30S: “Destruyeron nuestras vidas”, dicen expolicías declarados inocentes

Política

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

27 Nov 2021 - 0:06

Luis Guanotasig, Geovany Laso, Eduardo Mullo y Jesús Jetacama, duante la audiencia del recurso de revisión, en la Corte Nacional, el 23 de noviembre de 2021. - Foto: Corte Nacional

30S: “Destruyeron nuestras vidas”, dicen expolicías declarados inocentes

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

27 Nov 2021 - 0:06

La sentencia de 12 años acarreó problemas económicos, sociales y familiares para cuatro expolicías. Con la ratificación de su inocencia buscan reingresar a la Policía Nacional y tener una salida honrosa.

Era el 15 de abril de 2015. Ese día, el entonces presidente Rafael Correa hizo una visita a la Cárcel 4, en el norte de Quito.

Por temas de seguridad, durante el recorrido, los reclusos estuvieron en sus celdas. Entre ellos estaban cinco de los seis expolicías que habían sido sentenciados a 12 años de cárcel por un supuesto intento de magnicidio en contra de Correa, el 30 de septiembre de 2010.

Cuando el expresidente salía del centro de detención, se encontró con los exuniformados. Ahí Correa les dijo, según Geovany Laso (uno de los expolicías), que la única forma de que salieran de prisión era que aceptarán su culpa y que solicitaran un indulto presidencial.

Los cinco expolicías se negaron. Consideraron que esa era una salida deshonrosa porque nunca intentaron atentar contra la vida del exmandatario.

Un poco más de seis años después de esa visita, el 23 de noviembre de 2021, cuatro de los seis sentenciados recibieron la ratificación de inocencia de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), luego de que se aceptará los recursos de revisión que interpusieron con base en dos pruebas nuevas.

Ahora, Geovany Laso, Luis Guanotasig, Jesús Jetacama y Eduardo Mullo son libres y buscan que la Policía Nacional los reintegre. Quieren retirarse de manera “honrosa” y así acceder a los beneficios que les corresponde como una pensión jubilar y un seguro de salud.

El caso

En 2010, el Gobierno de Correa impulsó una reforma legal para incluir a los efectivos policiales y militares en la Ley de Servicio Público. El 30 de septiembre de 2021, varios uniformados iniciaron una protesta en los exteriores del Regimiento Quito.

Hasta ese lugar, acudió Correa para conversar con los manifestantes. Pero los ánimos se caldearon y el exmandatario se refugió en el Hospital de la Policía, que quedaba a pocos metros.

El expresidente Rafael Correa es protegido del gas lacrimógeno, el jueves 30 de septiembre de 2010, durante una protesta de efectivos policiales.

El expresidente Rafael Correa es protegido del gas lacrimógeno, el jueves 30 de septiembre de 2010, durante una protesta de efectivos policiales. José Jácome / EFE

Según el discurso que manejó el Gobierno de la época, Correa estuvo secuestrado en ese lugar. En la noche, el entonces Mandatario fue liberado en medio de un confuso operativo militar que incluyó un cruce de balas que dejó cuatro uniformados fallecidos.

La Fiscalía de la época aseguró que hubo un intento para matar al Presidente. Y señaló como presuntos responsables de la tentativa de magnicidio a seis agentes policiales que estaban en las inmediaciones del Hospital, esa noche.

En agosto de 2013, los seis uniformados se entregaron y fueron sentenciados a 12 años de prisión.

Pero, ocho años después, dos pruebas nuevas liberaron a cuatro de ellos: un informe balístico, que determinó que las balas que se dispararon esa noche no salieron de sus armas de dotación y una perfilación criminal.

La lista de los sentenciados se completa con Vinicio Carvajal, quien sí aceptó el indulto y fue liberado en 2015. Y Marcelo Bonifaz, quien también presentó el recurso de revisión, pero que su caso está pendiente hasta que se completen detalles de forma a petición de los jueces.

Los cuatro declarados inocentes y Bonifaz estuvieron presos hasta octubre de 2018, cuando accedieron al beneficio de la prelibertad.

‘Destruyeron nuestras vidas’

Luego de recibir la sentencia, los seis policías fueron dados de baja de manera deshonrosa de las filas policiales. Eso les quitó todos los beneficios jubilares que les correspondía luego de haber aportado más de 10 años a la seguridad social de esa entidad

La historia de cada uno, durante los más de 10 años que ha durado el proceso, es diferente. Pero tienen una cosa en común: los problemas familiares y económicos que acarrearon. Incluso se quedaron sin abogados y concluyeron el caso representados por la Defensoría Pública.

Nos destruyeron la vida“, dijo Geovany Lasso a PRIMICIAS.

El 30 de septiembre de 2010, Laso sí estuvo en exteriores del Regimiento Quito e hizo una declaración ante un medio de comunicación con las premisas de la protesta.

Pero, relata el expolicía, no estuvo presente en la liberación de Correa. En ese momento, él estaba ayudando a un soldado de apellido Panchi que había quedado atrapado en un vehículo militar que colisionó.

Cuanto recibió la baja de la Policía, Laso tenía 13 años de servicio y era cabo primero asignado a la Policía Judicial de Quito. Estaba casado y tenía tres hijos de menos de seis años.

Pero en este tiempo su vida cambió. Su matrimonio se terminó y sus hijos crecieron lejos de él. Desde que recuperó la libertad, en 2018, ha trabajado como exterminador de plagas, lavador de muebles a domicilio y taxista. No ha logrado estabilidad laboral.

Un caso parecido es el de Luis Guanotasig, otro de los expolicías. Cuando se entregó a las autoridades, era sargento segundo, con 19 años de servicio, y estaba a dos meses de jubilarse.

Tenía una hija en secundaria, que meses después de su sentencia tuvo un embarazo adolescente. Mientras estuvo detenido se mantuvo con su esposa, pero luego de su liberación “los problemas económicos nos afectaron y terminamos divorciándonos”.

Ahora, los cuatro expolicías que fueron declarados inocentes esperan recibir la sentencia por escrito antes de definir el siguiente paso.

Laso dice que podrían interponer un amparo constitucional o acudir al Tribunal Contencioso Administrativo para buscar reparación. Tampoco descartan ir a cortes internacionales.

El objetivo, según Guanotasig, es que los reintegren a la Policía Nacional y puedan salir de la entidad “por la puerta grande”. Además, del simbolismo que eso significa, podrían acceder a sus beneficios jubilares.

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