CREO tiene una política de ‘brazos abiertos’ menos para los correístas

Política

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

9 Mar - 0:03

El presidente nacional de Creo, César Monge, recorriendo una de las sedes partidistas en Guayas, en noviembre de 2019. - Foto: @CREOEcuador

CREO tiene una política de ‘brazos abiertos’ menos para los correístas

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

9 Mar - 0:03

Desde su fundación en 2011, el movimiento Creando Oportunidades (CREO), liderado por Guillermo Lasso, ha formado alianzas con sus afines y sus antagonistas. Su presidente nacional, César Monge, explica que casi todos son bienvenidos porque en la política “muy poca gente entra virgen”.

La mañana del 7 de octubre de 2011, cinco personas se reunieron en la oficina 504 de un edificio al norte de Guayaquil. César Monge, Mae Montaño, Roberto Gómez, Javier Ron y Ronald Vizueta fundaron allí el movimiento Creando Oportunidades (CREO).

Ese día se aprobaron también sus estatutos, su plan de gobierno y los ocho principios ideológicos bajo los que nació la agrupación:

  • Que las personas tienen derechos fundamentales.
  • Que la democracia es el mejor sistema de gobierno.
  • El Estado de Derecho.
  • Que los fines políticos solo son legítimos cuando utilizan medios que no atentan contra los derechos fundamentales de las personas, ni contra los principios democráticos.
  • Que Ecuador es un país diverso.
  • En una economía libre de mercado.
  • La solidaridad.
  • La unión de todos los ecuatorianos.

Mucho ha pasado desde ese entonces. En 2021 CREO intentará llegar a la Presidencia de la República por tercera vez.

Pero entre las cosas que parecen inamovibles está la posición de César Monge, quien es el presidente nacional del movimiento desde entonces y lleva las riendas administrativas de la lista 21 en las provincias. Las autoridades internas de Creo tienen periodos de gestión de cuatro años y pueden ser reelectas por una vez.

Otra situación que parecería inalterable es que Guillermo Lasso sigue siendo su líder y aspirante a la Presidencia de la República.

Las fisuras políticas en CREO

De los cinco fundadores, solo tres son conocidos en la política nacional y han llegado a ser referentes del movimiento: Monge, Montaño y Gómez. Sin embargo, los dos últimos terminaron tomando caminos distintos debido a diferencias de principios.

Mae Montaño fue la primera de los fundadores en romper relaciones, en mayo de 2018. La dos veces legisladora por CREO, cabeza de su lista nacional y su asambleísta más votada, argumentó querer estar más cerca de la comunidad y la necesidad de tener más autonomía.

Su papel llegó a ser lo suficientemente relevante para que el bloque de la lista 21 la presentara como candidata a la presidencia de la Asamblea Nacional, en marzo de 2018, apenas dos meses antes de la ruptura definitiva y radical.

Roberto Gómez tomó se alejó inicialmente de forma más sutil. Empezó a actuar como independiente en la Asamblea desde mayo. Por lo que el 3 de febrero el bloque legislativo decidió separarlo de su grupo.

Después de esta decisión, el legislador se despidió de Guillermo Lasso bajo el argumento de que “los principios de la defensa de la familia, la vida y la libertad no se negocian”.

Entre otros dirigentes políticos, propios o aliados, que han abandonado las filas del movimiento están Lourdes Cuesta, Diego Salgado, Fabricio Villamar y varios otros legisladores que llegaron como parte de alianzas con movimientos locales y han dado un paso al costado.

CREO tampoco supo mantener la alianza electoral con SUMA, ni el acuerdo legislativo con el oficialismo y otros dos bloques minoritarios.

Y, precisamente, varias de las críticas a la administración del movimiento se centran en que las alianzas y las figuras que ingresan al grupo son coyunturales, que el objetivo final son los votos.

Y, por lo tanto, cuando los debates se profundizan no hay una base ideológica que mantenga juntos a los miembros del movimiento y de sus alianzas.

¿A dónde apunta CREO?

César Monge dice que el movimiento sigue fortaleciendo sus estructuras territoriales de frente a las elecciones generales de 2021. Que el objetivo es que las autoridades electas se vinculen más con las directivas locales.

Sobre el periodo legislativo, por ejemplo, opina que un grupo de asambleístas “tomó la decisión de seguir su propia línea política, y eso es parte natural de la actividad política”.

Sin embargo pese a las bajas, los líderes nacionales de la organización, además de Lasso y Monge, siguen siendo los rostros en la Asamblea: Rina Campain, Silvia Vera y Luis Pachala.

Unos entran, otros salen. Unos toman su camino, otros vienen de otras organizaciones y tienen las puertas abiertas en CREO.

César Monge, presidente nacional de Creo

Para Monge este ir y venir de figuras políticas es natural. Es “lo que se vive y se ha vivido siempre en política”. Por ejemplo, en 2013, CREO intentó que su binomio presidencial fuera el líder indígena, afiliado a Pachakutik, Auki Tituaña, y terminó terciando con el exlíder de la Concertación, Juan Carlos Solines.

Eso es cierto en el contexto ecuatoriano. El sistema de representación es débil y los partidos aparecen y desaparecen con facilidad, así como los cambios de camiseta y tendencia política se minimizan en las campañas.

En las últimas elecciones seccionales, la lista 21 firmó acuerdos con casi todos los colores y tendencias: Unidad Popular, Pachakutik, Podemos, Adelante Ecuatoriano Adelante, Fuerza Ecuador, SUMA, Centro Democrático, Sociedad Patriótica y un sin número de movimientos locales.

Correístas no son bienvenidos

¿Cuál es la ideología de CREO? “Claramente no es la misma del correísmo”, responde Monge. Ellos no son bienvenidos, los demás sí. Porque “muy poca gente entra virgen a una actividad política”.

El director de Pichincha, Eduardo del Pozo concuerda: ellos nacieron como un movimiento de oposición al Socialismo del Siglo XXI. Lo importante, sostiene, es que quien entre al movimiento tenga la misma visión de libertad, de prosperidad y de desarrollo económico del Estado.

Pero del Pozo, también concejal de Quito y exvicealcalde, acepta que en el camino han cometido errores “con algunas alianzas públicas que se han desbaratado y han dañado incluso el sentimiento y la voluntad de adherentes que buscaban su espacio dentro de la organización”.

A la vez, el dirigente está consciente del desencanto de la población frente a las organizaciones políticas en general. Y lo ve como una responsabilidad de todos los partidos y movimientos y del sistema democrático como tal, por la decepción que han causado entre los ciudadanos.

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