‘Tarzán’ y ‘Tom’: los israelíes acusados de estafa, pero con seguridad oficial

Política

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

17 Ago 2020 - 0:02

Los extranjeros Oren Sheinman y Shy Dahan (+) fueron detenidos el 3 de junio de 2020. - Foto: PRIMICIAS

‘Tarzán’ y ‘Tom’: los israelíes acusados de estafa, pero con seguridad oficial

Autor:

Mario Alexis González

Actualizada:

17 Ago 2020 - 0:02

Dos israelíes, un empresario quiteño, sus amigos, tres agentes de la AMT y los Bucaram forman parte de una trama en la venta de insumos médicos, según investigaciones de la Fiscalía.

Todo empezó con una inocente cerveza entre dos vecinos. Ambos vivían en un exclusivo edificio ubicado en el sector del norte de Quito.

Era el 16 de marzo de 2020 y en Ecuador empezaba el aislamiento social más drástico por la pandemia del Covid-19.

Bryan Pérez, un joven empresario quiteño, estaba en su departamento, en el sector de la González Suárez. Se acercó al balcón y vio a su vecino del departamento 141.

Imagen referencial del edificio Yoo Quito, en el que vivían Pérez y los israelíes.

Imagen referencial del edificio Yoo Quito, en el que vivían Pérez y los israelíes. yooquito.com

Se trataba de Shy Dahan, un israelí que se autopresentaba como un exitoso empresario internacional y, quien luego de cinco meses, fue asesinado en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil.

Luego de una breve conversación, Pérez invitó a ‘Tom’, como se hacía llamar el israelí, a tomar una cerveza en su departamento. No desconfió porque lo había visto antes en las instalaciones del edificio.

En esa primera reunión, ‘Tom’ se presentó como una persona con mucho dinero y dueño de la empresa 24option.com que, según su página web, es un sitio especializado en operaciones bursátiles.

‘Tom’ vivía con otro israelí. Sheinman Oren, quien se identificaba con el alias de ‘Tarzán’. Cinco meses después, él forma parte del sistema de protección de testigos en Ecuador.

Ahora, se conoce que los extranjeros se movilizaban en un vehículo BMW sin placa, que tenía luces diplomáticas y no eran detenidos porque circulaban con agentes de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), que pertenecían a la escolta presidencial.

En cada negocio que hacían, los israelíes cobraban a sus clientes un adicional de entre USD 1.000 y 1.500 para pagar a los escoltas de la AMT.

Estos datos y los detalles de la historia de los supuestos negocios entre los israelíes, Pérez y otros empresarios quiteños así como la familia Bucaram forman parte del expediente fiscal de un caso por presunta delincuencia organizada.

La emergencia, una oportunidad

Luego de esa primera reunión y de las referencias económicas con las que se presentó, Bryan Pérez empezó a ver a alias ‘Tom’ como un posible socio.

En esa época, Álvaro Gavilánez, un amigo suyo de todo la vida, empezó a importar pruebas rápidas para la detección del Covid-19. Pérez pensó que ‘Tom’ y Tarzán’ podrían invertir en ese negocio.

El 1 de abril de 2020, Gavilánez y Pérez se reunieron con los extranjeros en su departamento. ‘Tom’ habló de la posibilidad de invertir USD 1 millón en las pruebas rápidas, pero no se concretó porque ‘Tarzán’ no se convenció.

Pese a la negativa, ‘Tom’ y Pérez siguieron conversando y el israelí le habló de la posibilidad de otro negocio. El 20 de abril le dijo que había importado un millón y medio de mascarillas y si quería venderlas a cambio de una comisión.

Para poder entrar al negocio, el israelí puso varias condiciones a Pérez. La más complicada era que tenía que vender, al menos, 100.000 mascarillas en una semana. Pérez no aceptó.

Con el paso de los días, la relación entre el quiteño y ‘Tom’ y ‘Tarzán’ se había hecho más estrecha. Durante un almuerzo en el departamento de los extranjeros el tema de las mascarillas volvió a estar sobre la mesa.

Pérez les dijo que era imposible venderlas sin mostrarlas antes a la gente. Entonces, los israelíes le propusieron que les comprara una cantidad pequeña para que tuviera una “muestra” para mostrar a potenciales clientes.

Pérez accedió. Por USD 9.800 recibió 2.000 mascarillas. Ese precio incluía el costo de la escolta de los agentes de la AMT. Los israelíes no movían dinero o mercancía sin escolta.

La venta funcionó y, pocos días después, el quiteño compró 10.000 mascarillas más.

En una nueva reunión, los israelíes le propusieron ampliar el negocio. Ellos le entregarían 100.000 mascarillas a un precio unitario de USD 2,80. Pero, él debía entregar una garantía de USD 21.000. Si Pérez no vendía las mascarillas en una semana, perdería ese depósito.

El quiteño tampoco accedió. Pero días después, los israelíes le volvieron a proponer que entrara al negocio y que no era necesaria la garantía pues ellos ya habían vendido gran parte de su producto.

Según le contaron a Pérez, vendieron USD 600.000 en mascarillas a un político importante de Guayaquil. Le dijeron también que habían ido a retirar el dinero en una hacienda en Cotacachi, en Imbabura.

Entonces Pérez aceptó. Habló con Alejandro Dávila, otro amigo suyo de confianza, y decidieron entrar juntos a la venta de mascarillas. El 8 de mayo de 2020, entre los dos entregaron USD 44.600 en efectivo a los extranjeros a cambio de mascarillas.

En estos días, el negocio de los insumos médicos de los israelíes había crecido exponencialmente. En los bajos del edificio Yoo Quito se veían varias entregas de mercancía y personas que se acercaban a preguntar por ‘Tom’ y Tarzán’.

Incluso, ellos pidieron a Pérez espacio en su bodega para guardar algunas cajas de guantes. Él accedió.

Los Bucaram a escena

Los israelíes y Pérez siguieron haciendo negocios. Y los extranjeros llegaron a adeudar al quiteño cierta cantidad de dinero por la venta de mascarillas.

El fin de semana del 15 de mayo, ‘Tarzán’ se fue a Cumbayá y pasó varios días donde una amiga. Desde ese lugar envió a ‘Tom’ y a Pérez un video donde se veía una gran cantidad de dinero.

Entonces, el quiteño pidió que le pagaran lo que le debían. Necesitaba ese dinero para retirar 20.000 pruebas rápidas de Covid-19 que le habían llegado a su amigo Álvaro Gavilánez.

Los israelíes le pidieron un poco de paciencia porque todavía no cerraban el negocio en Cumbayá y se ofrecieron a vender las pruebas a USD 16, cada una.

Pérez no aceptó e insistió en el pago de la deuda. Por otros medios consiguió el dinero y pudo retirar las 20.000 pruebas, que las juntó a otras 1.000 que tenía Santiago Cerón, otro de sus amigos empresarios.

Jacobo Bucaram (con gafas) acompaña a su hermano Abadalá (con corbata) a presentar una denuncia, en septiembre de 2017.

Jacobo Bucaram (con gafas) acompaña a su hermano Abadalá (con corbata) a presentar una denuncia, en septiembre de 2017. Facebook Dalo Bucaram

El 17 de mayo, Pérez recibió la llamada de una mujer de apellido Parmieri, quien se identificó como el contacto de alias ‘Tom’ y dijo que conocía a Jacobo Bucaram, hijo del expresidente Abdalá Bucaram Ortiz. Ella mostró interés por las 21.000 pruebas.

La mujer nunca concretó el negocio y Pérez siguió en contacto con ‘Tom’. Entonces, acordaron ir a vender las pruebas a Guayaquil.

El 18 de mayo partieron hacia el Puerto Principal. Pérez fue junto con su esposa y Cerón. Los extranjeros les convencieron de embarcar las pruebas en su vehículo porque ellos tenían carné diplomático y no tendrían problema en los controles.

Fueron en caravana hasta llegar a Santo Domingo de los Tsáchilas. Pero, en una gasolinera de esa localidad, Pérez, su esposa y Cerón perdieron de vista a ‘Tom’ y ‘Tarzán’.

Intentaron comunicarse con ellos por teléfono. Los citaron a las 14:00 del siguiente día, en un centro comercial de Guayaquil. Pero, no llegaron.

Aproximadamente a las 16:00 del 19 de mayo, ‘Tom’ envió un mensaje a Pérez con la imagen de dinero y le dijo que ya tenía USD 90.000 y estaba esperando el resto del dinero.

Pérez, su esposa y su amigo decidieron volver a Quito. Al día siguiente, alias ‘Tom’ le dijo que ya tenía comprador y que le iban a pagar USD 250.000 en efectivo por todas las pruebas. El quiteño aceptó.

Los extranjeros no volvieron a aparecer. En total, según Pérez, le deben USD 65.000 por el negocio de las mascarillas y USD 378.000 por las pruebas de Covid-19.

Según la versión judicial de uno de los israelíes, parte de las pruebas se vendió a Jacobo Bucaram. “Llamé a Bryan (Pérez) y dijo que sí conocía (a Jacobo) que era hijo de un expresidente, que tengamos cuidado que nos vaya a estafar”.

Cuando hicieron el negocio con los Bucaram, según ‘Tom’, en un domicilio del sector Kennedy Norte en Guayaquil, ellos estaban acompañados por 15 hombres armados.

La casa de Abdalá Bucaram donde se habría realizado la transacción entre los extranjeros y Jacobo Bucaram, al norte de Guayaquil.

La casa de Abdalá Bucaram donde se habría realizado la transacción entre los extranjeros y Jacobo Bucaram, al norte de Guayaquil. PRIMICIAS

Jacobo Bucaram les entregó USD 321.600 en efectivo. Y Abdalá Bucaram Ortíz les dio una maleta para que pudieran guardar el dinero.

Detención y procesos judiciales

El 3 de junio, ‘Tom’ y Tarzán’ fueron detenidos en Santa Elena en un control de rutina. Presentaron credenciales falsas de la DEA y se les acusó de falsificación y uso de documento falso.

Los israelíes Shy Dahan y Oren Sheinman supuestamente vendieron pruebas de Covid-19 a Jacobo Bucaram.

Los israelíes Shy Dahan y Oren Sheinman supuestamente vendieron pruebas de Covid-19 a Jacobo Bucaram. Primicias

En sus declaraciones en ese proceso judicial y por la denuncia de Bryan Pérez se identificó la estructura de venta de insumos médicos que incluyó a los Bucaram.

El 12 de agosto de 2020, la Policía y la Fiscalía arrestaron a Abdalá Bucaram Ortiz y a tres agentes de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), que daban seguridad a los israelíes.

Y en la madrugada del 13 de agosto se abrió una instrucción fiscal por el presunto delito de delincuencia organizada.

Ese mismo día, en un comunicado, la embajada de Estados Unidos dio algunas pistas sobre el posible origen de los documentos falsos:

“La Embajada de los Estados Unidos, también, tiene conocimiento de que varios miembros del personal de la Embajada han sido detenidos mientras conducían en Quito en los últimos meses; en varios de estos casos se tomaron fotografías de la cédula, las placas y el automóvil“.

Y añadió que, “preocupada por estos acontecimientos y por la seguridad y protección del personal de la Misión de los Estados Unidos en el Ecuador, la Embajada ha cooperado desde el principio con el Ministerio de Relaciones Exteriores, y con otras entidades estatales, para garantizar que las credenciales y protecciones diplomáticas no se vean comprometidas”.

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