Ébola: Países africanos cierran fronteras y refuerzan controles para evitar propagación de peligrosa enfermedad
La Organización Mundial de la Salud considera que el brote de ébola en la República Democrática del Congo constituye una emergencia internacional y le preocupa la propagación regional

Trabajadoras de la salud a punto de entrar en una zona de riesgo por un brote de ébola en Beni, República Democrática del Congo, el 4 de mayo de 2026.
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EFE/EPA
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Redacción Primicias / EFE
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Países africanos reforzaron sus controles sanitarios y comenzaron a cerrar sus fronteras con la República Democrática del Congo (RDC) durante el fin de semana debido a un brote de virus del ébola de magnitud aún incierta que ha provocado 88 muertos, uno de ellos en la vecina Uganda.
El virus del ébola provoca una fiebre hemorrágica grave y se transmite por contacto directo con la sangre y fluidos corporales de personas o animales infectados.
La cepa más peligrosa del virus, la denominada Zaire, tiene una tasa de mortalidad de 90%, pero la cepa detectada en este brote se llama Bundibugyo, que es menos letal, con una tasa de 37%.
El virus del ébola fue descubierto precisamente en la RDC, entonces llamada Zaire, en 1976 y sus primeros síntomas son: fiebre repentina y alta, debilidad intensa y dolor muscular, de cabeza y de garganta, además de vómitos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el domingo 17 de mayo una emergencia internacional porque teme una exportación regional del brote, detectado inicialmente la provincia oriental de Ituri, fronteriza con Uganda.
Allí el virus comenzó a circular a finales de abril y se han reportado 87 muertes más una en Kampala, la capital de Uganda.
Hay un total de 336 casos sospechosos pero la OMS admitió que hay “incertidumbre sobre el número real de personas infectadas y la propagación geográfica" del brote.

El director general de los CDC de África, Jean Kaseya, dijo que un paciente de 59 años que desató la alarma en Uganda viajó desde la RDC hasta Kampala sin ningún tipo de medida de protección, falleciendo poco después en un hospital de la capital ugandesa.
“Tomó el transporte público a Uganda y tras morir, trabajadores sanitarios locales trasladaron su cuerpo de vuelta a la RDC. (...) No me creo la cifra de solo trescientos casos sospechosos”, advirtió el director general.
La agencia de salud de la Unión Africana (UA) puso en alerta a sus sanitarios a través de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África), que desplegaron equipos, laboratorios y personal de respuesta primaria hacia la zona.
Por su parte, la OMS reforzó la asistencia con el envío de 18 toneladas de suministros médicos desde sus centros en Dakar (Senegal) y Nairobi (Kenia), que se trasladarán por vía aérea y continuarán por tierra en un convoy escoltado por la misión de paz de la ONU en la RDC hacia Bunia, capital de Ituri.
Las provisiones incluyen equipos de protección personal, kits de diagnóstico, recolección de muestras, carpas y camas de hospital.
El epicentro del brote se mantiene en la zona sanitaria de Mongwalu, en Ituri, un área catalogada de peligro epidemiológico debido al movimiento poblacional hacia las vecinas Uganda y Sudán del Sur.
La situación se ve agravada por el conflicto armado en esa región, que ha provocado más de 273.000 desplazados internos que limitan el despliegue sanitario. Las prácticas funerarias inseguras impiden también un rastreo efectivo de contactos.
Sin vacunas ni tratamiento

No existen vacunas ni tratamientos contra la variante Bundibugyo del virus del ébola y los CDC de África están diseñando un protocolo científico urgente de “protección cruzada” con la vacuna Ervebo –eficaz contra la cepa Zaire- para determinar si puede generar inmunidad contra el virus.
La directora de operaciones de los CDC de África, Shanelle Hall, afirmó en rueda de prensa que las pruebas iniciales con este fármaco mostraron cerca de “un 50 % de eficacia”.
Hall añadió que las farmacéuticas Oxford y Moderna tienen prototipos específicos para esta cepa, pero no se han probado en humanos y podrían tardar años en salir al mercado.
“Para esta cepa específica no tenemos vacuna ni medicamentos. Lo que significa que dependemos principalmente de las medidas de salud pública”, agregó el director general de los CDC de África, Jean Kaseya.
Alerta regional

La agencia sanitaria elevó la situación en la RDC a “Grado 3” —el nivel máximo de emergencia del organismo—, pero en caso de detectarse un solo contagio en Sudán del Sur, la calificación global subirá a alerta máxima.
Sudán del Sur implementó protocolos de preparación y detección temprana en sus zonas fronterizas, mientras que Uganda oficializó el brote y desplegó equipos de respuesta rápida para aislar contactos directos.
Kenia emitió una alarma sanitaria nacional e intensificó las labores de control de temperatura y vigilancia epidemiológica en aeropuertos y en la aduana terrestre de Busia, frontera con Uganda, mientras que Ruanda decretó el cierre preventivo de sus fronteras con la RDC.
Esta crisis constituye el decimoséptimo brote registrado en la RDC desde que se detectó el virus por primera vez en 1976.
La peor epidemia de ébola conocida se declaró en marzo de 2014, con los primeros casos que se remontan a diciembre de 2013 en Guinea Conakry, desde donde se expandió a Sierra Leona y Liberia.
La OMS marcó el fin de esa epidemia en enero de 2016, después de registrarse 11.300 muertes y más de 28.500 casos, aunque la agencia de la ONU ha admitido que estas cifras pueden ser conservadoras.
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