El influencer gastronómico español que se enamoró de la comida ecuatoriana en Barcelona: "No me gustó, me fascinó"
Ecuador es uno de los grandes secretos de Latinoamérica con su fantástica cocina y los que viven en otros continentes deben dejar de mirar solo a México o Perú al hablar de comida en la región. Así lo plantea el influencer catalán Josep Lluís Penadès al maravillarse con el sabor de Ecuador a través del restaurante de Marcelo Vera, un ecuatoriano en Cataluña que encontró su sentido de vida en España, luego de formarse gastronómicamente en la zona de Extremadura.

El influencer catalán Josep Lluís Penadès publicó un video en que prueba arroz con camarón, ceviche de Jipijapa y cazuela de mariscos. Asegura que la comida ecuatoriana es competitiva frente a otras marcas país más establecidas como las de México o Perú.
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La gastronomía ecuatoriana vuelve a captar la atención del periodista e influencer gastronómico catalán Josep Lluís Penadès. A través de su perfil ‘Un delicioso mundo’, donde suma más de 304.000 seguidores en TikTok y 196.000 en Instagram, acaba de dedicar un nuevo video a cuatro platos emblemáticos del país: la cazuela de mariscos, el ceviche de Jipijapa, el seco de chivo y el arroz con camarón.
En la grabación, Penadès reivindica un lugar para la cocina ecuatoriana junto a otras gastronomías latinoamericanas más conocidas internacionalmente, como la mexicana o la peruana. Habla del sango elaborado con plátano verde, recuerda la historia del ceviche de Jipijapa —una preparación que combina pescado y pasta de maní creada por José Gregorio ‘Don Pepe’ Gutiérrez Riofrío en 1963— y también se detiene en el origen popular del seco de chivo, cuya denominación, según una de las versiones más extendidas, provendría de la adaptación fonética de la palabra inglesa second, utilizada por trabajadores británicos que operaban en la Península de Santa Elena a principios del siglo XX, cuando pedían el segundo plato, luego de la sopa.
Detrás del video que se ha viralizado en los últimos días está El Camarón Salsero, un restaurante ecuatoriano ubicado en L'Hospitalet de Llobregat, una de las localidades con mayor presencia de migrantes ecuatorianos en Cataluña. Su propietario, Marcelo Vera Zambrano, invitó al creador de contenido a descubrir nuevos sabores de Ecuador. No era la primera vez. En 2025, el influencer ya había grabado varios videos sobre platos como el encebollado, el ‘tapao’ arrecho y el caldo de salchicha.
A sus 53 años, Penadès reconoce que se acercó a la cocina ecuatoriana con ciertos prejuicios. "Yo de hecho la cocina de Ecuador no la conocía demasiado y me la imaginaba muy similar a la colombiana", explica y añade que conoce esa gastronomía porque está casado con una colombiana. Sin embargo, la experiencia cambió por completo su percepción. "Me llegó una grata sorpresa, no me gustó, sino que me fascinó".
La mezcla de ingredientes, un sello gastronómico ecuatoriano
Uno de los aspectos que más le llamó la atención fue la combinación de ingredientes que considera distintiva de Ecuador.
"Esa combinación que tiene la cocina ecuatoriana, de plátano verde, maní y coco, yo por ejemplo en Colombia no la he encontrado. Y de los peruanos que tanto dicen, yo tampoco la he encontrado".
Josep Lluís Penadès, periodista e influencer gastronómico catalán
Su admiración por el plátano verde se ha convertido en una constante en sus videos. "Descubrí que en Ecuador sois unos maestros del plátano verde", afirma. Esa fascinación se refleja también en algunos de sus platos favoritos. Entre ellos menciona la guatita: "La guatita a mí me encanta. Me gustan mucho los callos, la casquería, y el plátano verde".
El caldo de salchicha también ocupa un lugar especial entre sus descubrimientos gastronómicos. "Me pareció un plato excelente. Y la morcilla verde del caldo de salchicha, para mí eso fue un descubrimiento", señala. Del ceviche de Jipijapa, elaborado con maní, habla con entusiasmo: "Eso es espectacular. A mí me encanta el maní, el cacahuete, así que para mí fue un descubrimiento".
A la lista se suma el ‘rompe colchón’ de concha negra, una preparación que destaca por la calidad de este molusco traído desde Ecuador. También menciona el encebollado, el encocado y el ceviche tradicional, platos que asegura haber descubierto con auténtica fascinación.
Una historia migrante que mezcla Manabí y Esmeraldas
Pero para Penadès la gastronomía trasciende el sabor. Su mirada, marcada por años de periodismo gastronómico, tiene también una dimensión social y cultural. "La mesa lo soluciona todo", sostiene. En su opinión, compartir comida permite derribar prejuicios, acercar culturas y descubrir que personas de distintos orígenes tienen más cosas en común de las que imaginan.
La historia detrás del restaurante que ha servido de puente entre el influencer y la cocina ecuatoriana es también una historia migrante, la de Marcelo Vera Zambrano, de padres manabitas y criado en Quinindé. Este ecuatoriano de 48 años asegura que su vínculo con la cocina comenzó mucho antes de convertirse en cocinero profesional. "Mi madre me inculcó mucho la cocina desde pequeño", recuerda.

Llegó a España en 2001, con apenas 19 años. "Vine muy jovencito, el 18 de mayo de 2001", recuerda. Lo hizo solo, dejando atrás un empleo en un banco y el temor de sus padres. "Tenían miedo de que yo fuera a fracasar, pero siempre me ha gustado trabajar, ahorrar y salir adelante".
Su primera parada fue Extremadura. "Llegué a un pueblito que se llama Talayuela", cuenta. Allí comenzó trabajando en las plantaciones de tabaco antes de desplazarse a Huelva para la campaña de la fresa. Más tarde encontró una oportunidad en la hostelería en Guadalupe, nuevamente en Extremadura. Allí, a los pies del histórico Monasterio de Guadalupe, el ecuatoriano empezó como camarero y terminó convirtiéndose en jefe de sala. "Me dio tiempo de ver a los cocineros cómo hacían las comidas", cuenta.
Formación gastronómico que terminó dando frutos
Marcelo descubrió entonces su vocación culinaria y decidió formarse profesionalmente. "Yo estudié seis años la cocina española", explica. Su formación se centró en la tradición extremeña, marcada por guisos, potajes, caldos y sopas. "Son platos más de casa, de salsa, de guiso, de potaje, de caldo, de sopa", resume. Aprendió incluso a elaborar morcilla y participó en programas de Canal Extremadura. "Estuve en varios canales de televisión y eso me abrió las puertas", recuerda.
Aquella visibilidad llamó la atención de un cliente habitual que terminó ofreciéndole la posibilidad de gestionar un negocio propio en Don Benito, Badajoz. "Me ofreció un bar y de ahí fue que abrí mi propio restaurante", cuenta. El establecimiento se llamó Café Bar Guadalupe, en homenaje al pueblo donde había construido buena parte de su nueva vida.
Su primera etapa empresarial acabó en 2014 y decidió regresar a Ecuador. "Se me acabó el contrato y no quise pagar más dinero del que me estaban pidiendo", explica. Durante tres años recorrió su país para profundizar en la gastronomía ecuatoriana. "Estuve estudiando la cocina ecuatoriana en varios restaurantes", relata. Aprendió sobre la cocina afroesmeraldeña, pasó por Riobamba para conocer las tradiciones serranas y se interesó por productos como el cuy y los asados.
En 2018 regresó a España y se instaló en Barcelona. "Vuelvo otra vez a España y vengo aquí a trabajar", recuerda. Comenzó nuevamente como camarero antes de regresar a los fogones. Tras cinco años trabajando para otros negocios tomó una decisión que llevaba tiempo madurando. "Trabajaba para otra persona y decidí abrir mi propio restaurante".
Cinco años después, junto a su esposa Luisa Mercedes, abrió el Camarón Salsero en L'Hospitalet de Llobregat. "Nos lanzamos", resume. La pareja invirtió sus ahorros y solicitó financiación para reunir los cerca de 60.000 euros (casi USD 70.000) necesarios para poner en marcha el proyecto. Encontraron un local mediante una fórmula de alquiler con derecho a compra que les permitió adquirir el establecimiento valorado en 130.000 euros (USD 150.000). "Este mes ya terminamos de pagar el local y ya viene a ser nuestro", celebra.

El nombre tampoco fue casual. "Aquí en Barcelona muchos restaurantes son Manabita, Rincón Manabita o El Manaba. Quisimos poner algo diferente", explica. Por eso eligió Camarón Salsero y registró la marca en España.
Hoy el restaurante se ha convertido en un referente de la cocina ecuatoriana en Barcelona. El encebollado es su plato estrella, aunque también destacan preparaciones como la tonga manabita y distintas parrilladas. "Como soy cocinero me gusta renovar los platos", afirma. "Cuando saco un plato, todo el mundo lo saca después".
Según explica Vera, los videos publicados han incrementado las ventas del restaurante en torno a un 70% y han contribuido a atraer a una clientela cada vez más diversa, formada por ecuatorianos, peruanos, dominicanos, brasileños, cubanos y también españoles. "Nuestro primer video tuvo muchísima acogida. Fue un gran acierto", recuerda Vera.
Lo que comenzó como una grabación para redes sociales terminó conectando dos historias muy distintas. La de un periodista gastronómico que descubrió en Ecuador una cocina que desconocía y la de un migrante que cruzó el Atlántico siendo apenas un adolescente, aprendió los secretos de la cocina extremeña y regresó a sus raíces para levantar uno de los restaurantes ecuatorianos más reconocidos de Barcelona. Entre el plátano verde, el maní, los guisos heredados de varias generaciones y las recetas reinventadas a miles de kilómetros de casa, ambos han encontrado una misma certeza: la gastronomía también es una forma de contar quiénes somos.
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