Así operaba la millonaria red de inversiones engañosas de los ‘Miami boys’

En Exclusiva

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

5 Oct 2021 - 0:05

Vista panorámica de Miami, en el estado de Florida, Estados Unidos. - Foto: Pixabay

Así operaba la millonaria red de inversiones engañosas de los ‘Miami boys’

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

5 Oct 2021 - 0:05

Los ‘Miami boys’, dos ejecutivos ecuatorianos y uno uruguayo procesados en Estados Unidos, crearon una red para captar dinero que funcionó durante más de 10 años.

Más de 40 denuncias han sido interpuestas por los perjudicados en distintas jurisdicciones de Estados Unidos, alrededor de la masiva estafa de la firma Biscayne Capital, empresa de asesoría de inversiones de propiedad de los llamados ‘Miami boys’.

Se trata de tres ejecutivos que vendían a un grupo de inversionistas papeles sin respaldo, y así recaudaban dinero para pagar sus crecientes deudas con otros acreedores.

No era un juego de niños. Desde 2016, movieron más de USD 164 millones a través de subcuentas para inversiones, entre transferencias legales e ilegales.

Ahora los ejecutivos ecuatorianos Roberto Cortés y Ernesto Weisson y el uruguayo Fernando Haberer están siendo procesados por fraude bancario, conspiración y lavado de activos, después de que se descubriera la red de inversiones fraudulentas orquestada por ellos.

La red llega a tener relación incluso con las fallidas inversiones de Seguros Sucre y del Instituto de Seguridad Social de la Policía de Ecuador (Isspol).

Como lo reveló PRIMICIAS, ambas instituciones invirtieron en bonos Global de la deuda externa ecuatoriana, bonos que dejaron bajo custodia de una casa de valores panameña, relacionada directamente con el esquema de Biscayne Capital.

Pero más allá del proceso penal contra Cortés, Weisson y Haberer, los acreedores de Biscayne Capital buscan recuperar las inversiones que hicieron a través de esta firma.

Los liquidadores de las empresas que formaban parte de la red, en cambio, apuntan hacia el Deutsche Bank, que manejaba las subcuentas creadas por estas sociedades.

Acusan al banco alemán de haberse hecho el “de la vista gorda” ante las irregularidades en los movimientos de las subcuentas y hasta de haber sido “plenamente consciente” del fraude.

Negocio que se fue a pique

Captura de pantalla de la web de South Bay, que supuestamente desarrollaba proyectos inmobiliarios.

Captura de pantalla de la web de South Bay, que supuestamente desarrollaba proyectos inmobiliarios. 

En 1999, Weisson y Cortés crearon South Bay Holdings, una empresa dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios en el lujoso sector de Key Biscayne, en Miami. A esta firma se sumó, años más tarde, Fernando Haberer.

Entre 2006 y 2007, adquirieron 29 lotes en el sur de Florida para desarrollar proyectos inmobiliarios.

Los ‘Miami boys’ esperaban comenzar a recibir ingresos por arriendos de inmuebles -que iban a construir en esos terrenos- desde 2012, y por la venta de casas desde 2013 y hasta 2016.

Esto consta en un documento de la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), que en 2016 sancionó administrativamente a los ‘Miami boys’ por no haber informado a sus clientes cómo funcionaban realmente sus inversiones.

Según la investigación, South Bay estaba en problemas financieros desde 2007. Los pasivos de la empresa aumentaron de unos USD 22,5 millones a finales de ese año a más de USD 130 millones a finales de 2012, algo que tampoco le dijeron a los inversionistas.

Frente a este hueco financiero, los ‘Miami boys’ buscaron diversificar sus ingresos y crearon una red de empresas con sede en paraísos fiscales.

Estas empresas ofrecían inversiones en South Bay bajo engañosas premisas, para captar recursos que luego utilizaban para pagarse a sí mismos y a sus abundantes acreedores.

Ninguno de los prometidos proyectos inmobiliarios de alto nivel llegó jamás a construirse.

Los detalles de la red de empresas constan en la investigación del SEC y también en las demandas al Deutsche Bank.

La mayoría de estas firmas funcionaba en las Islas Caimán, y actualmente están en liquidación. Los liquidadores buscan recuperar daños y perjuicios por las actuaciones y omisiones del Deutsche Bank.

Una red de engaños

Desde 2006, los ‘Miami boys’ comenzaron a crear empresas de propósito especial, un tipo de compañías subsidiarias usadas para llevar a cabo una actividad o un propósito comercial específico. Estas tenían sede en las Islas Caimán o las Islas Vírgenes Británicas.

El propósito para el que fueron creadas era ofrecer inversiones, usando el llamado “prop trading”, un esquema de emisión y venta de papeles altamente especulativo.

Los inversionistas compraban los papeles (notas) bajo la promesa de que les iban a pagar intereses periódicos. Los recursos, supuestamente, se usarían para invertir en los proyectos inmobiliarios de South Bay.

Biscayne actuaba como asesora de inversiones y recomendaba a sus clientes invertir en las empresas emisoras de papeles. Para todo esto, los ‘Miami boys’ buscaban específicamente inversionistas no estadounidenses.

Cada una de estas firmas estaba legalmente separada de Biscayne Capital y de South Bay. Ni las empresas ni sus ejecutivos hicieron público el conflicto de interés que había al estar todas las compañías relacionadas.

Tampoco hicieron pública la mala situación financiera de South Bay. Ni dijeron que las notas estaban respaldadas por hipotecas no registradas.

Con esta estructura, Biscayne ya se beneficiaba monetariamente de entrada, pues los inversionistas le pagaban doble tasa: una por la emisión de las notas, que iba a dar a manos de la empresa asociada, y otra por el manejo, pagada a Biscayne.

Según los liquidadores, en las Islas Caimán los ‘Miami boys’ crearon cuatro empresas, entre 2010 y 2013, para emitir papeles desde ese país. Todas ellas estaban relacionadas con Biscayne y South Bay.

  • SG Strategic.
  • Diversified Real Estate.
  • Global Market Step Up (GMS).
  • Preferred Income.

Lo que realmente pasaba

Como parte de este esquema, los ‘Miami boys’ también crearon la firma Madison Asset, también con sede en las Islas Caimán, que se encargaba de brindar servicios de custodia y administración de bienes y activos para Biscayne Capital.

Pero con el inicio de las investigaciones de la SEC sobre las operaciones de Biscayne, Madison Asset tomó las riendas y se convirtió en asesora financiera.

Madison manejaba las inversiones, aprovechando que su sede estaba en las Islas Caimán, lejos del control y de la supervisión de las autoridades de Estados Unidos.

Y Madison se encargó de abrir más de 30 subcuentas para clientes en el Deutsche Bank, con base en un acuerdo de custodia de bienes y valores.

Que Madison controlara las subcuentas les permitía a los ‘Miami boys’ mover el dinero sin problemas entre cuenta y cuenta. Las transacciones se hacían a través de Gustavo Trujillo, entonces accionista y gerente de Madison.

Por ejemplo, entre el 18 y el 30 de abril de 2016, unos USD 3,22 millones se movieron de la subcuenta de GMS a la cuenta de Madison.

Y de ahí, el dinero se movió a nueve cuentas de otras empresas emisoras de papeles, otros clientes, y de Madison en otro banco. Ninguno de los receptores del dinero estaba relacionado con las inversiones en GMS.

Para cubrir estos movimientos, los ‘Miami boys’ entregaban estados de cuenta falsos a sus clientes.

Según la acusación en su contra, Haberer envió a un cliente un documento que probaba que USD 5,8 millones en efectivo estaban depositados en una subcuenta, cuando en realidad solo había USD 115.316.

Entre 2015 y 2016, desde las subcuentas de Madison se hicieron transferencias por más de USD 1 millón a las cuentas principales de los ejecutivos de Biscayne.

Además, desde Madison hubo pagos a Ramiro Luque, quien ahora está acusado de recibir millonarios sobornos dentro del caso de Galileo Energy.

Con el dinero desviado, ‘Los Miami Boys’ también pagaban los intereses de clientes más antiguos y las deudas con los bancos, como en un esquema Ponzi.

Según la demanda de Madison al Deutsche Bank, desde 2016 más de USD 164 millones se movieron a través de las subcuentas. Esto incluye transferencias legales e ilegales.

El Deutsche Bank ha sido cuestionado por falta de controles internos, por no pedir la documentación necesaria para respaldar estas transferencias y por no haber tomado acciones incluso después de que la SEC le advirtió que había irregularidades en las inversiones de Biscayne.

El banco respondió a la agencia Bloomberg que estas acusaciones no tienen mérito y que seguirán “defendiéndose vigorosamente” contra ellas.

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