Furor por Frida Kahlo en Londres: se rompe récord histórico de taquilla por exposición de sus obras e impacto global
La retrospectiva 'Frida: La creación de un icono' (The Making of an Icon) en Tate Modern, en Londes, rompe récord de venta de entradas anticipadas. Aquí un adelanto de la exposición, que recorre el camino de Kahlo hacia la cultura de consumo.

Una pareja visita el Tate Modern, en Londres, el 7 de junio de 2005.
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AFP
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Nunca llegó a verse a sí misma como una pintora profesional, pero Frida Kahlo (1907-1954) no solo se ha consagrado como una artista sino como un ícono global. En el Tate Modern (Museo Nacional Británico de Arte Moderno), en Londres, una retrospectiva de su obra rompe un récord.
La muestra 'Frida: La creación de un icono' (The Making of an Icon) se abrirá el próximo 25 de junio y ya se convirtió en la exposición con más entradas vendidas por adelantado en la historia del famoso museo de arte contemporáneo en Londres.
La galería confirmó a la AFP que se han vendido más de 41.000 entradas para 'Frida: La construcción de un ícono', superando el récord anterior de 32.000 vendidas de forma anticipada en la exposición de 2017 sobre el artista británico David Hockney, fallecido a los 88 años el pasado 11 de junio.
'Frida: La creación de un icono'
Frida no se amoldó a un concepto fijo de la identidad, sino que creó una "identidad multifacética", siendo así "la esposa devota, la artista intelectual de vanguardia, la activista política, la mestiza, la pareja bisexual... y todo al mismo tiempo", dice María del Carmen Ramírez, puertorriqueña curadora de la muestra.

"Esta exhibición habla de la historia, de cómo llegamos a Frida como ícono, como artista, como personaje mexicano o internacional. Hoy es la artista mujer más famosa. Está en este nivel con Picasso, Van Gogh o Warhol", explica el curador principal de la exposición, el estadounidense Tobias Ostrander.
La exposición, abierta al público hasta el 3 de enero de 2027, reúne 32 cuadros de la mexicana (1907-1954), para un total de aproximadamente 250 trabajos, destacando obras de otros pintores sobre la artista, o influenciados por Kahlo.
La muestra, que también incluye fotografías y objetos personales de la artista, pasó antes por la ciudad estadounidense de Houston, reúne obras principalmente de México y Estados Unidos, aunque también de Europa o Japón.
El camino de Frida Kahlo a la fama global
El visitante del Tate Modern empieza el recorrido de esta exposición observando cómo la pintora construyó y proyectó su estilo personal e identidad en sus pinturas, descubriendo las múltiples identidades de la mexicana, desde lo personal hasta lo político y desde lo físico hasta lo espiritual.
Una de las causas de esta personalidad multidisciplinar, fue su identidad, como definió ella misma, "mestiza", ya que su madre era de origen indígena y su padre, alemán.
A lo largo de la muestra se exponen obras de otros artistas del Renacimiento Mexicano, en diálogo con la obra de Kahlo, para mostrar los cambios artísticos e intelectuales del momento.
"Pienso que ella inauguró un estilo de autoretrato que ha tenido una influencia mundial en la historia del arte muy profunda. Su manera de pintarse a ella misma, con fortaleza, con sufrimiento, con símbolos y referencias a pintura religiosa, pintura colonial de México, referencias prehispánicas, logra una mezcla de culturas, de estilos, que ha tenido una influencia muy fuerte. Pienso que es un símbolo de muchas cruces de identidad", explica Ostrander.
A finales de los años 60, el movimiento mexicano de Estados Unidos adoptó a Kahlo como un poderoso símbolo de orgullo cultural y resistencia política, celebrando su creatividad.
Frida Kahlo en la cultura de consumo: 'Fridamanía'
La exposición concluye mostrando la cultura de consumo de Frida Kahlo, la apodada 'Fridamanía', en la que se muestran todo tipo de artículos que se han comercializado en el último medio siglo como camisetas, deportivos o muñecos, entre muchos otros objetos.
En 'Frida: la creación de un icono' también se exponen cuatro conjuntos completos del vestuario de la artista, un reflejo de su origen mestizo. En 1934, Kahlo adoptó la vestimenta de las mujeres zapotecas (también llamadas tehuanas) del Istmo de Tehuantepec, una región del sur de México.
Estas prendas reflejan una historia de intercambio cultural: el huipil (una blusa corta y rectangular) tiene raíces indígenas, pero la falda larga con volante de encaje blanco, adoptada por los zapotecas en el siglo XIX, es de origen europeo.
El Tate Modern abre por segunda vez sus puertas a Kahlo, después de una primera retrospectiva en 2005.
Esta nueva exposición trata de "cómo llegamos a este momento de tanta fama, de tanta iconización de Frida. Porque desde 2005 hasta hoy su fama ha crecido muchísimo. Cada década hay más y más interés en su obra", señala Ostrander.
"Hay muchas exhibiciones de Frida, pero ésta es única en su perspectiva. Es la única que está enfocando sobre ella como un fenómeno cultural. Realmente investigando o construyendo cómo llegamos a este momento de tanta visibilidad, tanto amor, tanta atracción a la historia y arte de Frida", añade el curador.
Las obras de Kahlo y del resto de artistas que siguieron su estilo o se vieron influenciados por el mismo están divididas en diez salas en la exposición del museo.
Kahlo está considerada como una creadora del surrealismo, aunque ella no se identificaba plenamente con ese movimiento, con una obra muy personal, simbólica y autobiográfica.
La artista mexicana pintaba principalmente su propio cuerpo, el dolor, la identidad y la experiencia emocional.
Entre lo más destacado de la exposición se incluye una selección de sus pinturas más icónicas, como 'Autorretrato con vestido de terciopelo' (1926) y 'Autorretrato con el cabello suelto' (1938) "con los que abraza su herencia mexicana, su autoimagen 'queer', sus ideales feministas y su experiencia como mujer con discapacidad", según el museo.
Entre las obras de otros artistas en la muestra destacan 'Retrato de Frida Kahlo', por Diego Rivera (1935), y 'Sueño y presentimiento' (1947), de María Izquierdo.
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