Pronósticos electorales: la clave está en la muestra

Política

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

9 Ago 2020 - 0:05

Una mujer no vidente usa la papeleta con lenguaje braile para ejercer su derecho al voto en las seccionales de 2019. - Foto: CNE

Pronósticos electorales: la clave está en la muestra

Autor:

Estefanía Celi

Actualizada:

9 Ago 2020 - 0:05

Después de los problemas por los resultados de las encuestas a boca de urna en 2017, el CNE busca evitar errores que manipulen la opinión pública. También analizarán las fichas técnicas de cada encuestadora.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) prevé definir en los próximos días las reglas para que las encuestadoras puedan comenzar a trabajar en pronósticos electorales. Aunque varios sondeos ya circulan en redes sociales, estos no están normados.

El CNE debatirá en esta semana el Reglamento de Pronósticos Electorales, que fue ya analizado en el segundo consejo consultivo de las organizaciones políticas. El borrador del documento propone las reglas para que las empresas o personas naturales que hacen encuestas puedan hacer su trabajo.

El texto no incluye las encuestas a boca de urna o ‘exit poll’, que tendrán su propio reglamento, y que se analizará en próximos días.

La principal regla que los pronósticos electorales deberían cumplir según el borrador es que no podrán tener un margen de error de más del +/-3%. Mientras más pequeño es el margen de error de una encuesta, esto significa que es más confiable.

Además, las empresas deberán, según la propuesta, entregar al CNE el detalle del tipo y tamaño de la muestra nacional o territorial.

Encuestas con errores, más frecuentes de lo deseable

Todas estas regulaciones son relativamente nuevas. El CNE las estableció para la consulta popular de 2018 y, entonces, ya fijó el margen de error del 3%. Antes de eso, en las presidenciales de 2017, hubo un problema con el exit poll de la empresa Cedatos, que dio la victoria a Guillermo Lasso, del movimiento CREO, en vez de a Lenín Moreno, que corrió por Alianza PAIS.

El exit poll de Cedatos tenía un margen de error del 2,2% y sus resultados se difundieron en dos medios de comunicación. La entonces asambleísta correísta Rossana Alvarado presentó una demanda por uso doloso de documento falso, que devino en el allanamiento de las oficinas de la encuestadora y el inicio de un proceso penal.

Según la acusación de Alvarado, los resultados de la encuesta a boca de urna para la segunda vuelta electoral entre Lasso y Lenín Moreno eran forjados. Pero al final, Polibio Córdova, propietario de Cedatos, fue sobreseído. Sin embargo, aseguró que su empresa quedó duramente golpeada.

Otra encuestadora que estuvo en medio de la crítica es Clima Social, de Santiago Pérez, que se encargaba de hacer los sondeos para Alianza PAIS, en el gobierno de Rafael Correa.

Esa empresa realizó el exit poll de la consulta popular y referendo de 2011 y se difundió en los medios incautados Gamavisión y TC. Los resultados de la encuesta evidenciaban que el “Sí” había ganado en todo el país en todas las preguntas. Pero, no fue así.

Pérez volvió a fallar en 2014, cuando a puertas de las elecciones para la Alcaldía de Quito le daba el triunfo al correísta Augusto Barrera por sobre Mauricio Rodas (SUMA). Alianza PAIS incluso tenía lista una tarima para celebrar el triunfo, que nunca llegó.

Los errores son casi cada elección. En las seccionales de 2019, varios sondeos le daban la alcaldía de Quito a Paco Moncayo, aunque al final fue Jorge Yunda quien se llevó el triunfo.

¿En dónde está el problema?

Una encuesta consiste en una serie de preguntas que se hacen a muchas personas para reunir datos o para medir la opinión pública sobre un asunto determinado. Antes de las elecciones, la pregunta normalmente es “si la votación sería hoy, ¿por quién votaría?“.

Para que los resultados de la encuesta sean confiables, el grupo personas a las que se les hace la pregunta -llamado la muestra- debe ser representativo de la población total. Es decir, las personas seleccionadas para la encuesta deben representar a todo Ecuador.

La idea es que el pensamiento de los encuestados pueda generalizarse. Por eso, mientras más personas son seleccionadas para la encuesta, esta es más fiable. Pero no solo eso, los escogidos deben principalmente:

  • Vivir en distintas regiones del país.
  • Vivir en la zona urbana y rural.
  • Ser hombres y mujeres.
  • Tener diferentes edades.
  • Tener diferentes niveles de ingresos.
  • Estar en diferentes niveles de educación.

El problema es que aplicar una encuesta a una muestra muy grande que, por ejemplo, cubra todo Ecuador es muy costoso. Por eso, los sondeos generalmente se centran en tres provincias: Guayas, Pichincha y Manabí, las tres más pobladas y cuya población influye directamente en el resultado de las elecciones.

Ruth Hidalgo, directora de Participación Ciudadana, explica que el “corazón” de una encuesta es justamente el diseño de su muestra, pues de él depende si esta es confiable o no. Por ello, hay que lograr que ésta sea balanceada para que refleje resultados confiables.

Aún así, considera que no hay que dar mayor credibilidad a los resultados de sondeos que se hacen mucho tiempo antes de las elecciones, pues la indecisión todavía es alta y eso altera sus resultados.

Encuestas en tiempo de coronavirus

En vista de que hacer los cuestionarios cara a cara se complica por las medidas de distanciamiento social, las encuestadoras están optando por sondeos telefónicos.

Esta no es la metodología más recomendada, pues los estudios muestran que la gente es más honesta en sus respuestas cuando está de frente al encuestador.

Por esta razón, Hidalgo considera que las muestras deben ser mucho más grandes cuando se trata de encuestas telefónicas. Eso sí, que siempre construyan una muestra correcta y representativa, pero que además presenten sus resultados con ética, dice.


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