Las nuevas inversiones en agricultura siguen siendo bajas

Economía

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

5 Jul 2022 - 0:04

Monitoreo de lotes de producción de semilla de categorías iniciales, en la Estación Experimental Santa Catalina, en Pichincha, en marzo de 2022. - Foto: Iniap/Twitter

Las nuevas inversiones en agricultura siguen siendo bajas

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

5 Jul 2022 - 1:25

La agricultura es uno de los seis sectores que registró deterioro en su desempeño en el primer trimestre de 2022, según el Banco Central (BCE).

El sector agropecuario experimentó una contracción de 1,4% en los tres primeros meses de 2022 frente al mismo período de 2021 debido, sobre todo, al aumento de los precios de los fertilizantes.

La subida en el precio de fertilizantes como la urea y su escasez derivó en un menor rendimiento de los cultivos, explica Rodrigo Gómez de La Torre, analista agropecuario y expresidente de la Cámara de Agricultura.

Y ahora, por efecto del paro nacional, que empezó el 13 de junio y se prolongó durante 18 días, la agricultura ha quedado aún más golpeada.

Las manifestaciones representaron para el sector pérdidas de por lo menos USD 90 millones, sostiene el Ministerio de Producción.

En ese contexto, la agricultura es una de las actividades económicas que necesita mayor inyección de capital para recuperarse en el segundo semestre del año.

“La recuperación de los sectores de agricultura y construcción es clave para impulsar el crecimiento económico y la generación de empleo adecuado en el país”, dice el gerente del Banco Central, Guillermo Avellán.

Hay inversión, pero poca

En el primer trimestre de 2022, las actividades de agricultura, silvicultura, caza y pesca obtuvieron USD 15,6 millones en inversión extranjera directa (IED).

Esto equivale a un crecimiento de 201% frente a los tres primeros meses de 2021.

A pesar de que la inyección de capitales desde el exterior en la agricultura se ha incrementado, el sector aún no figura como uno de los más atractivos para los inversionistas.

La mayor parte de la IED que recibe Ecuador tiene como destino el comercio y la explotación de minas y canteras.

Apenas el 11% del total de capitales que se inyectaron desde el extranjero en los tres primeros meses del año tuvo como destino al agro.

La falta de inversiones también se refleja en que apenas el 5% de los USD 5.000 millones que ha firmado el Gobierno en contratos de inversión responde a los sectores de agricultura y agroindustria.

Tras el paro nacional, el gobierno del presidente Guillermo Lasso ha declarado al sector agropecuario como una prioridad, pues uno de los motores de las manifestaciones fue el descontento de los agricultores indígenas.

Cadenas y tecnología

Entre los cultivos que podrían recibir más inversión y que tienen potencial para reactivar al sector figuran el aguacate, la pitahaya y el cáñamo, según el Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, lo que más cuenta no son los tipos cultivos, sino el fortalecimiento de las cadenas productivas y la implementación de tecnología, dice Gómez de La Torre.

“El sector agrícola debería ser visto como toda la cadena agroproductiva”.

Rodrigo Gómez de La Torre

Agrega que será necesario invertir fuertemente en insumos, logística, acopio, industrialización y comercialización, para conectar al productor con el consumidor final.

En eso coincide Christian Wahli, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), quien afirma que hay que invertir en el cooperativismo para que los productores consigan precios justos para sus productos.

Gómez de la Torre agrega que la agricultura también necesita inversión en tecnología, como por ejemplo el ‘blockchain’, inteligencia artificial y biotecnología, para analizar los datos de los cultivos y mejorar su rendimiento.

La falta de tecnología en el campo ecuatoriano se evidencia en el hecho de que solo ocho de las 298 ‘startups’ del país se dedican a ‘AgTech’, según el Radar Tech Startup de BuenTrip Hub, incubadora de emprendimientos tecnológicos.

Se entiende como ‘AgTech’ a la gama de nuevas tecnologías que son aplicadas en los sistemas agropecuarios, aumentando la productividad, la eficiencia y la rentabilidad.

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