Viernes, 14 de junio de 2024

¿Qué es el helio-3, el combustible del futuro que impulsa los viajes a la Luna?

Autor:

El País

Actualizada:

12 May 2024 - 10:30

El interés geopolítico por la Luna es indiscutible, pero hay un mineral en particular que es la ambición de las grandes potencias: el helio-3.

¿Qué es el helio-3, el combustible del futuro que impulsa los viajes a la Luna?

Autor: El País

Actualizada:

12 May 2024 - 10:30

Imagen referencial de rocas tomadas de la Luna en un centro espacial de la NASA, Houston, julio de 2023. - Foto: AFP

El interés geopolítico por la Luna es indiscutible, pero hay un mineral en particular que es la ambición de las grandes potencias: el helio-3.

Por Rafael Clemente

La pregunta se planteó hace ya más de medio siglo y vuelve a estar de actualidad ahora, cuando estadounidenses y chinos se preparan para regresar a la Luna, el único satélite natural de la Tierra. ¿Por qué volver?

Las dos potencias lo hacen, esta vez, con la intención de quedarse durante estancias más largas que las breves visitas de los primeros astronautas en los 60 y 70. El interés geopolítico en esta carrera es indiscutible.

Y es que la Luna es un excelente laboratorio científico. Todavía quedan muchas incógnitas que despejar sobre su origen, su evolución y con ella, la de las primeras épocas del sistema solar.

La ausencia de atmósfera y de campo magnético ofrece unas condiciones especialísimas para realizar observaciones astronómicas desde su superficie. Y la cara oculta sería un lugar perfecto donde instalar radiotelescopios, a salvo de las perturbaciones electromagnéticas generadas en la Tierra. Claro que la simple curiosidad científica quizá no justifique el enorme costo de la empresa.

Vista frontal del crácter de la Luna,  Bel'kovich K, captado por el módulo Odiseo, el 22 de febrero de 2024.

Vista frontal del crácter de la Luna, Bel'kovich K, captado por el módulo Odiseo, el 22 de febrero de 2024. NASA

Pero hay otros intereses comerciales en la Luna y uno de ellos es la existencia de agua. Por supuesto, en la mayor parte del satélite su existencia —sólida o líquida— es imposible: en el vacío y con el calor del día, cualquier placa de hielo se sublimaría y los gases escaparían al espacio.

Varios experimentos han confirmado la existencia de hielo de agua. Algunos satélites lo han detectado mediante el análisis de neutrones originados por el bombardeo de los rayos cósmicos, un síntoma que apunta a la presencia de átomos de hidrógeno embebidos en el regolito. 

Aunque también hay otro elemento potencialmente económico en la superficie lunar y se llama helio-3.

Una superficie llena de helio-3

El helio-3 es un isótopo estable del helio que se forma en nuestra estrella y nos llega arrastrado por el viento solar. En la Tierra, el campo magnético y la atmósfera actúan como escudo, pero en la Luna esa protección no existe y a lo largo de millones de años el helio-3 ha ido embebiéndose en el terreno.

Todo nuestro satélite es un posible yacimiento de helio-3. Al menos, en teoría.

¿Cuánto de este material esconde la Luna? Algunos cálculos sugieren que entre uno y tres millones de toneladas, casi todo acumulado en las capas exteriores del regolito, así que su extracción sería relativamente fácil.

En la Tierra, cantidades ínfimas de helio-3 permanecen atrapadas en las capas profundas del suelo, ocasionalmente escapan en las emisiones de algunos yacimientos de gas.

La mayor parte se produce artificialmente en reactores nucleares, irradiando litio o como resultado de la desintegración del tritio, un elemento utilizado en las bombas termonucleares. El progresivo desmantelamiento de esos arsenales ha reducido su disponibilidad.

¿Cuál es el valor del helio-3?

El helio-3 se ha descrito como el combustible del futuro en las centrales de fusión. Su reacción con deuterio desprende enormes cantidades de energía dando como desecho inofensivos átomos de helio-4 sin emisión de radiaciones peligrosas.

Pero es elemento muy escaso en la Tierra: solo está disponible en cantidades muy pequeñas, apenas suficientes para algunos experimentos.

Claro está, es muy caro: más de USD 30.000 por gramo. El consumo mundial, limitado por la restringida oferta, es de poco más de medio kilo al año.

Se utiliza para construir equipos para la industria nuclear, en especial detectores de neutrones.

Y es cada día más utilizado en aplicaciones biomédicas de diagnóstico por imagen con equipos de resonancia magnética y de espectroscopia de rayos X.

Los analistas estiman que existe una demanda potencial de helio-3 por valor de unos USD 400 millones, un pastel no solo muy atractivo, sino que presenta una clara tendencia creciente.

Esa sustancia puede ser escasa en nuestro planeta, pero con seguridad en la Luna hay yacimientos de fácil explotación, ya que está absorbido en las capas superiores del regolito.

Lo que podía parecer ciencia ficción hace 10 años es ahora una oportunidad comercial real.

*Artículo publicado el 5 de mayo de 2024 en El País, de PRISA MEDIA. Lea el contenido completo aquí. PRIMICIAS reproduce este contenido con autorización de PRISA MEDIA.