Canciller reconoce que armar la Comisión contra la corrupción “no es un trabajo fácil”

Política

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

25 Nov - 16:00

El canciller José Valencia, durante una entrevista con PRIMICIAS, el 22 de noviembre de 2019. - Foto: Gonzalo Calvache

Canciller reconoce que armar la Comisión contra la corrupción “no es un trabajo fácil”

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

25 Nov - 16:00

El canciller José Valencia cuenta por qué la Comisión de Expertos Internacionales contra la Corrupción en Ecuador no ha podido iniciar sus funciones, después de seis meses. La Asamblea tendrá que aprobar un estatuto para que pueda iniciar las investigaciones.

Este 13 de noviembre de 2019 venció el plazo de 180 días para que la Comisión de Expertos Internacionales contra la Corrupción en Ecuador (CEICCE) alcanzara su viabilidad jurídica y diplomática para ejercer funciones. Sin embargo, el Ejecutivo extendió el plazo otros 90 días.

El organismo que está a cargo de Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advirtió que sin una claridad sobre sus atribuciones y competencias no continuará con su labor en el país. El proyecto de estatuto para su funcionamiento fue entregado en julio al Ejecutivo.

El canciller José Valencia, en diálogo con PRIMICIAS, admite que la constitución de estas comisiones “no es un trabajo fácil”. Y que el sustento normativo es, efectivamente, indispensable para que funcione.

Valencia advierte que Ecuador hizo su parte, porque el gobierno aportó USD 1 millón que se depositó en Viena, en la cuenta de la UNODC.

Según Valencia, el Estado intentó ser lo más “expedito” posible para que la Comisión pudiera empezar su trabajo. Por ejemplo, primero les crearon partidas como asesores presidenciales, para que facilitar el flujo de recursos. Pero los expertos internacionales no lo aceptaron porque “eso daría a entender que dependen de la Presidencia”.

Otro impasse ocurrió con la infraestructura. El gobierno les ofreció “un espacio de oficinas muy amplio, para trabajar”. Nuevamente, los expertos agradecieron el gesto pero lo declinaron para mantener su independencia, dice el Canciller.

El diplomático sostiene que el proceso ha demorado por estas discrepancias, que se deben resolver entre la Organización de Naciones Uunidas (ONU), la Comisión y el gobierno. Pero afirma que, respecto a los fondos, el millón de dólares sigue en Viena y “no se ha tocado un centavo”.

Valencia indica que el Gobierno tiene la voluntad política para que el organismo funcione y que el compromiso sigue en pie para que sea autónomo e investigue los casos más importantes de corrupción del país y para que asesore a las instituciones públicas para combatirla.

Sin embargo, hay que resolver temas específicos para que la Comisión pueda trabajar y el funcionario reconoce que esto tomará tiempo.

Valencia señala que en la última reunión, a través de videoconferencia, este jueves 21 de noviembre todos los actores analizaron cómo acelerar este proceso.

Las relaciones políticas de Ecuador en el continente

Para el canciller Valencia un estado representa una amalgama de posiciones políticas, por lo que la ideología no debe ser un eje de la gestión internacional de los países. Así, las relaciones internacionales se tornan más “pragmáticas”.

El diplomático cuestiona cuál es la medida en América Latina para denominar a un gobierno como de derecha o de izquierda, conservador o progresista radical. Y considera que también se trata de una mezcla de características que impiden determinar con exactitud a qué parte del espectro pertenece cada gobierno.

Sin embargo, el funcionario explica que los enfoques respecto al mundo si evidencian una actitud de los estados. Uno de esos ejemplos es la intención de Ecuador de unirse a la Alianza del Pacífico, considerado el bloque regional con una tendencia más hacia el liberalismo.

Hay otro bloque por el que también apuesta el gobierno del presidente Lenín Moreno, que es el Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur).

Según Valencia, este grupo “nace del fracaso de Unasur”. Pero no considera que la debacle del organismo se pueda explicar solo por temas ideológicos.

“Se debió a baches y diferencias de puntos de vista, discrepancias con Venezuela, para ser más concretos”, dice.

La disfuncionalidad de Unasur se evidenció con la imposibilidad de elegir a un nuevo Secretario General, durante dos años, lo que impidió que hubiera reuniones y que sus diversos organismos pudieran seguir trabajando, recuerda el Canciller.

Por lo que, frente a un tema inviable, los otros países decidieron no “sentarse de brazos cruzados” y buscar un reemplazo para la integración regional, más allá de los subloques como Mercosur y la Comunidad Andina, para debatir los temas comunes.

Finalmente, Valencia se refiere a las denuncias de supuestas infiltraciones extranjeras durante las manifestaciones de octubre, en las que los dedos apuntaron hacia Cuba y Venezuela. Esa es la tesis oficial que el gobierno defiende en los escenarios internacionales.

Aunque el diplomático hace un recuento de la violencia y delitos cometidos durante el paro nacional, señala que no puede dar detalles sobre procesos que están en investigaciones fiscales y judiciales. Aunque no haya sentencias aún sí hay indicios, agrega.

Pero enfatiza que el discurso de las autoridades no tiene intención de dañar a los ciudadanos de otras nacionalidades.

La relación con México y las peticiones asilo

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México notificó a Ecuador la solicitud de asilo de las personas y políticos que se refugiaron en su Embajada en Quito, durante las manifestaciones de octubre. Y el Canciller explicó que el gobierno respeta la decisión soberana de los demás países.

Ecuador se apegará a los convenios internacionales de los que ambos estados son signatarios. Y, si México les concede el asilo, “tendremos que ver las condiciones de la solicitud de este” y respecto a los salvoconductos “hay un trámite administrativo a seguir, que conduciremos por los canales diplomáticos”, concluye el canciller Valencia.

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