Desde España, ahora llega a Ecuador la polémica Carta de Madrid

Política

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

31 May 2021 - 19:58

Dos representantes del partido español Vox participaron de la ceremonia de posesión del presidente Guillermo Lasso, el 24 de mayo de 2021. - Foto: @vox_es

Desde España, ahora llega a Ecuador la polémica Carta de Madrid

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

31 May 2021 - 20:00

En respuesta al lobby del Grupo de Puebla, que reúne a líderes de la izquierda progresista, sus antagonistas se unen tras la Carta de Madrid. Nuevamente, Ecuador es parte de la geopolítica que plantean la izquierda y la derecha españolas.

La firma de la Carta de Madrid, por parte de varios políticos ecuatorianos, causó revuelo en los últimos días. En la lista hay nombres tan conocidos como el del exvicepresidente Otto Sonnenholzner.

La mayoría de ellos se adhirieron a la misiva gracias a la visita de dos representantes del partido español Vox a Quito, por la posesión del presidente Guillermo Lasso.

En una inmensa labor diplomática“, Víctor González y Hermann Tertsch, de Vox, consiguieron que varias figuras de la política y activismo ecuatorianos se vinculen públicamente al ahora conocido Foro de Madrid, cuyo objetivo principal es luchar contra el comunismo.

Algo similar sucedió cuando la revolución ciudadana llegó al poder en 2007, con Rafael Correa. Solo que en ese entonces los visitantes fueron figuras de la tendencia predominante del momento, como Hugo Chávez y Evo Morales.

Y desde entonces las puertas del país se abrieron a las decenas de asesores españoles vinculados al partido de izquierda Podemos, que se radicaron en Ecuador y en el gobierno de turno.

¿Qué es la Carta de Madrid?

El documento fue creado por el centro de pensamiento del partido español Vox, de extrema derecha, llamado Fundación Disenso. Ahí estos líderes ibéricos plantean que “una parte de la región (Iberosfera) está secuestrada por regímenes totalitarios de inspiración comunista, apoyados por el narcotráfico y terceros países”.

Y afirman que esto se da bajo “el paraguas de Cuba e iniciativas como el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, que se infiltran en los centros de poder para imponer su agenda ideológica”.

Por ello, desde España, Vox afirma principios como que:

  • El avance del comunismo supone una seria amenaza para las naciones, libertades y derechos.
  • El Estado de Derecho, el imperio de la ley, la separación de poderes, la libertad de expresión y la propiedad privada son elementos esenciales.
  • La defensa de las libertades compete también a las instituciones, la sociedad civil, los medios de comunicación, la academia.
  • El respeto a la democracia, los derechos humanos, el pluralismo, la dignidad humana y la justicia.

Quién escribe la carta y quiénes la adhieren

Como lo defienden los firmantes y los creadores de la Carta de Madrid, los principios como tal no reflejan una ideología concreta. Y la misma misiva explica que la apoyan diferentes líderes políticos y sociales, “con visiones e ideas distintas e incluso divergentes“.

Entre los fines del ‘think tank’ español está la defensa de la libertad, la unidad y la soberanía, la vida, la familia, la Justicia, el estado de Derecho, el imperio de la ley. Y “la reivindicación de la herencia de la civilización occidental, el legado cultural de España en el mundo y su vocación europea y americana”.

Mientras que el partido Vox es conocido por sus posturas radicales en temas como el nacionalismo, el porte de armas, la migración, el ambientalismo y las políticas de igualdad.

En Ecuador la mayoría de los firmantes tienen algo en común: están en el espectro político de la derecha conservadora y de los grupos autodenominados ‘provida’. Entre los firmantes hay personajes como el asambleísta Esteban Torres, la activista Amparo Medina, el exlegislador Héctor Yépez, los líderes del movimiento Libres y el activista político Fernando Balda.

Pero los líderes de Vox, que buscan simpatizantes y aliados a escala mundial, también mantuvieron encuentros con los funcionarios del nuevo gobierno ecuatoriano. Estuvieron con Alejandro Ribadeneira, secretario de Educación Superior; Fernando Donoso, ministro de Defensa, y Niels Olsen, ministro de Turismo.

El nuevo político ecuatoriano y excandidato a la Presidencia de la República, Pedro José Freile firmó la misiva y opina que es “parte de un largo proceso internacional de combate al Socialismo del siglo XXI”. Y agrega que el foro que de allí nace es una oportunidad para debatir ideas.

Freile se declara “más progre que muchos progres” y afirma que apoya el cuidado ambiental, la despenalización absoluta del aborto, la legalización de la marihuana, entre otros conceptos que chocan con los de Vox. Por lo que no cree que el Foro de Madrid se reduzca a una tendencia política definida.

Algo similar dijo el exvicepresidente Sonnenholzner, quien dice rechazar posiciones como radicales como la xenofobia, homofobia, racismo y fascismo. Dijo que no se trata de una adhesión a ningún partido, ni de una declaración ideológica. Si no del rechazo al avance de un “modelo perverso”.

Lo mismo dijo el exgobernador de Guayas, Pedro Duart, que también se adhirió a los principios de la Carta de Madrid.

Ideologías antagónicas, mismo lobby

Cuando el correísmo llegó al poder, empezaron a llegar al país los miembros del partido español Podemos, simpatizantes del entonces presidente y de los mandatarios que crearon Unasur, bajo la consigna del socialismo del siglo XXI y el vínculo del Foro de Sao Paulo.

Podemos expandió sus horizontes a todos los países con mandatarios de la tendencia y llegó a asesorar a altos funcionarios de esos regímenes, incluido el de Correa.

Pero con tanto tiempo en el poder, pudieron además asentarse con distintos proyectos y beneficios. Varios de ellos se beneficiaron de las becas Prometeo y se volvieron empresarios. Una de ellas el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), con sede en Quito.

Sin embargo, con la ruptura entre Lenín Moreno y Correa en 2017 y la caída de los gobiernos de la tendencia, la influencia de Podemos en la región y el país ha declinado. Y con el giro de Latinoamérica hacia la derecha, es ahora Vox quien lidera el lobby e intenta ganar espacios y aliados en la región.

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