Contaminación: Celec y Contraloría discrepan por agua de Esmeraldas

Economía

Autor:

Wilmer Torres

Actualizada:

2 Oct 2020 - 0:05

Una panorámica en 2019 del proyecto hidroeléctrico Manduriacu, ubicado en las parroquias de Pacto (Quito) y García Moreno(Cotacachi). - Foto: Celec

Contaminación: Celec y Contraloría discrepan por agua de Esmeraldas

Autor:

Wilmer Torres

Actualizada:

2 Oct 2020 - 0:05

La Contraloría señala incumplimientos de la Corporación Eléctrica de Ecuador (Celec) en la aplicación del plan de manejo ambiental de la hidroeléctrica Manduriacu, la Corporación dice que las conclusiones son exageradas.

La Contraloría realizó un examen especial a la aplicación de la licencia ambiental en la Central Hidroeléctrica Manduriacu, de 65 megavatios de potencia.

El examen cubre el periodo entre julio de 2015 y septiembre de 2019 y evidencia una serie de irregularidades que han terminado en la contaminación del agua para la provincia de Esmeraldas.

La planta hidroeléctrica estatal, que fue inaugurada en 2015, se encuentra ubicada sobre el río Guayllabamba, entre las provincias de Pichincha e Imbabura.

El informe de Contraloría revela, por ejemplo, que la descarga de sedimentos -durante la limpieza del embalse- superó los límites ambientales, provocando contaminación aguas abajo y la muerte de especies acuáticas.

La descarga de sedimentos también ocasionó malos olores, debido a que el agua tenía exceso de coliformes (o bacterias) fecales.

Lo más grave es que la contaminación afecta a la captación del sistema de agua potable de la Regional Esmeraldas, que abastece a la población.

Contraloría consideró que la descarga indiscriminada de sedimentos puede provocar futuras inundaciones.

La contaminación del agua, incluso, amenaza a la fauna de la zona. El Ministerio del Ambiente reconoció que el aumento de sólidos y de sedimentos en el río Guayllabamba es la principal causa de la mortalidad de peces.

Al menos entre 2015 y 2019, la Contraloría no encontró evidencias de que la administración de Manduriacu estuviera ejecutando proyectos de descontaminación para contrarrestar los problemas mencionados.

Las autoridades de Manduriacu son parte de la Unidad de Negocio Coca Codo Sinclair (CCS), que pertenece a la holding estatal de electricidad Celec.

Celec considera que las conclusiones a las que llega la Contraloría son exageradas.

La Contraloría también determinó otras irregularidades:

Demasiados sedimentos

La acumulación de sedimentos en el embalse de Manduriacu también causó el crecimiento de plantas acuáticas que consumen oxígeno. Las plantas representan tres problemas:

  • Una amenaza para los peces.
  • Ponen en riesgo la operatividad de los equipos de generación eléctrica.
  • Un riesgo la vida útil del proyecto.

El exceso de sedimentos ha sido causado, en parte, porque hubo menos monitoreos de calidad de agua del embalse en comparación con las exigencias de la misma central hidroeléctrica.

Según la Contraloría, entre julio de 2015 y julio de 2019 hubo 22 monitoreos, aunque debían realizarse 49. Es decir, durante 27 meses no hubo monitoreo de la calidad del agua.

Esa falta de control desembocó en un aumento paulatino de la contaminación del agua del embalse.

Hasta febrero de 2016, la contaminación era de “ligera a moderada”. Pero como no se hicieron correcciones, la contaminación pasó a un nivel “muy intenso” a febrero de 2018.

En esas condiciones ambientales se “dificulta la supervivencia de peces y de animales acuáticos“, concluyó la Contraloría.

Uno de los errores es que Celec no desarrolló plantas de aguas residuales, antes de la reincorporación del líquido al cauce del río Guayllabamba que es, finalmente, la fuente que alimenta el embalse de la central.

Sin compensación ambiental

Entre 2016 y 2019, Celec realizó cuatro lavados del embalse. Los residuos (sedimentos y otros sólidos) fueron devueltos al río Guayllabamba.

En ese sentido, la Contraloría dice que no pudo evidenciar la aplicación de acciones por parte de Celec para prevenir, mitigar, restaurar y compensar los impactos ambientales negativos aguas abajo de la presa.

Incluso, según la Contraloría, el Ministerio del Ambiente identificó incumplimientos en la aplicación del plan de manejo ambiental y recomendó procesos administrativos en contra de la Central Hidroeléctrica Manduriacu debido a las “afectaciones a la fauna acuática y a la calidad del agua”.

Sin socialización 

La Contraloría no solo detectó irregularidades a nivel técnico dentro de la central hidroeléctrica, sino también en materia social.

El informe concluyó que entre julio de 2015 y julio de 2019, Celec no realizó la socialización de los planes ambientales con las comunidades de Cielo Verde, Guayllabillas, El Corazón, Santa Rosa, Pachijal, Mashpoi, Santa Rosa de Pacto y Río Verde.

La respuesta de Celec

El gerente de la Unidad de Negocio Coca Codo Sinclair de Celec, Marcelo Reinoso, dijo a PRIMICIAS que las conclusiones del examen especial de Contraloría sobre la contaminación del río Guayllabamba son un poco “exageradas”.

¿Por qué? Las aguas del río, que provienen desde el Distrito Metropolitano de Quito, ya vienen contaminadas, dice Reinoso.

“La central hidroeléctrica no ha contribuido más a la contaminación del río”, agrega Reinoso, aunque reconoció la muerte de peces debido al desalojo de sedimentos del embalse.

Antes de cada limpieza del embalse, la mayoría de peces que vive en el embalse es capturada y colocada en una piscina y en tanques hasta que se retiran todos los sedimentos, explica.

Reinoso asegura que existen otras industrias que sí desalojan aguas contaminadas sobre el río Guayllabamba, ocasionando la muerte de los peces aguas abajo.

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