Leyenda Urbana
El Gobierno necesita urgente un operador político. Pierina Correa, en la tómbola de los presidenciables
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

7 Ene - 18:52

Cómo encarar 2020 en lo político debe ser motivo de inquietud dentro del Gobierno de Lenín Moreno, que cerró 2019 con un inquietante déficit político.

En las últimas semanas, todo les ha salido mal, aunque la valiente decisión de la jueza Camacho, el viernes último, al llamar a juicio a Rafael Correa y otros altos funcionarios por el caso ‘Sobornos 2012-2016’, les habrá dado un respiro.

En el caso Pabón, por ejemplo, la historia es distinta. Altos personajes de la administración daban por seguro que Paola Pabón no regresaría a la Prefectura de Pichincha.

Tal era su convencimiento que solo mencionar esa posibilidad les parecía absurdo de cara a un año electoral y teniendo, decían, las pruebas que la imputaban.

Pero ya ven, no solo que Pabón está de vuelta en la Prefectura, sino que ya ha hecho su primer mitin político, con lo cual deja mal parado al Gobierno.

Dirán que la responsable es la jueza Patlova Guerra, quien falló a favor de los correístas el 24 de diciembre por la  noche, mientras la población levantaba sus copas brindando por las navidades. Pero que el gobierno ni siquiera haya pensado en esa posibilidad evidencia ausencia de conocimiento de la realidad en las alturas del poder.

Mirando más a fondo, la decisión judicial no sólo desbarata los argumentos de las altas autoridades sobre lo ocurrido en octubre y sobre sus instigadores y protagonistas, sino que alimenta el relato de la persecución política que el correísmo expone dentro y fuera del país.

Pero si a algunos les conmueve esta ausencia de habilidad política de las autoridades, a otros les lleva a especular sobre una suerte de contubernio para no hacerse daño mutuo, a sabiendas de que provienen de la misma raíz política. Y porque también están afectados por denuncias que quisieran que la justicia mejor las olvidara. ¡Qué tal!

En realidad, el país mismo vive un drama insólito con la acción de reconocidos abogados que toman partido por las causas más impactantes -según se sabe-, más por intereses personales, que por defender la doctrina y las leyes mismas y castigar la corrupción.

Volviendo a la ineptitud política del gobierno, la prueba reina es el informe de la Comisión Especial Multipartidista de la Asamblea que investigó los hechos de octubre; sencillamente, impresentable.

Opuesto a lo que vio y sufrió el país entero, para estos comisionistas no solo no hubo intentos fallidos de golpe de Estado, sino que la quema de la Contraloría, el pretendido asalto a un recinto militar, el ataque a las ambulancias, no vistos ni en las guerras, fueron acciones más o menos comunes…

Que los correístas digan que no hubo nada es casi normal, pero que los morenitas, agrupados en Alianza País en el poder, lo afirmen y voten por el informe en la Comisión y en el Pleno es la muestra de que el Ejecutivo no solo no convence ni a sus propios asambleístas, sino que tampoco les importa este tipo de informes.

¿Habrán siquiera pensado en el daño que le hace a la imagen internacional del Ecuador que una Comisión Parlamentaria, con oficialistas incluidos, presente tal informe? ¿Con qué cara pretenden que las entidades de fuera del país digan la verdad?

La ausencia de un operador político que haga bien su trabajo; que piense más en el país que en su futuro político, es urgente. ¡Dejen de jugar con el prestigio de la Nación!

Pero esta negligencia no es de ahora, ¿recuerdan que en el juicio político a la excanciller María Fernanda Espinosa, cuándo la señora estaba como presidenta de la Asamblea de Naciones Unidas, también votaron a su favor los oficialistas de Alianza País, hoy en manos de Moreno?

De allí que resulta insufrible que ahora se opongan a su candidatura a la secretaria general de la OEA, cuando ellos mismos le dejaron ir tan lejos.

A la hora del juicio político, los morenistas olvidaron todo, incluso que la señora Espinosa usó el avión presidencial para hacer campaña por su candidatura mientras los periodistas ecuatorianos, que fueron luego asesinados, permanecían aún secuestrados en la frontera. ¡Qué infamia!

Y, claro, todo tiene consecuencias. Las últimas movidas de la justicia y la política, en plenas navidades, habrían también remecido el esquema político del correísmo.

¿Acaso no vieron a los correístas hablar de una supuesta candidatura presidencial de Paola Pabón

¿No han escuchado a otros mencionar el nombre de la excanciller Espinosa como probable candidata? Suena a insensatez, pero es el mudillo de la política.

Desde el gobierno, en cambio, se especula con una probable candidatura de Pierina Correa, hermana del expresidente Rafael Correa. 

Claro que con los errores visibles del Gobierno que, en política francamente no da pie con bola, resulta poco convincente, pero es la política.

Imagínense que en las altas esferas también apostaban que Perú deportaría a Ramiro González. Y ya ven, lo acaba de negar. ¡Busquen urgente un operador político!

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