Leyenda Urbana
Por corrupción, Correa tiene un gabinete en autoexilio, pero habla de persecución
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

13 Ene - 19:00

Un trabajo de filigrana para el que cuentan con cuantiosos recursos y los contactos en medios y en la academia intenta imponer el relato de que Rafael Correa, sus ministros y altos cargos son perseguidos políticos.

El populismo usa un discurso unívoco del que se hacen eco, en perfecta sintonía, en varios países, aunque se trate de una atroz mentira.

Una ojeada a los casos y personajes del anterior régimen deja en evidencia que están siendo procesados por sus fechorías, no porque alguien les persigue. ¿Cuántos países conocen esta verdad? 

Ricardo Patiño, Vinicio Alvarado, Walter Solís, Patricio Rivera, Fausto Herrera y Fernando Alvarado son algunos de los ministros de Correa que huyeron del país, tras ser imputados por la justicia.

Con excepción de Patiño, que fue procesado por el delito de instigación, los demás están involucrados en actos de corrupción y por cuantiosas cifras.

Vinicio Alvarado, exsecretario de la Administración y ex ministro de la Producción y Turismo, está envuelto en el caso Sobornos 2012-2016, y en otros por supuesto lavado de activos.

A Fernando Alvarado, exsecretario de Comunicación y ministro de Turismo, se lo procesa por supuesto mal uso de fondos públicos en el montaje y producción de enlaces ciudadanos (las sabatinas).

La escapada de Fernando Alvarado fue de impacto: se deshizo del grillete. Atroz burla al país.

Walter Solís está enjuiciado por el caso Sobornos 2012-2016; el delito que se le imputa es cohecho. Pero también es investigado por peculado. Tiene difusión roja de Interpol.

De Patricio Rivera, que alardeaba de economía cuando ejercía de ministro de Finanzas, se sabe poco. Tiempo atrás, la Contraloría no le había podido ubicar por lo que le notificó en una publicación de prensa sobre un examen especial respecto de la preventa petrolera. 

También estaba indiciado, con responsabilidad penal, en el manejo de la deuda pública. Tuvo una glosa solidaria (con el exministro de Finanzas Fausto Herrera) por USD 77,2 millones. 

El exministro Herrera también es ilocalizable, pero está procesado por peculado por el tema de la deuda pública, a partir del informe de la Contraloría.

En Perú está Ramiro González, quien fuera ministro de Industrias y presidente del directorio del IESS, está inmerso en tráfico de influencias, defraudación tributaria y peculado. Los pedidos de extradición de las autoridades ecuatorianas han sido, hasta ahora, un fiasco.

En Estados Unidos está el excontralor Carlos Pólit, involucrado en la trama de corrupción de Odebrecht; de ese caso derivan investigaciones por lavado de activos, concusión, peculado, tráfico de influencias, delincuencia organizada y asociación ilícita.

En ese mismo país está el expresidente del Banco Central Pedro Delgado, a quien Correa autorizó viajar a Miami, para que, supuestamente, regresara en pocos días; nunca volvió. Monumental burla al país.

En España se encuentra Pablo Romero Quezada, ex director se la temida Senain. Está procesado por peculado por la interceptación ilegal de datos y también por plagio en el secuestro del activista político Fernando Balda.

A esta lista del círculo de poder de Correa en exilio voluntario hay que agregar a la expresidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, y su marido Luis Flores, quienes viajaron a México, la semana pasada.

Al mismo país viajaron la asambleísta Soledad Buendía y su cónyuge Edwin Jarrín, exsecretario Anticorrupción y también miembro del Consejo de Participación Ciudadana (CPCCS). Al igual que Carlos Viteri Gualinga, asambleísta correísta y su esposa Tania Paukar, también del CPCCS.

En el listado de prófugos está Carlos Ochoa, exsuperintendente de Comunicación, quien estuvo en Bolivia hasta cuando cayó Evo Morales, y pasó a refugiarse en México, cuyo gobierno le concedió “tarjeta de visitante por razones humanitarias”. En Ecuador está acusado de falsificación ideológica al haber, supuestamente, alterado la Ley de Comunicación para sancionar a medios de comunicación.

La cereza en el pastel de los delitos la tiene el propio Correa que enfrenta varios procesos: 1) Por la reconstrucción de Manabí, los Certificados de Tesorería (Cetes) y supuestos malos manejos en el IESS. 2) Delincuencia organizada: por la Refinería del Pacífico. 3) Plagio, por secuestro del activista Fernando Balda y 4) Tráfico de Influencias por construcción del proyecto hidroeléctrico Manduriaco y 5) Por Cohecho en el caso Sobornos 2012-2016.

La corrupción fue una pandemia que azotó el país durante el correato y cuyas secuelas causan aún estragos poderosos en el país.

En Ecuador, están en prisión el exvicepresidente Jorge Glas, los ministros Carlos Pareja (Capaya), y Alecksey Mosquera; con grilletes, el exsecretario Jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, y la exministra de Transporte, María de los Ángeles Duarte. También las testigos Pamela Martínez y Laura Terán, que trabajaban junto a Correa y otros más.

Las embajadores y más diplomáticos tendrían que organizar la lista de los imputados y entregarla a los medios de los países en los que están acreditados para que se sepa la verdad del correísmo y no permitir se imponga el falso relato de la persecución política. ¿Es mucho pedir? ¡Digan, ustedes!

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