En sus Marcas, Listos, Fuego

Han convertido a la Fiscalía en Emaseo

Felipe Rodríguez Moreno

Felipe Rodríguez Moreno

PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado litigante, escritor y catedrático universitario.

Actualizada:

4 May 2022 - 19:05

Pasó lo impensable. Resulta ser que, cuando el camión de basura recoge esas fundas negras llenas de pañales, cáscaras de fruta, latas vacías, residuos de comida, servilletas sucias y huesos de pollo, ya no las lleva al vertedero, sino que las descargan directo en Fiscalía.

¿De qué hablará este man? Se están preguntando. Lean otra vez, pues hablo en serio. La Fiscalía General del Estado está llena de basura. Es tanta la basura que el hedor a porquería asfixia a sus fiscales y hoy les traigo estadísticas.

Les voy a explicar: el Derecho Penal está de moda. ¿Tiene problemas legales? Su abogado le dice: “denunciémoslo en Fiscalía”. Y resulta ser que, de la gran masa de conflictos sociales, casi ninguno, lea bien, casi ninguno, se resuelve desde el Derecho Penal.

Al Derecho Penal, por ley, se lo debe utilizar única y exclusivamente cuando no existen mecanismos extralegales o cuando las otras ramas del Derecho no pueden solucionar el conflicto concreto. Eso se denomina ‘ultima ratio’. 

Pero en nuestro país, abogados ignorantes o inescrupulosos, políticos pestilentes y funcionarios públicos sonámbulos, infestan a la Fiscalía de basura y no de casos penalmente relevantes. 

Esto es así: un fiscal en Ecuador está a cargo, sin más ayuda que un secretario/a o ayudante, de un promedio de entre 2.000 y 12.000 casos, y recibe a diario un promedio de seis a 14 denuncias nuevas, cuando el estándar de eficacia impone que un fiscal, para poder contar con tiempo y recursos adecuados para una investigación seria y suficiente, debe manejar no más de 100 casos por año.

¿Pero, por qué están hasta el techo de basura? ¿A qué denomino basura? Simple: a todo lo que no es Derecho Penal.

Así, si, por ejemplo, usted firmó una promesa de compraventa y el vendedor se niega a firmar la escritura definitiva, entonces, debe demandarlo civilmente para que le devuelva su dinero más la multa o, en su defecto, para obligarle a firmar la compraventa.

¿Qué no debe hacer? Denunciarlo por estafa, porque estamos frente a un incumplimiento contractual y no ante un delito. Por eso, si denuncia por estafa, quien le está estafando es su abogado.

El 50% de la basura que entierra a los fiscales se trata de esto, de conflictos civiles que se atacan por la vía penal porque, claro, la cárcel asusta, entonces la víctima prefiere transformarse en extorsionador.

Y por eso los fiscales terminan solicitando el archivo de tantos casos, no porque sean corruptos, no porque sean mediocres, sino porque ustedes denuncian pendejadas.

El otro 50% de la basura que flota en los desagües son denuncias políticas, que se dividen en tres categorías:

  1. Denuncias ‘Guadalupe Llori style’: sobre conductas que no son penales, ni civiles, ni administrativas, ni maldita sea la cosa, pero que se presentan con el único objetivo de simular ser víctima de victimarios imaginarios. Estas denuncias terminan descomponiéndose y formando parte del estiércol del planeta.
  1. Denuncias de falsa corrupción: activistas políticos o denunciólogos que confunden rábanos con rubíes, ven corrupción hasta en el plato de huevos que comen en el desayuno y se convencen de que es ilegal todo aquello que es legal, arman un escándalo mediático, convencen a Raimundo y todo el mundo de que bostezar es execrable y, cuando Fiscalía recibe su basura, no les queda otra alternativa que simular que investigan a cuentagotas y luego esperar que otro escándalo de heces con ventilador entierre la materia fecal ya seca (esta categoría incluye los informes de Contraloría y de la UAFE).
  1. Denuncias ‘Asamblea style’: cuando las comisiones de la Asamblea emiten informes llenos de faltas de ortografía, que relatan todo y nada al mismo tiempo y que, sin detallar qué delito se habría cometido, cuándo se lo habría cometido y quién lo habría cometido, envían el informe enterito a Fiscalía con la esperanza de que Fiscalía se invente el delito y el autor, y condene a imaginarios.

Y mientras toda la excreción hace que los fiscales naden en alcantarillas saturadas de basura, los casos qué sí se deberían investigar, donde sí hay delitos, donde sí hay Derecho Penal, terminan unidos en una gran composta de bacterias y convirtiéndose en abono para bonsáis. 

¿Entienden ahora por qué ‘Fiscalía está tan atrasada en sus investigaciones’? ¿Está claro por qué cuando usted denuncia nadie le para bola? ¿Se dan cuenta lo inhumano que es pedirle a un fiscal que resuelva miles y miles de casos? ¿Sabían que los fiscales, atragantados con tanta basura, son hasta destituidos por retrasos en sus investigaciones? 

¿Sabían que los fiscales no tienen ni el 10% del presupuesto que requieren para realizar una buena investigación? Por eso yo no aceptaría ser fiscal, porque es irracional pedirle a un solo ser humano que haga lo que, en un país civilizado, estarían haciendo 100 fiscales.

Y de esto son cómplices casi todos los ciudadanos. Los que denuncian babosadas, los que usan al sistema para perseguir, los que creen que presentar una denuncia es un juego de azar.

Les traigo una solución: ¿saben cuántas denuncias en el país se declaran maliciosas o temerarias y llevan a la quiebra o a la cárcel al falso denunciante? Una de cada 1.000. Y yo me atrevo a decirles que 800 de cada mil son temerarias o maliciosas.

Mientras denunciar sin evidencias, con evidencias manipuladas o hacerlo en casos donde no se trata de casos penales siga siendo gratis para el extorsionador o el retrasado, entonces, Fiscalía seguirá en el camino a cambiar su nombre hasta denominarse Emaseo.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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