Los planes de Lasso deberán superar a un Legislativo dividido

Política

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

18 May 2021 - 0:05

Guillermo Lasso presentó a sus candidatos a asambleístas el 20 de agosto de 2020. - Foto: @LassoGuillermo

Los planes de Lasso deberán superar a un Legislativo dividido

Autor:

Adriana Noboa

Actualizada:

18 May 2021 - 0:05

En la primera sesión de la Asamblea Nacional, el nuevo oficialismo rompió con su aliado electoral (PSC) y cerró las puertas al correísmo (UNES). En cambio apoyó a fuerzas de izquierda e independientes, con quienes deberá buscar consensos con cada iniciativa para suplir los votos que dejó ir.

El escenario político en el Legislativo dio un vuelco. Los protagonistas representan tendencias antagónicas entre las que deberá navegar el próximo presidente Guillermo Lasso y su plan de gobierno.

En la sesión inaugural de la Asamblea Nacional, Creo apostó su gobernabilidad a una alianza con Pachakutik, Izquierda Democrática y legisladores independientes, que quedó consagrada en la repartición de los principales cargos parlamentarios.

Entre ellos sumaron 72 votos, apenas dos por sobre la mayoría absoluta necesaria para aprobar la mayoría de decisiones legislativas, como las iniciativas de ley que Lasso adelantó que enviará el 24 de mayo.

Sin embargo, las votaciones de aquella sesión no van a replicarse fácilmente.

Hay otras dos bancadas que el nuevo Ejecutivo no podrá ignorar: el correísmo (UNES) y sus antiguos aliados del Partido Social Cristiano (PSC), que suman casi la mitad del parlamento.

Aunque, de entrada, la relación con ambas fue golpeada con el sorpresivo viraje de Creo en la elección de autoridades legislativas; pues inicialmente era público que había un acuerdo entre los tres grupos para que el PSC y UNES ocupen las dos primeras dignidades.

Más allá de los votos, las tendencias políticas

Todas las agrupaciones políticas ofrecieron buscar consensos en favor de la gobernabilidad del país, para que el Ejecutivo pueda enfrentar las crisis sanitaria, económica y social. A la vez, advirtieron que lo fiscalizarán y le exigirán cuentas de su gestión.

Más allá del desencuentro con UNES y el PSC, dentro del Legislativo ya hay roces y desacuerdos. Un caso se evidencia en las declaraciones de Pachakutik, la segunda bancada más numerosa que obtuvo la presidencia del parlamento, y de Creo que le dio los votos para lograrlo.

César Monge (Creo) dijo que venían trabajando con Pachakutik y la Izquierda Democrática, sobre temas programáticos, más allá de la elección de autoridades.

Pero la nueva presidenta de la Asamblea, Guadalupe Llori (Pachakutik), aclaró que “no hubo pacto, solamente un llamado a la unidad nacional, deponiendo posiciones políticas”.

Su coideario Salvador Quishpe agregó que el acuerdo fue solo para designar autoridades.

Por lo que las conversaciones van a ser complejas para el Ejecutivo, pues la mayoría de bloques, que suman 92 votos, defienden una supuesta línea progresista o de izquierda, contraria a la visión de Lasso y sus aliados.

El único bloque que comparte mayoritariamente su visión política, económica y social, es el PSC, con quien Creo se alió para alcanzar la Presidencia de la República, pero cuya ruptura es reciente y no fue en buenos términos.

Propuestas y líneas rojas

Si bien Lasso dedicó la segunda vuelta electoral a hablar del encuentro y firmar acuerdos con distintos sectores sociales, especialmente aquellos a los que había ignorado por casi una década, estos grupos no están en la legislatura y exigirán el cumplimiento de sus promesas.

El punto más crítico podría ser en el área económica. Ahí el próximo Presidente tiene unos lineamientos claros, que fueron parte de su plan de gobierno:

  • Trabajo: crear nuevos mecanismos de contratación, establecer incentivos para la contratación de grupos vulnerables, flexibilización de modalidades de contratación laboral.
  • Sistema financiero: promover el arribo de la banca internacional, atraer inversión local y extranjera y fomentar la libre competencia en el mercado de servicios financieros.
  • Petróleo y minería: aprovechar los recursos petroleros, mineros y energéticos, para disminuir las necesidades de financiamiento del país. Incrementar la producción petrolera e incentivar la inversión privada en la importación, distribución y comercialización de combustibles.
  • Impuestos: una reforma tributaria para reducir el IVA para productos de primera necesidad y eliminar progresivamente el impuesto de salida de divisas (ISD).
  • Gasto público: eliminar la burocracia improductiva y focalizar los bonos estatales.

Estos planteamientos chocan principalmente con los de la bancada del movimiento indígena, que quiere revertir las concesiones mineras y fiscalizarlas, así como crear una ley de reestructuración de las entidades financieras.

A ellos se suman los votos del correísmo, que busca promulgar una normativa para “proteger a la ciudadanía de los abusos de la banca”. Aunque coinciden con Lasso en la necesidad de reformas laborales con nuevas modalidades de contratación, pero no en su flexibilización.

Con quienes podrían encontrar más cercanía -después del PSC- es con la Izquierda Democrática que tiene propuestas más cercanas al centro, pero que en temas de derecho impulsa reformas como la despenalización del aborto, de la mano de Pachakutik.

Sin embargo, no todo son antagonismos, hay puntos en los que la mayoría de las fuerzas políticas de la Asamblea coinciden.

Entre esos están la creación de una nueva ley de comunicación, que reemplace a la actual, la reforma del sistema de ingreso a las universidades, la necesidad de un plan urgente y masivo de vacunación contra el Covid-19, la creación de empleo, el desarrollo agrícola, el combate a la pobreza rural y la corrupción.

Es por ahí donde el equipo del nuevo Ejecutivo empezará a buscar los acercamientos necesarios para que el gobierno pueda avanzar en su plan de trabajo y cumplir con sus promesas de campaña, especialmente las de última hora.

Probablemente, necesite hacer concesiones en temas como las reformas tributarias, laborales y de seguridad social, donde la visión es más contradictorias entre los diferentes actores políticos.

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