, con un convenio de cooperación técnica para exploración, firmado con la Enami.
En 2015, ambas compañías suscribieron los términos del acuerdo de accionistas para Llurimagua. Luego, en 2019, firmaron una acuerdo complementario, en el que se establecía que Enami tendría una participación de 51% y Codelco, de 49%. La empresa que estuvo a cargo de la operación fue Exploraciones Mineras Andinas Ecuador (Emsaec).
La incursión al área de la concesión ocurrió en mayo 2014, bajo un fuerte operativo policial, ante el rechazo de las comunidades aledañas, que por décadas se han negado al ingreso de la minería a Llurimagua y toda la zona de Intag.
De hecho, entre 2004 y 2008, se opusieron al ingreso de la canadiense Ascendant Copper (luego llamada Copper Mesa Mining), que intentó operar, sin éxito, en lo que actualmente es la concesión Llurimagua.
Tras seis años de exploración por parte de Codelco, en junio de 2020, un juez del cantón Cotacachi aprobó una acción de protección, ordenando la suspensión de los trabajos, debido a que el Ministerio de Ambiente no observó adecuadamente los riesgos y daños ambientales, identificados en un estudio de impacto ambiental y un plan de gestión ambiental, ni protegió las especies dentro de la concesión minera.
En marzo de 2023, después de que se intercediera una apelación, la Corte Provincial de Justicia de Imbabura confirmó la sentencia de primera instancia.
La Corte declaró que hubo vulneración a los derechos relativos a la protección de la naturaleza y la consulta ambiental de las comunidades ubicadas en la zona de influencia del proyecto minero Llurimagua, por parte del entonces Ministerio del Ambiente, Agua, y Transición Ecológica, al haber concedido la licencia ambiental.

Como medida de reparación, se revocó la licencia ambiental, concedida el 16 de diciembre del 2014 a la Enami. En consecuencia, se ordenó la suspensión inmediata de la actividad minera en la zona de influencia del proyecto, lo que marcó la salida de Codelco del área de operación.
Un hogar para las ranas
Desde el alojamiento turístico Cabañas Ecojunín, tras una hora de trayecto en carro y otra hora de caminata por un sendero de tierra rodeado bosque, con árboles de gran altura, se llega hasta el ingreso de la concesión minera Llurimagua.
Unos metros antes del ingreso principal, hay un gran letrero con el nombre del proyecto y sus datos principales. Luego, se llega a un portón de madera, abierto de par en par, junto a una garita abandonada, rodeada de arbustos.

Desde allí, se comienza a descender por otro sendero y tras una hora de caminata y atravesar el río Junín, con ayuda de cuerdas, se llega a la primera cascada. Luego el camino, conduce a otras tres cascadas, que embellecen este lugar.
Esta zona de cascadas es el hogar de la rana bautizada como 'cohete resistencia' (Hyloxalus), descubierta allí en 2019 por investigadores del Centro Jambutu. Esto fue una prueba crucial dentro de la Acción de Protección presentada en 2021 por la comunidad de Junín y organizaciones ambientales en contra del Estado ecuatoriano, pues demostraba que el inventario de fauna del estudio de impacto ambiental de 2014 para el proyecto Llurimagua era incompleto.

Dentro del área de influencia del proyecto, en una zona de bosque, también fue redescubierta en 2016 la rana arlequín hocicuda (Atelopus longirostris), que por casi tres décadas se creyó extinta y es endémica del noroccidente de Ecuador.
Los ecologistas aseguran que la explotación minera de cobre a cielo abierto en Llurimagua podría provocar su extinción definitiva. Por eso, esta rana es otra abanderada de la lucha contra la minería en Intag.
La Corte Provincial de Imbabura señala, en su sentencia de 2023, que los instrumentos y métodos para inventariar especies en la zona de influencia del proyecto minero no fueron suficientes para identificar otras especies que habitan la zona. "Nada se dice tampoco de especies en peligro de extinción o en potencial peligro de extinción como por ejemplo el redescubrimiento de la rana hocicuda en Junín”, subraya la Corte al referirse a derechos de la naturaleza que fueron vulnerados.
Riesgo de contaminación
Los habitantes de Junín también temen que los ríos de este lugar puedan ser contaminados por el retorno de la minería, pues aseguran que la exploración de Codelco ya provocó contaminación en el río Junín.
Marcia Ramírez, miembro de la Asociación Ecoturismo Comunitario de Junín, Intag, explica que en la quebrada La Fortuna, vertiente del Junín, la temperatura aumentó y el pH del agua disminuyó, provocando que fuera más ácida.
Según Hugo Ramírez, habitante de la comunidad Chalguayacu Alto y representante legal de la asociación de ecoturismo, esto se explica porque la exploración avanzada de Codelco, en 90 pozos de hasta 1.600 metros de profundidad, afectó las aguas subterráneas.
"En el lugar donde hicieron la plataforma, ellos taparon; pero la fuerza de esta agua salió por otros lugares, a unos 50 o 100 metros, hacia las partes más bajas. Son aguas subterráneas porque son aguas termales que llegan a 29 gradós de temperatura", dice.

Temor a la división social y a la persecución
Los habitantes de la zona de influencia del proyecto Llurimagua recuerdan como el ingreso de Codelco también provocó divisiones entre familiares y vecinos, debido a que mientras unos mantuvieron la lucha por la defensa del ambiente y el territorio, otras personas aceptaron trabajar para Codelco con salarios que rondaban los USD 1.000.
Olga Cultid, trabajadora de las Cabañas Ecojunín, cuenta que su hijo y su yerno trabajaron para Codelco. "La empresa decía 'si no quieren trabajar con nosotros, traemos gente de otro lugar'. Ellos aceptaron, aunque estaban conscientes de que la minería no es buena. Luego, les liquidaron y volvieron a trabajar en la agricultura y la ganadería".
Hugo Ramírez, de la comunidad Chalguayacu Alto, añade que años atrás hubo persecución de las empresas mineras a comuneros y teme que esto vuelva a repetirse. En 2014, año en que ingresó Codelco a Llurimagua, Javier Ramírez, el hermano de Hugo y quien era presidente de la comunidad de Junín, fue encarcelado durante 10 meses, por el delito de rebelión.
"Yo era presidente de una junta de agua y me pusieron una orden de captura; tuve que huir durante cinco años", cuenta Ramírez, quien también fue acusado de rebelión, por un incidente en abril de 2014, en el que supuestamente impidieron el paso de técnicos de la Enami y personal de Codelco a la concesión.
A los pobladores de la zona también les preocupa que con la nueva reforma minera se facilite el ingreso a empresas mineras trasnacionales, pues creen que con el cambio de licencia ambiental a autorización, ya no se exigirá un estudio de impacto ambiental a los titulares, dice Hugo Ramírez.
Alternativa sustentable
Desde el año 2000, en las comunidades cercanas al proyecto Llurimagua se impulsa el ecoturismo, como alternativa económica a la minería a cielo abierto.
Por medio de la Asociación Ecoturismo comunitario de Junín, Intag, los comuneros ofrecen cabañas para alojamiento turístico, senderismo, avistamiento de aves y anfibios, paseos a la piscina natural del río Chalguayacu y visitas a las cascadas que se encuentran dentro de la concesión minera Llurimagua.

"Es una alternativa para las comunidades, porque es un trabajo organizativo en el que nos beneficiamos todos. Esto un trabajo de unión, de sacrificio, pero vemos los resultados", dice Hugo Ramírez, representante legal de la asociación.
Además, como parte de su lucha contra la minería, se han organizado para realizar monitoreos constantes de anfibios y de la calidad de las aguas de los ríos principales y sus afluentes. También, han realizado monitoreos de otras especies con cámaras trampa, lo que les ha permitido detectar la presencia de jaguares por esta zona, asegura Ramírez.
PRIMICIAS consultó al Ministerio de Ambiente y Energía (MAE) sobre el plan para la licitación del proyecto Llurimagua, sobre la realización de un nuevo estudio de impacto ambiental y cuál es su posición ante los temores de la comunidad por los posibles riesgos ambientales. La entidad señaló que "se encuentra dando seguimiento a las consultas realizadas".
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