La pandemia de Covid-19 se ensaña contra los más pobres, dice el BID

Economía

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

18 Jun 2020 - 0:03

Un comerciante con papel higiénico en el sur de Quito, el 4 de junio de 2020 - Foto: API

La pandemia de Covid-19 se ensaña contra los más pobres, dice el BID

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

18 Jun 2020 - 12:37

Los hogares con ingresos más bajos, es decir, que percibían menos del salario mínimo antes de la pandemia, son también los que registran las tasas más altas de pérdida de empleo por la crisis.

Otras pandemias y crisis, como la peste negra, se recuerdan históricamente como periodos que causaron la muerte de millones de personas, pero que también significaron redistribución. El patrón no se repetirá con la actual crisis mundial.

Aunque la pandemia de Covid-19 ha golpeado al mundo entero, el impacto ha sido mayor para los sectores socioeconómicos de menores ingresos.

En Latinoamérica, la región con mayor desigualdad social, las tasas de pérdida de empleo y de cierre de empresas son devastadoras para quienes viven en condiciones de pobreza.

Los hogares del grupo de ingresos más bajos antes de la pandemia, es decir, que percibían menos del salario mínimo, registran las tasa más alta de pérdida de empleo con el 68%.

Esto según una encuesta realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) entre 200.000 personas, del 27 y al 30 de abril de 2020.

La pérdida de empleos entre las personas de los quintiles más bajos está 40 puntos porcentuales por encima de la de aquellos quintiles con ingresos más altos (ver gráfico).

El escenario en Ecuador es igual. “La pandemia no solo golpea a las familias, sino que lo hace con más fuerza en los hogares económicamente vulnerables, aquellos que perciben menos ingresos”, dijo Iván López, profesor de Economía de la Universidad de Las Américas (UDLA), en un conversatorio.

En el caso del cierre de empresas se observa un patrón similar, aunque menos drástico.

El 45% de los encuestados de ingresos elevados en la región reporta el cierre de su negocio, mientras que en los segmentos de ingresos más bajos casi un 60% dice haber cesado su actividad económica.

Teletrabajar es un lujo

Una de las políticas que han adoptado los gobiernos de Latinoamérica para evitar contagios ha sido la suspensión de la jornada laboral presencial, lo que significó en algunos casos teletrabajar y en otros el cese total de las actividades.

“Trabajar desde casa es un lujo que muchos hogares de ingresos bajos no pueden permitirse”, sostiene el BID.

En la región, casi el 29% de las personas con ingresos menores dice que ha podido acogerse a la modalidad de trabajo remoto, mientras que cerca del 62% de quienes perciben más ingresos están teletrabajando.

La relación directa entre ingresos menores y menos teletrabajo responde a la segmentación laboral.

“Es más probable que las actividades que realizan los empleados con ingresos bajos no puedan llevarse a cabo de forma remota”, sostiene el reporte.

Según un estudio de la Universidad de Chicago, las personas económicamente vulnerables (con menos años de educación, acceso limitado a seguros de salud y menores salarios) tienen mayor probabilidad de ocupar los puestos de trabajo más perjudicados por las medidas de distanciamiento social.

Las actividades consideradas más golpeadas por la pandemia son aquellas con una puntuación baja en el índice de teletrabajo o las que tienen una puntuación alta en la escala de proximidad personal, como el comercio minorista, la construcción y el servicio al cliente.

Y, aunque una empresa o sector fomente el teletrabajo entre sus colaboradores, quienes tienen ingresos más bajos son menos capaces de hacerlo por falta de recursos o por el analfabetismo digital.

Crisis social

El aumento de desigualdad en el mercado laboral de Latinoamérica desembocará en una crisis social, que se reflejará en el aumento de la informalidad y de la desnutrición.

“Los hogares con menores ingresos tienen más probabilidades de tener una dieta menos saludable e, incluso, de padecer hambre, efectos que podrían ser causados por cambios en los presupuestos familiares”, dice el BID.

La desigualdad también significa que las personas de los quintiles con menores ingresos tienen menos acceso a información, especialmente a aquella relacionada a la pandemia, lo que puede acabar con un incremento de contagios en ese segmento de la población.

“Es menos probable que las personas de ingresos más bajos conozcan los síntomas del coronavirus o que sepan cómo se transmite“, sostiene el BID, que agrega que la respuesta política a la pandemia debe abarcar más que ayudas económicas.

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