Proceso en Estados Unidos da pistas del dinero perdido de Sucre e Isspol

En Exclusiva

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

4 Oct 2021 - 0:04

Frank Chatburn, Juan Cortés (ambos a la izquierda) y Roberto Cortés (al centro a la derecha), en la inauguración de una exposición de arte en 2012. - Foto: Facebook Biscayne Art House

Proceso en Estados Unidos da pistas del dinero perdido de Sucre e Isspol

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

4 Oct 2021 - 0:04

La detención de los ejecutivos de la firma Biscayne Capital reveló una compleja red de inversiones fraudulentas que se conecta con la panameña Westwood Capital, que custodiaba los bonos de Sucre y el Isspol.

Una serie de investigaciones en Estados Unidos enfocada en la firma de inversiones Biscayne Capital puede ser la punta del ovillo para rastrear dónde está al menos parte del dinero perdido de Seguros Sucre y del Instituto de Seguridad Social de la Policía (Isspol).

La conexión entre ambos casos se da a través de dos empresas: la panameña Westwood Capital y Madisson Assets, con sede en las Islas Caimán.

Los ecuatorianos Roberto Cortés y Ernesto Weisson, así como el uruguayo Fernando Haberer, ejecutivos de Biscayne Capital, son procesados en Estados Unidos por conspiración, fraude bancario y lavado de dinero.

La justicia estadounidense investiga un esquema tipo Ponzi, en el que Biscayne captaba dinero de inversionistas para pagar las deudas de la misma empresa con otros clientes.

El dinero era captado mediante la venta de papeles, con la promesa de rendimientos provenientes de unos proyectos inmobiliarios que Biscayne Capital nunca logró desarrollar.

Las indagaciones de los fiscales revelan un complejo esquema de inversiones fraudulentas, que habría causado pérdidas por USD 40 millones a seis clientes de Biscayne Capital.

El negocio que salió mal

El documento en el que constan las acusaciones de los fiscales contra Weisson y Cortés revela paso a paso como fue la construcción de este esquema fraudulento.

En 1999, Weisson y Cortés crearon South Bay Holdings, una empresa dedicada al desarrollo de proyectos de bienes raíces en el lujoso sector de Key Biscayne, en Miami.

Entre 2006 y 2007, adquirieron 29 lotes en el sur de Florida; planeaban desarrollar un proyecto de unidades de propiedad fraccionada y una comunidad de alto nivel para jubilados.

Pero en 2010, tras la crisis financiera e inmobiliaria de 2009, cambiaron de planes y optaron por el desarrollo de viviendas unifamiliares en esos lotes.

Esperaban comenzar a recibir ingresos por arriendos desde 2012, y por venta de las casas desde 2013 y hasta 2016.

Pero la verdad es que South Bay estaba en problemas financieros desde 2007. Los pasivos de la empresa aumentaron de unos USD 22,5 millones a finales de ese año a más de USD 130 millones a finales de 2012, algo que tampoco le dijeron a los inversionistas.

Es aquí donde entra Biscayne Capital, fundada en 2005 por Weisson y Cortés, y cuyo principal accionista para 2012 era South Bay.

Para cubrir el agujero negro de South Bay, Biscayne Capital comenzó a negociar papeles para financiar los proyectos de bienes raíces. Lo curioso es que estos papeles se vendían solamente a clientes no estadounidenses.

Las emisiones de papeles eran organizadas por empresas con sede en paraísos fiscales, como las Islas Caimán, las Islas Vírgenes, y en Irlanda. Estas firmas que emitían y negociaban los papeles también eran de propiedad de Weisson y Cortés.

Para mover este esquema utilizaron un tipo de operaciones altamente especulativas llamado ‘prop trading’, en el que las empresas compran o venden instrumentos financieros usando su propio dinero o activos.

Mientras tanto, a los clientes se les ofrecía una inversión segura, con ganancias de hasta el 6,5% trimestral durante un período de tres años.

Biscayne les aseguraba que su dinero se utilizaría para “desarrollar con el fin último de vender” bienes raíces de propiedad de South Bay.

Pero con el dinero que recibían, en realidad pagaban a otros acreedores de South Bay, convirtiéndose en un esquema Ponzi. Es decir, abrían un hueco para tapar otro y, por ello, según la investigación, Biscayne Capital constantemente buscaba nuevos inversionistas.

Con el dinero también se pagaban los salarios dorados de Weisson, Cortés y Haberer, que entre agosto de 2015 y julio de 2016 sumaron USD 1,8 millones.

Abrían un hueco para tapar otro y, por ello, Biscayne Capital constantemente buscaba nuevos inversionistas.

Aparece Madison Assets

Por irregularidades detectadas en las inversiones de Biscayne Capital, la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) sancionó en 2016 a cinco ejecutivos de la empresa: Roberto Cortés y su hermano Juan Carlos, Frank Chatburn (pariente de Roberto y Juan Carlos), Weisson y Haberer.

La investigación de la SEC halló que Biscayne no había informado a los inversionistas del posible conflicto de interés porque los papeles que ofrecía y negociaba eran emitidos por empresas también relacionadas con Biscayne y South Bay.

Además, eran emisiones eran derivadas y estaban respaldadas por hipotecas privadas no registradas y vinculadas a los fallidos proyectos inmobiliarios de South Bay.

Las investigaciones de la SEC en Estados Unidos venían realizándose desde 2014.

Para seguir operando, se crea ese año una nueva empresa, Madison Assets, con domicilio en las Islas Caimán.

Esta compañía supuestamente brindaba los servicios de custodia y administración de bienes y activos para Biscayne Capital.

Como propietario de Madison Assets desde el inicio aparece Roberto Cortés Rueda, padre de los hermanos Cortés.

En diciembre de 2015, la propiedad de Madison pasó a manos de Gustavo Trujillo, a través de una empresa de papel constituida en el Reino Unido.

Trujillo está detenido en Estados Unidos y también es procesado por lavado de activos, y por el pago de sobornos, a través de Madison, a funcionarios de Petroecuador en el caso de Galileo Energy.

Según la investigación de los fiscales, entre 2013 y 2018 Biscayne Capital usó las cuentas bancarias de Madison para enviar y recibir dinero y papeles invertidos en la empresa.

Madison tenía cuentas en el Deutsche Bank, en su sucursal de New York, y en Bélgica.

Por orden de Cortés, Weisson o Haberer, Trujillo movía dinero de las cuentas de los clientes de Biscayne Capital para pagar a acreedores o para pagarse a ellos mismos.

Los ejecutivos de Biscayne también usaban los recursos de los clientes para hacer operaciones diferentes a las que les habían ofrecido, todo a través de las cuentas de Madison.

Otro intermediario

En julio de 2018, la Gran Corte de las Islas Caimán ordenó la liquidación de Madison Assets después de que uno de sus acreedores la demandara, cuatro meses antes.

Este acreedor es la empresa panameña Westwood Capital Markets, que actuaba junto con Seguros Sucre.

Westwood Capital Markets es una casa de valores creada en la ciudad de Panamá en 2007. El apoderado de sus accionistas es el ecuatoriano Carlos Ortega Cadena, y su presidente, el también ecuatoriano Héctor San Andrés.

Madison actuaba como agente de custodia para Westwood de un paquete de bonos Global 2024 de la deuda externa ecuatoriana.

Estos bonos tenían un valor de USD 6,75 millones y eran de propiedad de Seguros Sucre, producto de una operación de compra realizada en diciembre de 2015 y recomendada por la casa de valores ecuatoriana Valpacífico, que actuaba como broker.

Madison creó una subcuenta en el Deutsche Bank a nombre de Westwood. Según la demanda, Westwood recibió los intereses que pagan los bonos 2024 hasta julio de 2017.

Desde entonces, Madison debía en un año USD 253.406 en intereses a los dueños de los bonos. Y no les respondió si aún tenía los bonos en su poder.

La disputa aún no está zanjada. Los liquidadores de Madison interpusieron una demanda en Estados Unidos que busca identificar en dónde están los activos de la empresa, pues aseguran que Trujillo no ha colaborado.

En los estados financieros de Westwood, presentados ante la Superintendencia de Valores de Panamá, aún aparecen como pendientes los USD 6,75 millones en bonos Global 2024.

Pero Sucre no es el único cliente de Westwood. En noviembre 2014, también por recomendación de Valpacífico, el Isspol hizo un swap o permuta financiera con la firma panameña.

El Isspol le entregó USD 84 millones en bonos Global 2015 a cambio de bonos Global 2024, según un oficio del fondo de pensiones de la Policía del 21 de noviembre de 2014.

El paradero actual de estos papeles es desconocido.

Entre los clientes de Westwood, además, estaba IBCorp, la firma de inversiones de Jorge ‘El Mago’ Chérrez, una de las empresas involucradas en las operaciones irregulares del Isspol.

Según un documento al que tuvo acceso PRIMICIAS, IBCorp también movió dinero a la cuenta de Westwood en Madison Assets en 2015.

Todo entre amigos

En toda la trama de operaciones financieras irregulares del Isspol y de Seguros Sucre, hay nombres que se repiten.

En Biscayne, Madison, Westwood y casas de valores ecuatorianas, aparecen las mismas figuras frecuentemente.

En el centro de todo está Carlos Cortés Ripalda, el fundador de Biscayne Capital. Su padre, Carlos Cortés Rueda fue el fundador de Madison Assets en Panamá en 2015, y también fundó, en Ecuador, Ventura Casa de Valores en 2005.

Esta casa de valores, según documentos de la Superintendencia de Compañías, de hecho nació con el nombre Davos Biscayne.

En marzo de 2018, Davos Biscayne (ahora Ventura) nombró como gerente a Carlos Ortega Cadena, quien estuvo en el cargo apenas cuatro meses.

Ortega es el actual apoderado de los accionistas de Westwood Capital, cuyo presidente es Héctor San Andrés.

San Andrés y Ortega también hicieron negocios en Ecuador. Ambos aparecen en la Superintendencia de Compañías como exaccionistas de Fidasa S.A, otra casa de valores, ahora en liquidación.

Y San Andrés también es accionista de Ventura Capital, otra casa de valores mencionada en las transacciones del Isspol.

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