La reactivación económica plantea más costos y oportunidades

Economía

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

4 Jun 2020 - 0:03

Empresas de Azuay operan con estrictas medidas de bioseguridad, el 28 de mayo de 2020. - Foto: API

La reactivación económica plantea más costos y oportunidades

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

4 Jun 2020 - 0:03

En el ámbito industrial, la inversión para adecuar la infraestructura existente a la ‘nueva normalidad’ ha demandado cerca de USD 50.000 por fábrica.

El paso de 96 cantones a los colores amarillo y verde en la fase de distanciamiento físico, hasta el 3 de junio de 2020, ha significado el inicio de la reactivación productiva del país.

El cambio de fase llega después de más de dos meses de confinamiento, casi 80 días.

Para volver a operar las empresas han tenido que cumplir con estrictos protocolos de bioseguridad para evitar contagios, lo que implica inversiones adicionales.

“En el ámbito industrial, la inversión para adecuar la infraestructura existente ha demandado en promedio USD 50.000 por empresa“, sostiene un comunicado de la Cámara de Industrias y Producción (CIP).

Aunque, esa cifra varía dependiendo de la actividad y del tamaño de cada negocio.

Las empresas que más sobrecostos han tenido que asumir son las manufactureras y las de la construcción”, dice en entrevista con PRIMICIAS, Pablo Zambrano, presidente ejecutivo de la CIP.

Zambrano explica que esto se debe a que “son negocios que se desarrollan en grandes galpones o espacios comunes y por lo tanto deben aumentar la inversión para garantizar el distanciamiento físico“.

Además, la instalación de más estaciones de higiene, la adquisición de un mayor número de pruebas rápidas e incluso contratar más médicos ocupacionales, dice.

Además, por ahora los empleadores corren con el transporte de todo su personal, mientras se normalizan temas como el transporte público.

Una empresa especializada en la venta e instalación de sistemas eléctricos y electrónicos para la construcción de Azuay dijo a PRIMICIAS que sus costos semanales de operación por la pandemia superan los USD 2.300, mientras que antes de la crisis eran de USD 500.

Una normalidad costosa

Los principales cambios que han tenido las empresas en estos días están relacionados a lograr nuevos hábitos y al cumplimiento de las normas de bioseguridad.

La primera transformación ha demandado de las empresas campañas de comunicación interna, es decir capacitaciones del personal y elaboración de letreros y señalética.

“Todos hemos entendido que sin salud no hay negocio”, dice Daniel Carrión, director comercial de la acería Adelca, empresa que ha decidido capacitar en temas de bioseguridad a las 5.000 personas que se dedican al reciclaje de chatarra.

Sobre el cumplimiento de las normas de bioseguridad, necesarias para la reactivación, las industrias han tenido que:

  • Entregar mascarillas, gafas y protectores faciales al personal.
  • Adquirir termómetros infrarrojos o cámaras termogénicas para tomar la temperatura a los colaboradores.
  • Colocar dispensadores de gel antibacterial o de alcohol en sus instalaciones.
  • Comprar pediluvios para desinfectar calzado.
  • Instalar divisiones en mesas de comedor, de reuniones y en espacios de trabajo compartido.

Incluso algunas empresas han comprado pruebas rápidas de Covid-19 para el personal.

En el caso de los proyectos pilotos de algunos sectores, las compañías contrataron transporte privado para trasladar a los empleados, porque el servicio público no estaba operativo y era una de las exigencias del Comité de Operación de Emergencias (COE) Nacional.

Ese es e caso de la construcción, cuyos costos directos por obra se han incrementado entre 0,6% y 2,6%. “La provisión de transporte es uno de los rubros con mayor peso”, explica Henry Yandún, representante de Constructores Positivos.

La mayoría de las empresas ha ampliado la cantidad de viajes de sus recorridos así como la cantidad de buses, ya que el aforo, en cada uno, se ha reducido al 30%.

Pablo Zambrano, CIP

Los negocios han decidido asumir los sobrecostos, que conlleva la reactivación, con el objetivo de obtener ingresos tras más de dos meses de confinamiento.

Además, “todas estas medidas son necesarias si se quiere recuperar la confianza en la sociedad. El objetivo es que las personas se sientan tranquilas de ir a trabajar, de seguir con su vida“, sostiene Zambrano.

Desde el 17 de marzo un 75% de la industria se paralizó a causa de la pandemia de Covid-19, según datos de la CIP.

Hasta el 20 de mayo, la caída en las ventas, por las restricciones de la emergencia sanitaria, ascendían a USD 11.722 millones, según el viceministro de producción Jackson Torres. La mayor parte de las pérdidas está en el sector de comercio.

La industria prevé que las medidas de bioseguridad se mantendrán por entre 12 y 24 meses.

Nuevas líneas de negocio

Si bien la crisis y la reactivación significan sobrecostos para la mayoría de empresas, para otras también representan oportunidades. Negocios nuevos o repotenciados se han desarrollado o han comenzado a surgir en medio de la pandemia.

Este período de reactivación trae oportunidades empresariales que van desde la fabricación de implementos de protección y desinfección, hasta la prestación de diferentes servicios.

Ese es el caso de las empresas textiles, como Ingesa, que pasó de fabricar medias nylon a confeccionar cubrebocas durante la crisis sanitaria.

Otro ejemplo son las nuevas plataformas de comercio electrónico, aplicaciones de entrega a domicilio y herramientas de pago sin contacto, desarrolladas para prevenir contagios.

Ese es el caso de la tienda de ropa De Prati, que además de medidas de bioseguridad, ha adoptado “procesos y herramientas de compra y pago sin contacto personal, para salvaguardar la salud y bienestar de sus clientes y colaboradores”, sostiene un comunicado.

El desarrollo de estas herramientas tecnológicas significa más trabajo para expertos en sistemas, diseñadores y repartidores.

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